“No queremos que cierren Alas”: peligra un centro de día para personas con discapacidad por falta de pagos
La institución rosarina, que funciona desde hace 38 años, atraviesa una grave crisis económica por la falta de pagos de Incluir Salud y otras obras sociales. Advierten que podrían cerrar sus puertas en agosto y denuncian el abandono del sistema de discapacidad.
- Ciudad
- May 13, 2026
Trabajadores, familias y concurrentes del centro de día Alas realizaron una jornada de visibilización para denunciar la crítica situación económica que atraviesa la institución, dedicada desde hace 38 años al acompañamiento de personas con discapacidad. Desde el espacio alertaron que, debido a la falta de pagos por parte de Incluir Salud y otras obras sociales, el centro podría dejar de funcionar en los próximos meses.
“Hoy tenemos dos meses de existencia con los recursos que estamos teniendo”, advirtió a Conclusión Carla Bruno, psicóloga de la institución. Según explicó, desde noviembre de 2025 no reciben los pagos correspondientes de Incluir Salud -la cobertura que depende del Estado nacional- ni de otras obras sociales.
“Más de la mitad de nuestros concurrentes pertenecen a Incluir Salud y hoy tenemos una deuda de 92 millones de pesos. Sin esos fondos no hay colchón que aguante y la situación es crítica”, sostuvo.
Desde la institución remarcaron que el eventual cierre no solo dejaría sin empleo a 24 trabajadores, sino que además afectaría directamente a decenas de personas con discapacidad y a sus familias. “Los concurrentes se quedarían sin su espacio de pertenencia, sin su identidad, sin su segunda casa”, expresó Bruno.
La profesional también señaló que comenzaron a buscar apoyo en distintos sectores políticos y sociales. “Estamos teniendo contacto con diputados provinciales y concejales porque entendemos que, si bien esta responsabilidad es del Estado nacional, también debe haber acompañamiento del Estado provincial y municipal”, afirmó.
En medio del reclamo, usuarios del centro compartieron con este medio la importancia que tiene Alas en sus vidas. Silvia, una de las concurrentes, definió al espacio como “una familia”, mientras que Gisela, que asiste desde hace 10 años, aseguró: “No quiero que cierren Alas. Me gusta venir acá, hacer cocina, ir a la pileta y estar con mis compañeros”.
Las familias también expresaron su preocupación por el impacto que la crisis tiene sobre las personas con discapacidad. Adriana, mamá de uno de los concurrentes, pidió mayor compromiso estatal. “Hoy las familias no saben de dónde agarrarse. No tienen transporte, no tienen apoyo y muchas veces tampoco pueden garantizar lo básico”, lamentó.
Desde Alas señalaron que la situación no es aislada y que numerosas instituciones vinculadas a la discapacidad atraviesan problemas similares. “El sistema no está por colapsar, el sistema colapsó y los derechos desaparecieron”, remarcaron en un comunicado difundido durante la jornada.
Además, convocaron a la comunidad a acompañar el reclamo y defender los derechos de las personas con discapacidad frente al ajuste y la falta de financiamiento.

