Resurrección con aura ganadora
No había esperanzas, la oscuridad total, Argentina había quedado al borde del abismo, pero este equipo no se rinde ni aún en el momento más aciago y llegó ese plus, ese latido de más, ese amor propio único, y el 0-2 que parecía una sentencia final, fue el disparador anímico que lo llevó a la hazaña. Formidable reacción anímica, mucho por mejorar pero la Scaloneta volvió a brillar con la personalidad de siempre.
- Deportes
- Por Pablo Martínez
- Jul 7, 2026
Por Pablo Martínez
No había esperanzas, la oscuridad total, Argentina había quedado al borde del abismo, pero este equipo no se rinde ni aún en el momento más aciago y llegó ese plus, ese latido de más, ese amor propio único, y el 0-2 que parecía una sentencia final, fue el disparador anímico que lo llevó a la hazaña. Formidable reacción anímica, mucho por mejorar pero la Scaloneta volvió a brillar con la personalidad de siempre.
La épica del campeón el mundo fue inenarrable, porque en el trámite del juego siempre fue superior al rival, pero el arquero egipcio se encargó de amargarle la vida a todo un país, cuando tapaba todo lo que le tiraban. Encima, el arco nacional estuvo vulnerable, porque el primer gol fue un golpe duro y el segundo casi letal.
Pero el corazón que tienen los futbolistas argentinos es inigualable, exhibir coraje, no bajar la cabeza y salir a matar o morir, futbolísticamente, este equipo lo hace a la perfección, impecable Cuti Romero, que se fue a buscar el cabezazo al área rival y lo encontró, fue como encontrar «agua en medio del desierto».
Y de ahí en más, Argentina fue una tromba, apareció Messi con todo su esplendor para reventarle el arco a los egipcios y con en el envión anímico, que liquidó al rival, que sufría una trompada tras otra, quedó nocaut con ese cabezazo notable de Enzo Fernández, un partido inolvidable.
Queda claro que no es la primera vez de esta clase de reacciones de campeón, este equipo lo evidenció en Qatar, lo vuelve a repetir en el desarrollo del Mundial 2026. No hay que subestimar al rival, y mucho menos dudar de un equipo que defiende un título bien ganado.
Otra victoria descomunal y van…. la Argentina de Scaloni sigue escribiendo una historia mística que quedará para siempre en el corazón de los argentinos.

