DOMINGO, 19 DE JUL.

Causa Cuadernos: un testigo se desdijo, afirmó que fue amenazado y obligado a mentir, y negó haber visto movimientos de bolsos y valijas con dinero

Este jueves declaró Julio César Silva, el encargado del edificio que la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner tenía en Juncal y Uruguay, y reconoció que en 2018 recibió amenazas cuando brindó testimonio ante el juzgado a cargo de Claudio Bonadio. 

 

El encargado del edificio del barrio porteño de Recoleta donde vivió la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner, Julio César Silva, declaró este jueves en la causa conocida como “Cuadernos”, pero su testimonio cambió radicalmente: dijo que en 2018 recibió presiones y que firmó sin leer la declaración en la que aseguraba haber presenciado movimientos de personas con bolsos y valijas. Ahora, negó haber pronunciado estas acusaciones. 

Hace ocho años, Silva había declarado ante el juez Claudio Bonadio en la instrucción de la causa: “Él (por Daniel Muñoz, el ya fallecido secretario de Néstor Kirchner) venía solo. Nunca lo vi con Kirchner. Entre 2007 y 2010. Muñoz venía con personas y he visto movimientos de bolsos y valijas con una frecuencia semanal o a veces de quince días, pero no puedo precisar cuántas veces”.

Este jueves, al declarar como testigo en el juicio oral de la causa que investiga a algunos funcionarios nacionales por el presunto cobro de coimas, el encargado se desdijo y, ante las preguntas del tribunal, manifestó: “Cometí un delito y lo acepto. No estaba de acuerdo, firmé algo que no ocurrió. Yo no dije que iba con bolsos y valijas”.

Así las cosas, ahora Silva dijo que no vio movimientos regulares de bolsos y valijas –en los cuales se habría trasladado dinero en efectivo– en el departamento que la ex presidenta tenía en Juncal y Uruguay, lugar que fue señalado por los acusadores como el destino final del dinero recaudado.

Al declarar ante el Tribunal Oral 7, Silva dijo que en 2018 había ido a declarar al juzgado a cargo de Claudio Bonadio, en una causa que era investigada por el fiscal Carlos Stornelli, pero se puso “incómodo” cuando ambos funcionarios judiciales le dijeron que “pensara en sus hijas”. Por ello, declaró que vio movimientos de bolsos en el departamento.

También recordó que cuando se allanó el departamento de calle Juncal, el juez gritaba al teléfono que “había que encontrar algo”, pese a que los efectivos informaron sobre el resultado negativo del procedimiento.

Silva precisó que cuando se allanó el departamento de Recoleta escuchó que un comisario llamó al juez Bonadio y le dijo que el operativo había terminado, sin que se hallaran elementos de interés para la causa. A lo que el magistrado habría respondido: “Hasta que no encuentren algo se quedan hasta mañana”.

“Yo lo escuché perfectamente. Escuché clarito lo que respondió el juez”, completó el testigo. Además, aseguró que Muñoz siempre llevaba consigo un portafolio o bolsito de mano, cuando hace ocho años dijo que solía entrar y salir del inmueble con bolsos.

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