LUNES, 20 DE JUL.

Incidente de autoagresión en la Policía de Rosario reaviva la discusión sobre los protocolos de salud mental

Un policía de Santa Fe se disparó frente a la Jefatura de la Unidad Regional II de Rosario, lo que reanimó el debate sobre la atención de la salud mental dentro de las Fuerzas. El ministro de Justicia y Seguridad destacó remarcó la necesidad de abordajes estructurales.

Un efectivo de la Policía de Santa Fe resultó gravemente herido tras dispararse frente a la Jefatura de la Unidad Regional II en la ciudad de Rosario. El hecho, ocurrido este lunes al mediodía, y volvió a poner el foco sobre la salud mental de los agentes y los mecanismos de apoyo dentro de la fuerza.

De acuerdo con las primeras informaciones, el policía -que se encontraba con carpeta psiquiátrica– le quitó el arma a una colega y se llevó a cabo el disparo en la vía pública frente a la dependencia policial de la zona oeste de Rosario, en el marco de una situación que las autoridades califican de “confusa”. Fue asistido inmediatamente por el Sistema Integrado de Emergencias Sanitarias y trasladado al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (HECA), donde permanece internado en grave estado y con pronóstico reservado.

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Ante el episodio, el ministro de Justicia y Seguridad de Santa Fe, Pablo Cococcioni, brindó declaraciones remarcando que el gobierno provincial está implementando protocolos y políticas para atender procesos de crisis emocional y promover el bienestar psicológico de los policías.

Cococcioni explicó que actualmente más de 560 empleados policiales están bajo seguimiento psicológico en todo el territorio santafesino, en coordinación con el Ministerio de Salud, y que existen convenios que permiten tratamientos sin copago a través de Iapos. Subrayó que este tipo de situaciones “no se resuelve solo con asistencia, sino que hay problemas estructurales más profundos” que inciden en la salud mental de los agentes.

El ministro también señaló que estos casos no necesariamente obedecen a la falta de protocolos, sino a una suma de factores personales, familiares o sociales que pueden desencadenar crisis. A la vez, remarcó que se evalúa el bienestar del agente y la seguridad de la sociedad, dado que quienes portan un arma requieren estar en condiciones óptimas para ejercer sus funciones con responsabilidad.

Cococcioni incidió en que las políticas de bienestar se refuerzan con seguimiento psicológico, tratamientos voluntarios, y dispositivos específicos, con apoyo del Ministerio de Salud. Señaló que algunos policías han recibido el alta y vuelto a sus funciones, mientras que en otros casos –cuando la superación de situaciones de crisis no es viable- se toman medidas para apartarlos temporalmente de tareas operativas y así reducir riesgos.

Además, el ministro resaltó el impacto del desarraigo que sufren muchos efectivos, producto de traslados y distancias prolongadas respecto a sus hogares, y afirmó que se trabaja para implementar cupos geográficos y otras medidas que favorezcan la estabilidad emocional de los agentes.

«La Policía atraviesa una situación que viene de antaño, derivada de una asimetría poblacional que es fundacional. La Policía recluta efectivos en el norte de la provincia y tiene puestos laborales que cubrir en el sur. Hay una situación que es muy difícil de solucionar que es el desarraigo, y que estamos abordando poniendo cupos geográficos. En los últimos dos reclutamientos pusimos cupos de 70 y 30 relación a las zonas sur y centro norte. Veníamos de años donde casi el 80 por ciento del personal se reclutaba en los tres departamentos del norte y eso agravaba los trastornos derivados de los traslados, el desarraigo, el tiempo fuera de la casa, porque el viaje a destino el policía no lo cuenta como descanso ya que es el itinerario que debe cumplir para llegar al destino laboral», describió.

Por último, Cococcioni fue consultado sobre los salarios que cobran los policías, también como punto de preocupación al momento de poder llegar a fin de mes y cubrir las necesidades. «Santa Fe tiene objetivamente sueldos bastante respetables en comparación con otras provincias. En las paritarias se ha nivelado a la Policía por encima de otros sectores de la administración pública. No voy a hablar de grandeza de sueldo, porque siempre se puede mejorar, pero la Policía es una institución jerárquica y el sueldo está atacado a la jerarquía y a la antigüedad. Hay un ingreso inicial al que se le suman suplementos para los que hacen tareas en las calles. La mejora salarial llega con la antigüedad y con el ascenso. Cuestiones puntuales que hemos relevado se relaciones con situaciones personales, familiares o deudas que no están atadas al parámetro general de la remuneración. No juzgamos que la remuneración, que siempre se puede mejorar, pueda ser el detonante de alguno de estos episodios«.

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