Crueldad: una cantante iraní fue condenada a recibir 74 latigazos por mostrarse sin velo en un concierto virtual
La artista iraní Parastoo Ahmadi fue sentenciada junto a integrantes de su equipo por participar en una presentación difundida por internet. Además de los latigazos, la Justicia le impuso dos años de inhabilitación artística, en un caso que reaviva el debate sobre la libertad de expresión y los derechos de las mujeres en Irán.
- Internacionales
- Jun 19, 2026
Un tribunal iraní condenó a la cantante iraní Parastoo Ahmadi a recibir 74 latigazos y a permanecer dos años inhabilitada para realizar actividades artísticas tras protagonizar un concierto virtual en el que apareció sin el velo islámico obligatorio. La decisión judicial generó repercusión internacional y volvió a reactivar sobre las severas restricciones que enfrentan las mujeres artistas en la República Islámica.
La sentencia también alcanzó a otras ocho personas que participaron de la producción y grabación del espectáculo. Según la resolución judicial, los involucrados deberán recibir 74 latigazos considerados “correctivos”, además de cumplir una prohibición de salida del país durante dos años y una restricción similar para desarrollar actividades vinculadas al ámbito artístico.
El concierto virtual, cuyo nombre hacía referencia a las limitaciones impuestas a las mujeres en Irán, desafió abiertamente las normas vigentes en el país. La legislación islámica prohíbe que las mujeres canten en solitario frente a audiencias mixtas, registren libremente sus actuaciones o difundan material audiovisual de sus presentaciones. En la práctica, solo pueden actuar ante públicos exclusivamente femeninos y bajo estrictas restricciones.
Sin embargo, la presentación tuvo una enorme repercusión en las redes sociales y acumuló cerca de tres millones de visualizaciones. Apenas unas horas después de su publicación, las autoridades judiciales anunciaron acciones legales contra la cantante y su equipo por realizar el evento sin autorización oficial y por presuntamente incumplir las normas religiosas y legales del país.
Posteriormente, la Fiscalía de Teherán formalizó cargos contra Ahmadi por “ofensa a la moral pública” y por producir y difundir contenido considerado “vulgar” e “inmoral”. Aunque la artista y los demás acusados fueron detenidos inicialmente, recuperaron la libertad tras el pago de una fianza.

La cantante, nacida en 1997 y graduada en dirección cinematográfica, ya había ganado notoriedad durante las protestas de 2022 que siguieron a la muerte de Mahsa Amini. En aquel contexto, interpretó una emblemática canción patriótica que se convirtió en símbolo de las manifestaciones contra las políticas de control social y las restricciones impuestas a las mujeres.
El caso se produce en un escenario de crecientes tensiones entre las autoridades iraníes y sectores de la sociedad que reclaman mayores libertades individuales. Aunque desde comienzos de 2025 disminuyó la aplicación estricta de algunas normas relacionadas con el uso obligatorio del hiyab, muchas mujeres continúan enfrentando sanciones y persecuciones por desafiar las reglas establecidas.
La condena contra Parastoo Ahmadi vuelve a encender las alarmas de organismos defensores de los derechos humanos, que denuncian un endurecimiento de las medidas contra artistas, activistas y mujeres que cuestionan las normas impuestas por el régimen iraní.

