MARTES, 21 DE JUL.

A 29 años del crimen que se convirtió en un símbolo de la lucha contra la impunidad: «No se olviden de Cabezas»

Desde hace unos años, cada 25 de enero se conmemora el Día Nacional del Reportero Gráfico en homenaje a José Luis Cabezas, cuyo asesinato en 1997 se convirtió en un símbolo de la lucha por la libertad de prensa, el derecho a la información y contra la impunidad.

Se cumplen 29 años del crimen de José Luis Cabezas, el fotoperiodista que fue asesinado por sicarios contratados por el  empresario Alfredo Yabrán, quien se suicidó minutos antes de ser detenido. El homicidio del profesional se convirtió en el eje de la libertad de prensa y que puso en jaque la labor periodística. Se espera que se realicen diversos actos en Pinamar y General Madariaga para conmemorarlo y para que continúe el reclamo de justicia.

Cada 25 de enero, la Argentina recuerda el Día Nacional del Reportero Gráfico, una fecha atravesada por la memoria, el reclamo de justicia y la defensa de la libertad de prensa. La conmemoración remite a un crimen que marcó un antes y un después en la relación entre el periodismo y el poder en el país.

Cabezas fue secuestrado, torturado y asesinado en Pinamar, mientras trabajaba como reportero gráfico de la revista Noticias. Su muerte no fue un hecho aislado, estuvo vinculada a la publicación de una fotografía que reveló el rostro del empresario Alfredo Yabrán, hasta entonces prácticamente desconocido para la opinión pública. El caso expuso una trama de intereses políticos, económicos y policiales que sacudió a la toda la sociedad argentina.

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Miles de personas salieron en esos momentos a las calles bajo una consigna que se volvió histórica: “No se olviden de Cabezas”. El reclamo trascendió al periodismo y se transformó en un símbolo colectivo contra la impunidad y a favor del derecho a la información. Por primera vez en democracia, el asesinato de un trabajador de prensa puso en evidencia los riesgos de ejercer el periodismo de investigación en contextos de poder concentrado.

Con el paso de los años, el 25 de enero fue instituido como el Día Nacional del Reportero Gráfico, en reconocimiento a una tarea esencial para la vida democrática. Los reporteros gráficos no solo documentan la realidad: la construyen como testimonio histórico. Están en protestas, conflictos sociales, catástrofes, actos políticos y escenas cotidianas, muchas veces expuestos a agresiones, amenazas o precarización laboral.

El Día del Reportero Gráfico no es solo un homenaje. Es, también, una advertencia; cuando se ataca a la prensa, se debilita la democracia. Y cuando una imagen incomoda al poder, su valor es todavía mayor.

Camarazo en Rosario

Como en distintas ciudades del país, en Rosario se realizó un Camarazo en recuerdo de José Luis Cabezas. El encuentro fue en la Plaza Pringles (Córdoba y Presidente Roca), donde se encuentra colocada una placa en su honor. «El asesinato de José Luis fue un parteaguas en la sociedad argentina. En Argentina se pretendía asesinar con impunidad para ejercer un poder opaco y sin límites. Derrotar esa pretensión llevó años de lucha y ninguna alegría. Aún sentimos la ausencia de José Luis, nuestro amigo, compañero, esposo, hijo y padre. Ese es nuestro dolor y no tiene límite ni consuelo», comunicaron los reporteros presentes.

«Ahora estamos en el mismo lugar. La salud rota de Pablo, el dolor de su lenta recuperación, no se paga con la cárcel de su victimario. Pero la lucha por su dignidad es la lucha por la dignidad de todos. Todos y todas somos Pablo Grillo, como antes fuimos José Luis Cabezas, porque todos y todas merecemos la felicidad del trabajo y la vida plena. Sin que ese derecho nos ponga en la mira de asesinos y ambiciosos».

«Con estas consignas recordamos hoy a José Luis, codo a codo con las reporteras y reporteros que en todo el país trabajamos por la libertad de informar, por la responsabilidad en el ejercicio de la prensa, y por la dignidad de un salario justo por nuestro trabajo», enfatizaron.

¡No se olviden de Cabezas!
¡Justicia para Pablo!
¡Plena vigencia del estado de derecho!
¡No a la represión a las y los trabajadores de prensa!
¡No a la derogación del Estatuto del Periodista!

¿Cómo Cabezas logró la foto de Yabrán?

Una historia de película. José Luis Cabezas y su compañero en la revista Noticias, el periodista Gabriel Michi, fueron asignados para cubrir la temporada en Pinamar, momento en que Alfredo Yabrán (personaje mafioso del que nadie quería hablar, y a quien prácticamente no se le conocía la cara) se encontraba en aquellas playas junto a su esposa, María Cristina Pérez.

