DOMINGO, 02 DE AGO.

Marcas de la Memoria: señalizan la Escuela Nº551 con el nombre de la desaparecida Sonia Beatriz González

El municipio realizó el acto oficial de señalización del establecimiento con el nombre elegido por los propios alumnos hace más de un década, para recordar a la trabajadora del Swift víctima de la dictadura.

 

Recordar y analizar la dictadura no es mirar solo el pasado; es construir hoy una conciencia colectiva que le diga ‘nunca más’ al autoritarismo”, dijo la directora general de Derechos Humanos de la Municipalidad de Rosario, Virginia Coffré, al realizar la marcación de la Escuela de Educación Secundaria Orientada Nº 551, ubicada en Grandoli 3402. con el nombre de Sonia Beatriz González Ábalos, desaparecida el 14 de julio de 1976.

La escuela de barrio Tablada lleva ese nombre desde 2012, cuando los alumnos eligieron recordar a la joven de 18 años detenida ilegalmente por las Fuerzas Armadas durante la última dictadura cívico-militar en esa zona de la ciudad, donde la militante del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) residía.

Este viernes, el municipio realizó la señalización del establecimiento en el marco de su programa de señalética Marcas de la Memoria, durante un acto que contó con la presencia de autoridades, militantes de organismos de Derechos Humanos y familiares de la joven que continúa desaparecida, y cuyo caso fue juzgado en uno de los tramos del juicio por delitos de lesa humanidad conocido con el nombre de “Feced I”.

La memoria no es estática, es una acción política y social viva y nuestra herramienta más poderosa para convivir en paz. A través del Programa de Señalética Marcas de Memoria nos comprometemos a mirar nuestra historia de frente para fortalecer la democracia y garantizar que los derechos humanos sigan siendo el motor de nuestra sociedad”, añadió Coffré durante la actividad.

Alexis Ábalos, sobrino de Sonia, subrayó el significado del acto al asegurar que “se trata de mantener viva la memoria en la escuela del barrio, en el barrio de Sonia. Queremos que ella siga viva en cada joven; que su presencia en la comunidad, a través de esta señalética, permita saber que la escuela lleva el nombre de Sonia Beatriz González Ábalos”.

 

 

 

En otro tramo de su intervención, Alexis dijo: “Quiero destacar también la importancia del recorrido de las Marcas de Memoria: que esta institución forme parte de él mantiene, sin duda, la memoria más viva que nunca”.

Sonia González trabajaba en el frigorífico Swift y era militante del ERP. Su madre Teresa Petrona Ábalos de González denunció su secuestro a la Conadep. Allí precisó que la madrugada del 16 de julio de 1976 entre 15 y 20 hombres vestidos de civil, pero que dijeron ser miembros de las fuerzas de seguridad, ingresaron por los techos a su vivienda de calle Centeno al 100.

En la causa Feced I, en la que fueron condenados el general Ramón Genaro Díaz Bessone y los miembros de la “patota” policial comandada por el entonces jefe de Policía de Rosario, el comandante de Gendarmería retirado Agustín Feced, consta que frigorífico Swift, donde González trabajaba, la desvinculó en julio de 1976 “por considerarla abandonante de su puesto de trabajo”.

La sentencia judicial dio por probado que González fue secuestrada ilegalmente de su domicilio de calle Centeno, en barrio Tablada, pero no pudo precisar con elementos contundentes dónde estuvo detenida. “Se presume que habría sido en el Batallón de Comunicaciones 121, sin haber constancias tampoco de las circunstancias de su desaparición”, señala el fallo.

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