Veterano de Malvinas: “Esto no nos va a devolver la vida de los 632 compañeros que están allá, pero nos llena el alma”
El sobreviviente del crucero ARA General Belgrano, Miguel Soto, dijo que el del miércoles “para los veteranos no era un partido más: los ingleses son usurpadores”. También habló de “la batalla cultural” ganada a los ingleses en la conciencia de los argentinos sobre la soberanía de las islas.
- Ciudad
- Por Luciano Couso
- Jul 16, 2026
Miguel Soto, conscripto clase 62 y veterano de la guerra por la recuperación de las Islas Malvinas en 1982, es uno de los sobrevivientes del crucero ARA General Belgrano, cuyo hundimiento provocó 323 muertes. Es rosarino y “aparte Canalla”. “Para los veteranos no era un partido más, los ingleses son usurpadores”, dijo a Conclusión este jueves, luego del encuentro por semifinales del Mundial de fútbol de la selección argentina con la inglesa. Y agregó: «Esto no nos va a devolver la vida de los 632 compañeros que están allá, pero nos llena el alma».
A las 16 horas del jueves estaba frente al televisor. ¿Cómo vivió el partido? “Con una emoción muy grande, donde se empiezan a cruzar muchas emociones, teniendo en cuenta que soy combatiente de Malvinas y aparte futbolero”, cuenta Miguel en diálogo con este diario. “Todo lo que hemos vivido desde el 82 hasta ahora, con lo que fue la recuperación de Malvinas, y cada vez que nos enfrentamos con Inglaterra, como pasó en el 86, y vuelve a pasar ahora, a uno le viene el recuerdo de lo que pasó en Malvinas, más allá de que sabemos que es un partido de fútbol”, agrega.
Sobre ese aspecto de la conversación pública de los últimos días, Soto entiende que las declaraciones del técnico Lionel Scaloni y de los jugadores previas al choque futbolístico buscaron desdramatizar el asunto. “Si bien es una cuestión de fútbol, se notó cuando cantaron el himno que no era solamente un partido de fútbol. Hay un reclamo de soberanía de todo el pueblo argentino, y los jugadores son parte del pueblo”, dice.
“Para nosotros no era un partido más, para los veteranos no era un partido más. Los ingleses son usurpadores, hace cuántos años que nos han usurpado nuestras islas, y de eso no se dice nada”, abunda el ex combatiente. Y añade, sobre la polémica acerca de la prohibición de ingresar al estadio con banderas que hicieran alusión al conflicto bélico del Atlántico Sur que “hablaban de que no se podía entrar una bandera, o no se podían entrar banderas al estadio, pero nadie dice por qué los ingleses están usurpando nuestras tierras”.
Profesionales desobedientes
“Por eso -sigue Miguel Soto- cuando al final del partido Gio Lo Celso entró con esa bandera, te juro que se me caían las lágrimas. Porque creo que todo el trabajo de estos 44 años, de tratar de hablar de soberanía, charlando en las escuelas, con los chicos -estos chicos que están jugando en la selección no habían nacido en el 82-, fueron 40 años de hablar de Malvinas, de soberanía, y sobre todo por los que quedaron allá, porque a nosotros nos tocó volver y seguir trabajando, como cualquier ciudadano y cualquier argentino”.
Pero no todos sus compañeros de conscripción pudieron celebrar la victoria futbolística argentina del miércoles. “Los chicos que quedaron allá con 18, 19 años, no pudieron compartir con su familia, no pudieron ver este partido, y yo creo que esa bandera simboliza el sentimiento de todo el equipo y de todo el país, por eso me llena de orgullo”, dice.
En relación a los jugadores, Miguel considera que “ellos son muy profesionales, declararon lo que tenían que declarar antes del partido y su objetivo era ganar. Su guerra, entre comillas, era ganar este partido. Si bien no podemos comparar, (porque) esto nos va a devolver la vida de los 632 compañeros que están allá, pero nos llena el alma. Este triunfo de ellos nos alegra el corazón”.
La algarabía cardíaca no queda circunscipta a quienes entraron en combate, dice el sobreviviente del ARA General Belgrano. “No solamente a nosotros, sino a todo el pueblo argentino, porque vos fijate que todo un estadio gritaba ‘el que no saltes un inglés’. Ayer el Monumento a la Bandera explotaba, y los cánticos eran ‘el que no saltes un inglés’”.
La batalla cultural
Para Soto, y para muchos veteranos de la guerra de Malvinas, ni el proceso de desmalvinización que siguió al conflicto bélico durante los años 80, ni la política exterior “amistosa” de Argentina hacia Inglaterra durante el menemismo ni la continuidad de la usurpación de las islas alcanzaron para quitar la conciencia nacional su importancia.
“Yo creo que hay algo que no nos pudieron ganar los ingleses, que es la batalla cultural. Hoy le preguntas a cualquier argentino qué son las Malvinas, y te van a decir que son argentinas. Esa batalla no la pudieron ganar los ingleses, una batalla ganada y la memoria del pueblo argentino está intacta: las Malvinas son argentinas”, sostiene el veterano.
Para ejemplificar este triunfo, Miguel distingue el partido entre las selecciones de Argentina e Inglaterra en 1986, durante el Mundial de México, y el del miércoles, 40 años después. “En el 86 los jugadores eran contemporáneos a nosotros. Por ejemplo Ruggieri y Maradona eran de la misma clase que nosotros. Ruggieri 62, Maradona 60. Nosotros somos todo clase 62. Eran contemporáneos con nosotros y quizás lo habían vivido de una manera más reciente y directa”, dice sobre el mundial disputado en méxico.
“Ahora nosotros notamos -continúa Miguel- que después de 40 años estos chicos, han mamado la causa de Malvinas, en gran parte por el trabajo de los veteranos en estos 40 años, porque fuimos a las escuelas a charlar con todos los chicos, malvinizando. No nos olvidemos de que hubo una desmalvinización durante los primeros 9, 10 años, donde no podíamos hablar de Malvinas”.
Y agrega: “Acá ocurre que en esta selección y en todo el pueblo y en todos los jóvenes, porque en la mayoría todos los jóvenes argentinos llevan la causa de Malvinas como una bandera, y eso fue fruto del trabajo de todos. Ayer tuve la oportunidad de ir al Monumento después del partido y me encontré con varios compañeros y nos abrazamos: decíamos ‘esto es el logro, el fruto del trabajo y de la malvinización que empezamos a hacer nosotros durante 40 años’. Y nosotros no lo hacemos por nosotros, lo hacemos por los que quedaron allá, ellos sí son los verdaderos héroes. Y seguramente desde el cielo o custodiando nuestras islas, como nosotros decimos, deben estar festejando este triunfo como lo pudimos hacer nosotros”.