En su libro, “Cabezas. Un periodista, un crimen, un país», Michi relata cómo fue conseguir la foto por la que Cabezas pagó con su vida.

«Cuando Cabezas capturó la foto de Yabrán caminando junto a su mujer, supimos al instante que esa imagen era uno de los mayores logros periodísticos de los últimos tiempos. Yabrán era el hombre más buscado por la prensa argentina. El hombre sin rostro. El hombre más enigmático y poderoso del país», continúa el escritor.

El miércoles 14 de febrero de 1996, Michi recibió un llamado de una de sus fuentes más confiables: «Gabriel, mañana llega ‘El Tío'» . “El Tío” era una de las formas elípticas en que mencionaban a Yabrán, para no nombrarlo por el temor que despertaba. «El viernes 16 de febrero de ese 1996, íbamos a montar guardia desde muy temprano para ver si obteníamos la imagen necesaria. Nos interesaba particular­mente la foto porque la investigación sobre las sospechosas de inversiones que Yabrán estaba realizando en Pinamar yo ya la tenía resuelta y solo necesitábamos la imagen más deseada para ilustrarla”, cuenta Michi en su libro.

Una fuente le había dicho a Michi que Yabrán era “bastante estricto con sus costumbres”. “Y entre ellas, la de ir a la playa. Me decía que Yabrán iba religiosamente alrededor de las 16 horas y era un dato central para nuestra búsqueda”, cuenta el autor en el libro. Así que a esa hora, Cabezas, Michi y la esposa de este último en aquel momento, Laura Luz Ojeda, ingresaron a Marbella. Poco después vieron acercarse a un hombre corpulento, alto y canoso, que traía en sus manos una reposera. El hombre deposita una silla en la arena: era Yabrán.

«Nos quedamos atentos mirando para el norte y después de 40 minutos vemos a la distancia que Yabrán y su mujer se aproximaban hacia donde estábamos y supimos que ese iba a ser «el» momento. Entonces, con mi mujer nos pusimos en pose de turistas mientras que José Luis simulaba que nos fotografiaba. Pero en realidad estaba fotografiando a Yabrán y su mujer. Ambos caminando en forma distendida por la playa de Pinamar. La foto del hombre más enigmático de la Argentina, gozando de la invisibilidad que había cons­truido por años”, narra Michi el momento en el que consiguieron las ansiadas fotos.

“Se los ve bien en primer plano, caminando. Están es-pec-ta-cu-lar”, le dijo Cabezas a Michi al revisar cómo habían salido las fotos, aunque lamento haberse perdido, por unos minutos, un plano de Yabrán y su mujer dándose un beso», dijo el periodista. Así era José Luis. Un perfeccionista.

“Entusiasmados, quisimos más”, aclara Michi. Al otro día, el sábado 16 de febrero de 1996, el periodista y José Luís Cabezas fueron con familia y amigos al Salvador Gaviota y alquilaron una carpa. Yabrán descendió a la playa como era su costumbre a eso de las 16. Y la estrategia fue la misma. Lo dejaron pasar hacia el norte cuando encaró la misma caminata del día anterior. Y cuando regresó, José Luis agarró su cámara con un lente largo y, mientras que hacía que le tomaba foto­grafías a sus amigas, en realidad ponía su foco en Yabrán y su esposa.»En ese mismo momento José Luis interpretó que esa secuencia era mejor que la del día anterior. Y también supo que la conquista periodís­tica se había completado”, relata Michi.

Su vida cambió cuando el 3 de marzo de ese año la revista puso de tapa la primera foto de Yabrán, esa imagen terminó siendo la portada más icónica de Noticias, y también terminó siendo su sentencia de muerte. El asesinato del reportero gráfico ocurrió recién en 1997 cuando estaba de vacaciones en Pinamar. El 25 de enero fue encontrado muerto con varios disparos dentro de su auto, el cual fue prendido fuego.

Finalmente, en el 2000, Yabrán, dueño de OCA, se suicidó antes de ser arrestado. Sin embargo, la justicia argentina continuó investigando y procesando a otros involucrados en el asesinato, como a la banda de «Los Horneros», un grupo de delincuentes de La Plata, conformado por José Luis Auge, Héctor Retana, Sergio González y Horacio Braga.

La muerte de José Luis Cabezas es recordada cada año en Argentina como un símbolo de la lucha por la libertad de expresión y la justicia.

 

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