La terracita de Empalme, un “espacio cultural a cielo abierto” que funciona como “imán para dar cobijo”
En la zona noroeste de la ciudad, al lado de una canchita de fútbol, se levanta del Centro Cultural Biblioteca Empalme Graneros. Ofrece talleres musicales y se sonido e integra a la comunidad con la institución con espectáculos en vivo en un deck de madera del primero piso: la terracita.
- Ciudad
- Mar 22, 2026
En Barra al 1300 bis, justo en la esquina donde el asfalto le cede lugar a la calle de tierra que se angosta, se levanta el Centro Cultural Biblioteca Popular Empalme Graneros, cuya terraza de madera iluminó una idea: convertirla, durante el verano, en un “espacio cultural a cielo abierto” en el que los chicos que participan de los talleres de producción musical y de audio convivan con músicos de la ciudad y ofrezcan un espectáculo gratuito a los vecinos de la zona. Los objetivos son que “se junte el afuera con el adentro” de la institución y el barrio, y crear un espacio “para que circule la información musical, compartir y pasar un buen rato juntos”, dijo a Conclusión Rubén Busi, músico local y profe de los talleres.
“Las terracitas son una idea que surgió después de la construcción del Centro Cultural Biblioteca Popular Empalme Norte, del edificio. Quedó esta terracita, este patio del primer piso, que nos pareció en verano una idea linda, interesante de poder que se junte también el afuera con el adentro que ya tenemos dentro del Centro”, añadió Busi.
El viernes 20 había noche de tango en La terracita de Empalme, pero la lluvia hizo que se suspendiera para la próxima semana. El deck de madera del primero piso “se convirtió en un espacio cultural a cielo abierto que funciona en el corazón de Empalme y trata de lograr una continuidad para que artistas de cualquier parte de Rosario, de cualquier escala categórica que tengan, vengan a tocar acá y compartan escenario y show con los músicos del barrio, que hacen sus cosas, que les resultaría muy difícil poder hacer un recital en el centro o en cualquier lugar”, explica Rubén.
“Entonces -completa-, acá en la terracita lo que está ofreciendo es eso: un espacio a cielo abierto para que circule la información musical y compartir y pasar un buen rato juntos”. El centro cultural depende de la Biblioteca de Empalme. Hace unos años fue usurpado y luego recuperado como espacio comunitario para esa parte del barrio ubicado en el noroeste de la ciudad.
En una sala del primer piso funcionan los talleres de producción musical, de audio “y esto engloba la cuestión del podcast”, dice Rubén en el estudio que en el que funcionan los talleres para los pibes y las pibas del barrio. “En definitiva, siempre está la palabra”, completa.
Una trinchera
El profe dice que “la industria nos propone a todos una música incidental en nuestra vida. A donde vamos escuchamos la misma música, el mismo ritmo. Arriba de un auto, de un taxi, de un supermercado, siempre está lo mismo taladrando de la cabeza, que es bueno, es lo que propone la industria, de la cual no escapamos ninguno porque estamos bombardeados constantemente”.
Sin embargo, los talleres del centro cultural proponen la posibilidad de ampliar esa mirada, de ingresar a otros mundos musicales, que son muchos y variados. “Esta es, por lo menos, una trincherita que está al costado y trata de darle una mano entre todos a los artistas, para que también tomen conciencia de lo que es el oficio de ser trabajador de la cultura acá en Rosario y en Argentina”, cuenta.
Rubén señala en la charla con Conclusión que “vos acá tenés chicos y chicas que hacen talleres. Son los talleres de producción musical y de producción de audio, que eso engloba a la cuestión de los podcasts. En definitiva siempre está la palabra. Que tienen cosas para decir, cosas para pensar, cosas que los chicos y las chicas tienen necesidad de decir, de callar”.
En esa línea, el músico sostiene que “la industria también propone un solo tema: ‘Amor mío, me dejaste, te dejé’. Nada más que eso. Entonces nos parece que hay un montón de otros discursos interesantes y enriquecedores que aportan a todos”.
–¿Cuestiones propias, que tienen que ver con la singularidad del barrio?
–Exactamente, la singularidad del barrio. También los vínculos que se establecen a través de estos talleres y de la terracita entre pibes que a lo mejor hacen música y ni se conocen, que vive uno a una cuadra del otro, que uno toca la guitarra y el otro escribe. Entonces, que vayan confluyendo acá, que sea también como un imán esto, que les da un cobijo. Es darle un cobijo a todo eso que queda afuera de los cobijos.
En los talleres y la terracita “se establecen vínculos en la comunidad que se tienen que solidificar y está bueno que sea a través de la cultura. Si bien cultura es fútbol, telas, todo tiene que ver con la cultura, hay oficios más específicos que son para el área cultural y estaría bueno que se pueda seguir desarrollando eso”, explica Rubén.


