SáBADO, 27 DE JUN.

Social Lux: el corazón de un barrio que late al ritmo del sentido de pertenencia

Ubicada en el centro de Ludueña, la institución recibe a más de mil jóvenes. Entre la crisis económica y el empuje de su gente, el club sobrevive como un espacio de contención, deporte y formación de oficios.

 

“Esto es un club de familia. Es una especie de imán para los nuevos integrantes, quienes enseguida adquieren sentido de pertenencia”, con estas palabras recibe a Conclusión Franco Scala, presidente de Social Lux, una institución histórica que es mucho más que un predio deportivo en el corazón de barrio Ludueña.

Ubicado en Pascual Rosas 403, el club nació el 29 de mayo de 1940 por iniciativa de los hermanos D’Angelo. Dueños de un almacén en Urquiza al 4500, el proyecto comenzó llamándose popularmente “Mercadito”. El nombre “Lux” surgió como un homenaje al cine Luxor, que funcionaba en la intersección de Servando Bayo y Urquiza.

En 1959, al obtener la Personería Jurídica, la institución debió adoptar formalmente el nombre de Club Deportivo y Social Lux, dado que la denominación comercial original no estaba permitida para una entidad civil. Sin embargo, el apodo “Mercadito” perduró en el tiempo como un sello de identidad que remite a sus orígenes humildes y trabajadores. Aunque el almacén original ya no existe, la institución ha logrado transponer décadas gracias al tesón de sus dirigentes, jugadores y vecinos.

 

Contención en tiempos de crisis

En la actualidad, Social Lux atraviesa un presente de crecimiento sostenido a pesar del contexto nacional. “Tenemos varias disciplinas: fútbol de campo y futsal en ambas ramas (masculino y femenino), hockey femenino sobre césped y tres líneas de baby. El club ha crecido un montón en los últimos años”, detalla Scala.

Con una masa societaria de cerca de 1.000 socios, la institución logra mantener sus instalaciones y costear los servicios básicos, aunque el presidente reconoce las dificultades: “El esfuerzo de los dirigentes y de los asociados para tener la cuota al día es fundamental. Hoy es algo muy difícil porque no somos ajenos a la crisis económica del país; se entiende que las familias prioricen otras necesidades por sobre el club”. Sin embargo, destaca que el fuerte compromiso de la comunidad permite que la entidad esté prácticamente al día con sus obligaciones.

 

Obras y compromiso social

A pesar de los vaivenes económicos, Social Lux no detiene sus obras de infraestructura. Recientemente, se realizaron mejoras en la secretaría para instalar una tienda oficial y se construyó un nuevo vestuario en el sector del baby fútbol, trasladado tras la creación de un playón deportivo en 2017. Estas tareas se financiaron mediante subsidios y, en gran parte, con recursos propios del club.

La función social de la entidad también se refleja en la formación. A través del programa provincial “Nueva Oportunidad”, el club ofrece cursos de peluquería, cocina y albañilería. “Es un modo de que los chicos aprendan un oficio y tengan una salida laboral”, explica Scala, señalando que estos programas son vitales ante la falta de apoyo de los estamentos nacionales.

En busca de seguir expandiéndose, la comisión directiva planea lanzar la campaña “socio jornada”. Se trata de una cuota popular destinada a padres y madres, permitiéndoles el acceso a todas las disciplinas dentro de la institución sin necesidad de abonar una entrada cada fin de semana.

Gloria deportiva y legado familiar

En lo deportivo, el club vive un momento de orgullo gracias al fútbol femenino, uno de sus grandes baluartes. El año pasado, el equipo se consagró campeón de la Copa Santa Fe, logrando el título más importante en la historia de la institución.

Para Franco Scala, el vínculo con el “Mercadito” trasciende lo dirigencial: es una cuestión de sangre. Sus padres fueron figuras centrales de la entidad y hoy sus propios hijos juegan en las canchas del club. “Para nosotros es nuestra primera casa, no la segunda. Social Lux es mi historia, es atrapante y para nosotros lo es todo”.

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