El caso Epstein sacude al Gobierno británico: el primer ministro pidió perdón a las víctimas por el nombramiento de un ex embajador en Estados Unidos
Keir Starmer enfrenta fuertes presiones políticas tras la desclasificación de archivos que revelan la profundidad del vínculo entre el exembajador Peter Mandelson y Jeffrey Epstein. Starmer admitió errores, se disculpó públicamente y prometió colaboración con las investigaciones.
- Internacionales
- Feb 5, 2026
El primer ministro británico, Keir Starmer, quedó en el centro de una fuerte crisis política luego de que nuevos documentos desclasificados sobre el caso Jeffrey Epstein expusieran la estrecha relación del depredador sexual con Peter Mandelson, a quien el Gobierno había designado como embajador en Estados Unidos en 2025. En ese contexto, Starmer pidió disculpas a las víctimas y reconoció que confió en información falsa antes de concretar el nombramiento.
En ese sentido, Starmer debió enfrentar un Parlamento visiblemente inconforme, incluso con cuestionamientos dentro de su propio partido, por haber sostenido la designación de Mandelson pese a que ya se conocía públicamente su amistad con Epstein.
No obstante, el premier argumentó que desconocía “la profundidad y la oscuridad” de esa relación, la cual quedó al descubierto tras la reciente desclasificación de casi la totalidad de los archivos del caso por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos.
Según esos documentos, se revelaron correos electrónicos que evidencian un vínculo estrecho entre Mandelson y Epstein, además de indicios sobre posibles filtraciones de información gubernamental sensible y pagos por unos 75.000 dólares al exembajador o a su entorno.
‘I am sorry. Sorry for having believed Mandelson’s lies and appointing him.’
— Sky News (@SkyNews) February 5, 2026
Keir Starmer apologises to those impacted by Peter Mandelson and the Epstein scandal.
The prime minister says «accountability will be delivered».https://t.co/t4Tpsb7tsv
???? Sky 501, Virgin 602 pic.twitter.com/mVliuGD5lv
Frente a estas revelaciones, Starmer acusó a Mandelson de haber mentido reiteradamente durante el proceso de investigación previo a su nombramiento. “Retrató a Epstein como alguien a quien apenas conocía, y hoy sabemos que esas respuestas fueron falsas”, afirmó ante el Parlamento.
En ese marco, el Gobierno laborista acordó remitir al Comité de Inteligencia y Seguridad todos los documentos vinculados a la designación de Mandelson. Sin embargo, el primer ministro aclaró que la Policía advirtió que la difusión total de los archivos podría afectar investigaciones en curso.
Aun así, aseguró comprender el enojo social y sostuvo: “Comparto la ira de la gente cuando individuos poderosos parecen escapar al escrutinio”.
Mientras tanto, Mandelson quien se encuentra bajo investigación penal, renunció este martes a su escaño vitalicio en la Cámara de los Lores y abandonó el Partido Laborista para evitar, según expresó, “causar más vergüenza”. Sin embargo, su salida no logró descomprimir la crisis política que atraviesa el Ejecutivo.
Durante su intervención parlamentaria, Starmer cambió el tono y se dirigió directamente a las víctimas de Epstein para pedirles perdón. “Lo siento por lo que les hicieron, lo siento porque tantas personas con poder les fallaron y lo siento por haber creído las mentiras de Mandelson”, expresó, en uno de los pasajes más duros de su discurso.
No obstante, las disculpas no convencieron a la oposición. La líder conservadora, Kemi Badenoch, cuestionó con dureza al primer ministro y lo acusó de haber ignorado advertencias de seguridad previas al nombramiento.
A su vez, dentro del Partido Laborista también surgieron críticas, como la de la diputada Paula Barker, quien advirtió que Starmer deberá recorrer “un largo camino” para reconstruir la confianza pública y partidaria.
El escándalo vuelve a poner bajo la lupa la figura de Peter Mandelson, un histórico dirigente laborista con una extensa trayectoria política y múltiples controversias previas. Su vinculación con Epstein, revelada ahora en toda su dimensión, profundiza una crisis que amenaza con erosionar seriamente la credibilidad del Gobierno británico.

