DOMINGO, 19 DE JUL.
Entrevista

En homenaje a los ferroviarios, el documental “La Zorra y la Pampa” vuelve a exhibirse en Rosario

Con más de 30 funciones en todo el país, la película que habla del ferrocarril y cómo impactó el cierre en los pueblos, se proyectará el sábado 28 de febrero a las 19 en el Centro Cultural Casa Mona y el miércoles 4 de marzo a las 18.30 en la sede de gobierno de la UNR. Leandro Rovere, uno de sus directores, dialogó con Conclusión.

En el marco del día del ferroviario y del transporte en Argentina, con más de 30 funciones en todo el país, el documental “La Zorra y la Pampa” que aborda la problemática del ferrocarril y cómo impactó el cierre en los pueblos, volverá a exhibirse en Rosario el sábado 28 de febrero a las 19 en el Centro Cultural Casa Mona (Sarmiento 1232) y el miércoles 4 de marzo con función gratuita a las 18.30 en la sede de gobierno de la UNR (Maipú 1065).

“La película es un viaje en zorra, en este vehículo ferroviario que lo construimos especialmente para el documental, al modo como eran las zorras antes, a vaivén. Y es un viaje por nuestra pampa húmeda, es un retrato de la mano de este deseo de la vuelta al tren y de conectar con lo que fue ese momento donde podías ir en tren de casi prácticamente cualquier punto de Argentina, podías conectarte a través de este medio de transporte y esa realidad, ese imaginario que fue nuestro pasado, la película lo pone a dialogar con distintas generaciones”, dijo en diálogo con Conclusión, Leandro Rovere, quien junto a Ignacio Sánchez Ordoñez, es uno de los directores del documental más proyectado en la historia del Cine El Cairo, con 14 funciones, y que habla del ferrocarril y cómo impactó el cierre en los pueblos.

Y agregó: “Por eso estaba bueno esto de que iban familias a verla o que les gustó mucho a los jóvenes también por el lenguaje que maneja. Entonces me parece que conecta distintas generaciones a través de ese universo. Y no solo se queda en el tren, sino que es un retrato de otros conflictos que tiene la pampa húmeda y también de su música, su poesía, la diana. Así que es un viaje, un retrato en zorra, por las venas de la pampa húmeda, lugares donde no llegás sino es a través de las vías”.

 

La imposibilidad de poder viajar en tren en el interior de Argentina fue lo que impulsó a los directores del film a construir una zorra a ferroviaria a vaivén para viajar en ella y realizar una película junto a los habitantes de la pampa húmeda, quienes son los verdaderos protagonistas del relato y llevan este vehículo de localidad en localidad desde Rosario hasta Espora, un pequeño pueblo del norte de la provincia de Buenos Aires donde se realiza “la fiesta de la zorra”.

El realizador recordó: “yo tengo vínculo muy cercano con una familia de coronel Bogado, que estaba Pepe, que era ferroviario. En los 90 lo echaron y con mi familia íbamos mucho a la casa de él. Y el siempre hablaba del ferrocarril, y ahí empezó un poco el vínculo más cercano, es como un abuelo postizo. Y me llamaba la atención cómo se había tomado esta familia la cuestión, que era como convirtieron a su casa en una estación de trenes. Todo el mundo se juntaba allí. Sobre todo por eso me acerqué a ese universo que tiene gente que lo habitó y que habita su alma. Y que exista ese afecto, esa cuestión me llamaba mucho la atención”.

“Me atraía como cineasta acercarme a eso con Nacho (Sánchez Ordoñez), porque esto es una co-dirección. Así que nos parece un lugar de pasión argentina, un lugar de la cultura popular argentina. Y esos son los intereses que tenemos, y por eso nos acercamos a ese universo. De esta manera que construyendo un vehículo, a mí me gusta cuando las películas proponen algo, una acción. Y andar en zorra fue real en la película. La gente se sumó, anduvimos juntos y fue muy lindo grabarla. Tenemos todos los recuerdos siempre del rodaje. Cuando vemos alguna foto, si hace mucho tiempo nos acordamos, nos va a acompañar para siempre”, detalló.

A través de las redes sociales hay gente que convoca a los directores para seguir presentando el documental: “Porque lo van conociendo por algunos vídeos cortos que están allí y se van enterando, tienen mucho boca a boca. Es muy fuerte en Santa Fe como se comunican y quieren ver la película, conocerla, generar un espacio para verla y encontrarse entre los vecinos. Pero también de todos lados, porque es una cosa del interior de Argentina. Y un poco lo que pasó con esto fue encontrar ese eco y nosotros también proponer y salir a buscar espacios que tenían vinculación con el ferrocarril y con el cine y encontró una muy buena recepción de la propuesta”.

“De hecho la mandamos a un festival en Italia, quedó y estuvo muy bien. Yo siempre digo que les encantó pero allá en Europa era como que uno les contaba la película antes de verla. ‘Porque esta película en el interior de Argentina no está el ferrocarril’. Entonces nosotros hicimos una zorra. ‘¿Cómo no está el ferrocarril de pasajeros?’. Entonces era como que quedaban congelados en ese momento y había que contarle un poco más. Eso era como que algo que les llamaba mucho la atención. Y claro, a veces tomás un poquito de distancia y concluís de que lo que vos pensás, que es una locura que no tengamos tren, es cierto”.

Al ser consultado por la coyuntura donde la gente o este gobierno quiere eliminar el tren, cuando muchos ya lo habían tomado como propio, el cineasta expresó “que en un contexto de crueldad, algún pequeño espacio para la ternura siempre viene bien. Y en ese sentido creo que la película, en el camino que fue haciendo, lo fue armando porque se acercó público, porque sobrevuela a la milanesa, como decía Kartún, que después de la película da para charlar.

«Encontrar a una comunidad de gente que tiene ganas de verla y vincularse con la ternura, me parece que eso en este momento puede ser considerado un éxito, un pequeño triunfo”, concluyó el realizador.

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