MIéRCOLES, 03 DE JUN.

Un frondoso gomero extraído en barrio Abasto reavivó el debate por la preservación de los árboles en Rosario

Vecinos critican la tala de árboles en la ciudad, pero desde el Municipio explicaron que el ejemplar debía ser cortado. Actualmente hay unos 400 árboles con diagnóstico de remoción. En contraposición, en el último año se plantaron cerca de 10 mil.

La esquina de San Martín y Ocampo en pleno barrio de Abasto ya no será la misma. El añejo y frondoso gomero que decoraba el lugar hoy brilla por su ausencia. Personal municipal llevó a cabo su extracción días atrás, ya que, –según indicaron- el ejemplar debía ser removido debido al daño que provocaba en la vereda y que podría extenderse hasta la calle, puesto que es una especie no propicia para zonas urbanas.

Al tomar conocimiento de la remoción del árbol, vecinos hicieron guardia en el lugar para intentar evitarlo, aunque finalmente se llevó a cabo la tala. El hecho reavivó el debate por el tratamiento de la cuestión del arbolado en la ciudad de Rosario. Hoy por hoy existen unos 400 árboles en estudio para ser extraídos debido a deterioro o peligro para los transeúntes.

Desde la agrupación ecologista Protegiendo Nuestros Árboles Rosario manifestaron su disconformidad con las medidas del Ejecutivo local en cuanto al arbolado, mientras que desde el Municipio insisten en que cada extracción es estudiada y que se lleva adelante una política de preservación y plantación de árboles. Y detallaron que cada árbol que se saca es reemplazado por otro, y que en total se plantaron unos 10.000 árboles el último año.

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En diálogo con Conclusión, Silvia Molina, referente del espacio, criticó: “Están sacando una gran cantidad de árboles con la excusa de que están inclinados o deteriorados. La logística está puesta en las extracciones. Si ese mismo personal lo emplearan para hacer una plantación o una supervisión, sería diferente. Si se saliera todos los días a ver qué se puede hacer, se prevendría la tala”.

“No se está haciendo un buen plan de forestación. Pichincha, calle Maipú, Córdoba y Corrientes están desarboladas”, dijo. “Van por la sexta forestación y no prende ni un árbol porque son paupérrimas. Hay árboles que están ahogados por el cemento”, remarcó Molina, quien también denunció el daño a árboles por parte de empresas constructoras con el fin de realizar sus obras.

En cuanto a la relevancia de conservar los árboles en la ciudad, la ambientalista resaltó: “Hacen falta pulmones verdes que mitiguen el calor. Con el cambio climático la temperatura llega a 60 grados en el asfalto, es insalubre”.

Diez mil nuevos árboles

Desde la secretaria mencionaron que se realizan entre 50 mil y 60 mil intervenciones para mantener el arbolado público por año. En cuanto a las plantaciones, suman unos 10 mil nuevos árboles de forma anual, enfocados en las avenidas y el microcentro. A su vez, el Municipio recibe por mes un promedio de 12.000 reclamos en el área de arbolado. Y en la actualidad hay 411 árboles que tienen diagnóstico de extracción en Rosario por el riesgo de derrumbe que conllevan.

El secretario de Acción Climática de la Municipalidad de Rosario, Jonatan Pérez, expresó a este medio: “Tenemos una política de conservación del arbolado público. Siempre buscamos alternativas en lugar de sacarlos. No extraemos árboles porque sí”.

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Más allá de la intención, hay casos en que es indefectible la extracción, explicó Pérez: “Hay árboles que tienen problemas estructurales tan graves que no tienen solución, que por cuestiones climáticas se mueren, y por el bienestar de transeúntes se tienen que extraer. La última sequía entre 2022 y 2023 ha perjudicado algunos árboles, que aparentemente estaban bien”.

“Una de las razones de las extracciones generalmente es la inclinación, ya que con vientos fuertes, probablemente se terminen cayendo. Así que por prevención se termina sacando. Va un profesional -trabajamos con siete ingenieros-, evalúa el árbol y dictamina. Hubo casos en que se cayeron, así que tratamos de que sea seguro para la gente”. Además, “cada árbol que se extrae, se reemplaza con otro”.

El árbol: patrimonio natural

A fines de 2025, el Concejo de Rosario aprobó una nueva ordenanza de arbolado público, que eleva la protección de los ejemplares al rango de patrimonio natural y cultural. La normativa prohíbe realizar cortes, podas, extracciones o talas sin autorización municipal. Sin embargo, aún no se encuentra reglamentada, por lo que organizaciones ambientalistas piden que se realice urgentemente el trámite por parte del Ejecutivo.

Además, se endurecen sanciones por podas o extracciones no autorizadas, incluyendo la obligatoriedad de reparar el daño ambiental y realizar talleres de concientización. Se prohíbe el daño a ejemplares y establece un plan de gestión para aumentar la cobertura arbórea.

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De acuerdo a la norma, la extracción se permite solamente si el ejemplar es irrecuperable, peligroso o interfiere con obras públicas, bajo estricta autorización. La ordenanza también impulsa la elaboración de un plan de gestión integral que incluya censos periódicos, programas de reforestación, cuidados específicos según cada especie y la promoción de árboles nativos en nuevas plantaciones.

Gomero histórico

La comunidad de gatos que frecuenta la esquina de San Martín y Ocampo se quedó sin uno de sus refugios predilectos. Es que el gomero que regaba de sombra esa ochava fue extraído la semana pasada.

“Los vecinos pedimos por ese árbol y se nos dijo que la situación podía revisarse. No pasaron ni dos semanas y fue extraído. Entendemos que tenga que cortarse, pero el problema es que fue en plena ola de calor en medio de una emergencia climática”, señaló Molina, de Protegiendo Nuestros Árboles.

Por el otro lado, Pérez detalló que el gomero “había roto la vereda, no se podía transitar, recibimos reclamos de personas mayores o con discapacidad. Y no se podía hacer un corte de raíces con semejante árbol porque probablemente se termine desequilibrando y se caiga”.

“En 2013 (con otra administración) se descopó y no se terminó de extraer. Entonces rebrotó”, recordó Pérez sobre ese mismo gomero, una especie poco apta para zonas urbanas.

Con respecto al momento de la tala, el funcionario detalló que “en general las extracciones en micro y macrocentro se hacen en enero y febrero, cuando hay menos tránsito”.

Más allá de los motivos de la extracción del gomero y de las críticas de los vecinos, lo cierto es que esa esquina de barrio Abasto no será la misma sin el frondoso árbol que ya era parte del paisaje.

 

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