MARTES, 20 DE OCT.

Año nuevo, escena repetida: primera represión del 2026 contra los jubilados en el Congreso

Tan solo pocas horas después de que el presidente Javier Milei halagara su gestión en el Foro Económico de Davos, adultos mayores y organizaciones sociales fueron atacados con gases lacrimógenos.

 

Año nuevo, escena repetida. La policía de la Ciudad de Buenos Aires reprimió otra vez a los jubilados que se manifestaban en el Congreso por aumento de haberes, medicamentos accesibles y la restitución de la moratoria previsional, en un nuevo capítulo lamentable de todos los miércoles.

Tan solo pocas horas después de que el presidente Javier Milei halagara su gestión en el Foro Económico de Davos, adultos mayores y organizaciones sociales fueron atacados con gases lacrimógenos.

Uno de los episodios más violentos se dio a 50 metros de la avenida Callao, en las inmediaciones del Congreso. Uno de los manifestantes relató que «cuatro policías le pegaron a un jubilado con muletas. ¡Está ahí abajo en el piso!». Otro sumó: «Vinieron a pegar, el pueblo argentino tiene que salir a la calle. Esto no se soporta más, es una masacre».

Todavía no hubo actividad legislativa en 2026 y ya el año tiene el primer hecho de represión, en poco más de veinte días que lleva enero. La política de seguridad, pese al cambio de mandos, no se modificó en su receta violenta.

Palos, gases lacrimógenos y gas pimienta son los instrumentos utilizados por las fuerzas de seguridad, ahora al mando de Alejandra Monteoliva, para dispersar las manifestaciones de los jubilados, quienes solo reclaman mejores condiciones para afrontar dignamente esta etapa de su vida.

Pese a ello, el Gobierno, lejos de otorgar algún alivio, profundiza el mayor peso del ajuste contra el grueso de los adultos mayores, que se ven imposibilitados incluso de satisfacer necesidades básicas por lo que perciben de haberes.

Condenados al olvido y la miseria, los jubilados siguen saliendo los miércoles, aún a riesgo de seguir siendo vulnerados y pisoteados en sus derechos, en un acto de resistencia heroica frente a los atropellos de una gestión cruel, que justifica el ajuste con violencia.

La lucha no la dan solos; organizaciones sociales y sindicatos los acompañan en cada reclamo, poniendo el cuerpo aún a pesar del accionar violento del Gobierno, que aplica el ‘Protocolo Anti piquetes’ para erosionar el legítimo derecho a huelga.

 

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