MARTES, 21 DE JUL.

Nacieron los primeros pollitos de huevos artificiales impresos en 3D y crece el debate científico

La empresa biotecnológica Colossal Biosciences anunció el nacimiento de 26 pollitos incubados en estructuras artificiales que imitan una cáscara de huevo. El avance podría utilizarse para intentar recuperar especies extintas, aunque genera cuestionamientos en la comunidad científica.

La empresa de biotecnología Colossal Biosciences anunció un avance que podría marcar un antes y un después en la ingeniería genética al lograr el nacimiento de 26 pollitos incubados en huevos artificiales impresos en 3D. El experimento, que busca sentar las bases para recuperar especies extintas como el moa gigante de Nueva Zelanda, despertó entusiasmo dentro de la compañía, pero también fuertes cuestionamientos de parte de científicos independientes.

Según informó la firma, los pollitos nacieron dentro de una estructura reticular creada mediante impresión 3D que replica las funciones básicas de una cáscara natural. A través de sus redes sociales, la empresa celebró el logro con una frase contundente: “Sin cáscaras. Sin gallinas. Solo huevos bioingenierizados que respiran como los auténticos”.

Sin embargo, posteriormente se conocieron más detalles sobre el procedimiento y se aclaró que los embriones utilizados provinieron de huevos reales fertilizados de gallina. Es decir, los científicos transfirieron esos embriones desde huevos naturales hacia las estructuras artificiales para completar allí el proceso de incubación.

De esta manera, el desarrollo no implicó la creación de un huevo completamente artificial desde cero, aunque sí representó un importante avance en sistemas alternativos de incubación.

El sistema diseñado por la empresa está compuesto por dos partes principales. Por un lado, posee una membrana semipermeable elaborada con silicona; por otro, cuenta con una estructura rígida hexagonal impresa en 3D.

Además, esta tecnología fue creada para replicar el intercambio de gases que realiza una cáscara natural, permitiendo el ingreso de oxígeno mientras conserva la humedad interna y bloquea posibles contaminantes externos.

Desde Colossal Biosciences sostienen que esta innovación podría resultar clave para incubar especies de gran tamaño ya extinguidas, como el moa gigante de la Isla Sur (Dinornis robustus), un ave de Nueva Zelanda desaparecida alrededor del año 1500.

Según explicaron, los huevos de esa especie eran hasta 80 veces más grandes que los de una gallina actual, lo que dificultaría cualquier intento de incubación mediante aves vivas. “Construimos un huevo que sí lo hará”, aseguraron desde la empresa.

No obstante, hubo cuestionamientos y dudas por parte de la comunidad científica que recibió el anuncio con cautela. Diversos especialistas señalaron que, aunque el desarrollo tecnológico resulta impresionante, todavía no puede considerarse un “verdadero huevo artificial”.

En ese sentido, remarcaron que el sistema presentado no incluye otros componentes biológicos fundamentales que aparecen en un huevo natural, como los órganos temporales encargados de nutrir al embrión, estabilizar su crecimiento y eliminar los desechos durante la gestación.

Asimismo, algunos investigadores también pusieron en duda la posibilidad real de revivir especies extintas, una de las metas más ambiciosas de la compañía biotecnológica.

Por ahora, el nacimiento de estos pollitos representa un avance experimental significativo en el campo de la bioingeniería. Sin embargo, el debate científico sobre los límites y alcances de estas tecnologías recién comienza.

 

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