Un satélite fuera de control de la NASA caería este martes a la Tierra
La sonda Van Allen A, de unos 600 kilos, volverá a ingresar a la atmósfera tras casi 14 años en el espacio. Aunque la mayoría de sus restos se quemará, algunos fragmentos podrían sobrevivir.
- Info general
- Mar 10, 2026
Un satélite de la NASA fuera de control volverá a ingresar a la atmósfera terrestre este martes por la noche, luego de permanecer casi 14 años en el espacio. Se trata de la sonda Van Allen A, una nave de unos 600 kilogramos cuyo reingreso está previsto alrededor de las 23:45 GMT, aunque todavía se desconoce el punto exacto donde podrían caer los restos.
Según informó la agencia espacial estadounidense, existe una probabilidad muy baja de que el satélite cause daños en la superficie. En concreto, la NASA estima que el riesgo de que alguna persona sea alcanzada por fragmentos es de aproximadamente 1 en 4.200, lo que equivale a un 0,02 por ciento.
No obstante, la agencia aclaró que la mayor parte de la nave espacial se desintegrará al atravesar la atmósfera terrestre. Aun así, algunos componentes podrían sobrevivir al reingreso y llegar a la superficie.
“El riesgo de que alguien en la Tierra sufra algún daño es bajo”, señalaron desde la NASA, que junto con la Fuerza Espacial de Estados Unidos continuará monitoreando la trayectoria y actualizando las predicciones.
La sonda Van Allen A forma parte de un par de satélites gemelos, junto con la Van Allen B, lanzados en agosto de 2012 con el objetivo de estudiar los cinturones de radiación que rodean la Tierra. Estas regiones, conocidas como cinturones de Van Allen en honor al científico James Van Allen, concentran partículas de alta energía atrapadas por el campo magnético del planeta.
Por lo general, las naves espaciales y los satélites evitan atravesar estos cinturones para reducir los daños provocados por la radiación. Sin embargo, investigarlos resulta fundamental para comprender el clima espacial y la manera en que la Tierra se protege de la radiación cósmica, las tormentas solares y el viento solar.
Inicialmente, la misión de las sondas estaba prevista para durar dos años. Sin embargo, ambas operaron durante siete años, hasta quedar fuera de servicio en 2019.
Durante ese período, los datos obtenidos contribuyeron significativamente a mejorar los pronósticos del clima espacial y a entender cómo la actividad solar puede afectar a los satélites, a los astronautas y a los sistemas eléctricos en la Tierra.
Por otra parte, la NASA indicó que la segunda sonda, Van Allen B, no se espera que reingrese a la atmósfera antes de 2030.
Si bien los incidentes en los que objetos espaciales dañan a personas o propiedades son extremadamente raros, existen antecedentes.
Por ejemplo, en 2002 un niño de seis años en el norte de China fue alcanzado por un fragmento de unos 10 kilogramos de escombros tras el lanzamiento de un satélite en una provincia cercana, aunque solo sufrió heridas leves.

