MIéRCOLES, 03 DE JUN.

Crece la preocupación sanitaria en Cuba por la acumulación de basura en medio del bloqueo petrolero

La escasez de combustible provocó una fuerte reducción en la recolección de residuos en La Habana y los vecinos denuncian plagas de roedores, moscas y humo tóxico en distintos barrios.

Mientras el bloqueo petrolero impulsado por Estados Unidos entra en su cuarto mes, la crisis del combustible en Cuba agrava los problemas sanitarios en La Habana. La reducción de la recolección de residuos provocó la acumulación de grandes montañas de basura en las calles y obligó a muchos vecinos a quemar desechos a cielo abierto, generando preocupación por la contaminación, los malos olores y la proliferación de ratas y moscas.

Según denunciaron residentes de distintos barrios, la falta de combustible dejó fuera de funcionamiento a más de la mitad de los camiones recolectores de la capital cubana. Frente a esta situación, las autoridades decidieron racionar el uso de gasolina y habilitar puntos temporales para la acumulación e incineración de residuos.

En ese contexto, una espesa nube de humo comenzó a cubrir sectores enteros de la ciudad. Carlos Blanco, un chef habanero, relató que al abrir la ventana de su vivienda creyó ver neblina, aunque rápidamente descubrió que se trataba de humo proveniente de una montaña de basura incendiada. “Vi una neblina. Pero no era neblina, era humo”, describió.

Además, ante la demora en la recolección, muchos vecinos optan por arrojar bolsas de residuos en las esquinas para evitar que se acumulen dentro de sus casas. Como consecuencia, el gobierno autorizó quemas en distintas zonas urbanas y estableció 122 puntos de recolección temporales en La Habana, de los cuales 24 funcionan con “incineración controlada”.

Sin embargo, especialistas advirtieron sobre los riesgos ambientales y sanitarios de esta práctica. El Centro de Neurociencia de Cuba señaló que las quemas informales liberan sustancias tóxicas que pueden permanecer durante años tanto en el ambiente como en el cuerpo humano.

“Este proceso libera sustancias de los residuos y crea otras nuevas a medida que las moléculas se descomponen y se reforman en las llamas”, alertó el organismo estatal, que además explicó que las hogueras improvisadas resultan aún más peligrosas por las bajas temperaturas de combustión.

Por su parte, Alexis González Inclán, funcionario del área de saneamiento, reconoció que las medidas “no son ideales desde el punto de vista ambiental”, aunque sostuvo que buscan reducir riesgos mayores vinculados a la salud pública y al orden urbano.

Mientras tanto, los habitantes de la capital cubana expresan temor por las consecuencias sanitarias. En un mercado del centro habanero, Yani Cabrera contó que utiliza barbijo cada vez que el humo de las quemas invade la zona. “Unos tipos de la calle prendieron fuego. Uso esta máscara cuando hay mucho humo porque esto es peligroso”, afirmó.

A su vez, otros vecinos consideran que la quema de residuos representa el menor de los problemas frente a la acumulación de basura durante semanas. Francisco Castillo, residente del centro de La Habana, explicó que antes los camiones pasaban una vez por semana, pero desde el inicio del bloqueo petrolero la recolección se redujo a una vez al mes.

“Como no hay supervisión adecuada ni servicio de recogida, el resultado es una plaga de moscas, ratas, basura y malos olores”, sostuvo. Además, relató que en enero contrajo chikungunya, una enfermedad transmitida por mosquitos, y advirtió sobre el riesgo de nuevos brotes con la llegada de la temporada de lluvias entre mayo y noviembre.

Además, los especialistas alertan que la acumulación de residuos y el agua estancada podrían favorecer la propagación de enfermedades transmitidas por insectos, en medio de una crisis económica y energética que continúa profundizándose en la isla.

 

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