MARTES, 21 DE JUL.

Crisis sanitaria: los frigoríficos ovinos alertan brote de una enfermedad y se paralizan las exportaciones

Argentina perdió su estatus de "país libre" y se detienen los embarques hacia Brasil y Túnez. En medio del ajuste al Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria impulsado por el Gobierno nacional, que compromete la fiscalización en las plantas de faena.

El sector ovino enfrenta un duro golpe con la aparición de casos de scrapie en Argentina, una enfermedad neurodegenerativa que no tiene cura, y de la que el país era libre. El principal reclamo lo mantienen por estos días los frigoríficos patagónicos, que ven frenadas sus exportaciones hacia Brasil y Túnez hace casi un mes.

La reciente detección, precisamente el pasado 11 de abril, se confirmó por parte del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) de tres casos de Scrapie (conocido como «tembladera» o prúrigo lumbar, enfermedad neurodegenerativa, mortal y contagiosa que ataca a ovejas y cabras). Los animales infectados se encontraban en establecimientos de Santa Fe y Entre Ríos.

En un contexto atravesado por retrocesos y récords negativos en el sector, el delegado nacional de Asociación Trabajadores del Estado (ATE) en Santa Fe y trabajador del área de inocuidad de Senasa, Matías Avallone, advirtió que los recortes impulsados por el gobierno de Javier Milei en este organismo clave para la seguridad alimentaria hacen que la operatividad se resienta.

La pérdida del estatus sanitario internacional paralizó los embarques de carne ovina, especialmente desde la Patagonia, que ve frenadas sus exportaciones hacia Brasil y Túnez hace casi 30 días. Los certificados hacia la Unión Europea (UE), que antes garantizaban el origen en un «país libre», ahora deben renegociarse bajo la figura de «zona libre”. Sin embargo, esta transición requiere la aceptación de los mercados de destino, a partir de una negociación entre las Cancillerías que comenzó a demorarse, informaron los productores.

Según señaló Avallone, los casos de Scrapie se explican ante la falta de capacidad operativa real en Senasa, debido a que la eficacia de acuerdos comerciales depende directamente de la presencia territorial. La figura del empleado en las oficinas de campo es vital, ya que estos trabajadores son quienes llevan adelante, por ejemplo, “el control de sangrado para detectar distintas enfermedades”, como brucelosis.

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El recorte presupuestario transformó la estrategia sanitaria en una logística de supervivencia. el trabajador de ATE advierte que “esos controles se resienten porque una misma persona debe realizar un montón de tareas”. Sin viáticos y con vehículos oficiales que registran “muchísimos kilómetros”, la vigilancia epidemiológica se vuelve discrecional y fragmentada.

Recorte en Senasa: despidos, bajos salarios y degradación del servicio

La administración libertaria se ensaña por sostener el superávit a como dé lugar, y entre los principales recortes que incluyen obra pública, jubilaciones/PAMI, programas sociales y de salud, y financiamiento universitario, aparecen organismos como el Conicet, INTI y Senasa. Además de casi 1.000 despidos, el ajuste en este último incluye cierre de oficinas, eliminación de alquileres de edificios, reducción de flota vehicular y recorte en servicios de limpieza y seguridad.

Matías Avallone, trabasjador del organismo estatal, contó que «al inicio de la gestión de Milei había casi 400 trabajadores de Senasa en la provincia de Santa Fe, pero el profundo ajuste significó que quedaran solamente 80 empleados de planta permanente”. A su vez, señaló que el resto del personal sobrevive bajo contratos trimestrales o condiciones “incluso más precarias”.

El impacto se manifiesta en el bolsillo del trabajador y en la consecuente degradación del servicio. Con salarios que se encuentran entre $1.200.000 y $1.400.000 para técnicos, y alrededor de $1.800.000 para profesionales, el desánimo es generalizado.

 

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