Balance a cuatro años de la guerra entre Rusia y Ucrania y destitución de Vladimir Padrino en Venezuela
Santiago Toffoli y Emilio Ordoñez analizaron el conflicto bélico entre rusos y ucranianos que cumplió cuatro años. Además pusieron el ojo sobre la continuidad política en Venezuela.
- Café Internacional
- Por Café Internacional
- Abr 13, 2026
En un nuevo programa de Café Internacional, el análisis se alejó temporalmente de la guerra en el estrecho de Ormuz para ahondar sobre otros escenarios de conflicto, algunos duraderos y otros potenciales. En el primer caso, el seguimiento de la guerra en Ucrania, opacada por la coyuntura e invariable en cuanto a los nulos avances en el terreno, así como también en el campo diplomático. Por otro lado, la destitución del Ministro de Defensa venezolano, Vladimir Padrino, supone un hito en la reconfiguración del gobierno llevada adelante por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, todo bajo la atenta mirada de Estados Unidos.
La guerra entre Rusia y Ucrania, iniciada hace ya cuatro años, encendió las alertas de la comunidad internacional. La llamada “operación militar especial” desplegada desde Moscú con el objetivo de deponer al presidente Volodymyr Zelenski y poner un cierre a la situación de la población rusoparlante en el Donbass, no parece haber dado los resultados esperados, aunque las hostilidades continúan en el marco de una línea de contacto que se mantiene prácticamente invariable y que empieza a ser tomada como referencia en las negociaciones llevadas adelante por Estados Unidos, Rusia, Ucrania y la Unión Europea, en una dinámica descoordinada y cuyos resultados parecen estar orientados más al congelamiento del conflicto que a una solución integral. Hoy es el estatuto del Donbass como parte integral de Ucrania la que concita disputas diplomáticas, y no son pocos los que evalúan que este es el único tema de agenda que puede destrabar las negociaciones hacia un acuerdo de paz. El primer bloque está centrado en un análisis prospectivo del conflicto, teniendo en cuenta los desarrollos presentes del mismo.
Por otro lado, la coyuntura reciente encuentra en Venezuela a uno de sus actores más relevantes. Tras el secuestro de Nicolás Maduro a principios de año, Delcy Rodríguez ha iniciado una reversión de la política externa venezolana que, al mismo tiempo que “resetea” las relaciones con Estados Unidos, procura reformular el esquema de poder al interior de su propio gobierno. Es por esto que la destitución de Vladimir Padrino como ministro de Defensa, y su posterior reemplazo por el jefe de la guardia presidencial Gustavo González López, daría cuenta de un intento por depurar la administración presidencial de elementos cercanos al madurismo, en la procura de un perfil de gobierno propio y que garantice la unidad al interior de las Fuerzas Armadas. La pregunta que atraviesa el segundo bloque es, precisamente, si esta reconfiguración expresa el intento de crear al “delcysmo” como línea política preponderante, y cuál sería la viabilidad de dicha corriente en el mediano y largo plazo, con un país virtualmente tutelado desde Washington.
La realidad internacional tampoco escapa a la mirada de Lautaro Murialdo y su Última Columna, esta vez ofreciendo una semblanza de la virtual heredera del poder en Corea del Norte: Kim Ju Ae, la hija del actual líder del país, Kim Jong Un. Los reportes provenientes de la inteligencia surcoreana habrían evaluado, en base a un crecimiento de las apariciones públicas de padre e hija, que la línea sucesoria ya estaría establecida y que el objetivo de las mismas es consolidar su imagen de cara al futuro. De esta forma, Murialdo echa una mirada a los gestos y las formas de un proceso sucesorio muy singular que conjuga al presidente de uno de los países más enigmáticos del mundo y a su hija adolescente encaminada al poder.

