SáBADO, 08 DE AGO.

Un modelo para pocos: industria, construcción y comercio consolidan el derrumbe de la economía argentina

En paralelo, crece la preocupación por el deterioro de la situación financiera de las familias, en un escenario marcado por el aumento de la morosidad, la pérdida de poder adquisitivo y una migración hacia empleos de menor calidad.

 

 

La economía argentina atraviesa una recuperación desigual, con sectores como el agro, la energía y la minería mostrando dinamismo mientras la industria, la construcción y el comercio -con mayor incidencia sobre el empleo y la actividad cotidiana- continúan rezagados.

En paralelo, crece la preocupación por el deterioro de la situación financiera de las familias, en un escenario marcado por el aumento de la morosidad, la pérdida de poder adquisitivo y una migración hacia empleos de menor calidad.

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El diagnóstico fue planteado por el economista Carlos Pérez, ex director del Banco Central, quien sostuvo que el principal desafío económico ya no pasa únicamente por mantener la desinflación, sino por conseguir que el crecimiento deje de estar concentrado en unos pocos sectores y se extienda al conjunto de la economía.

Uno de los datos que expone con mayor claridad las dificultades que atraviesan los hogares es la evolución de la morosidad. Según explicó Pérez, la cartera irregular de los préstamos otorgados a familias pasó de ubicarse algo por encima del 3% un año atrás a cerca del 12,75%.

El deterioro no se explica solamente por el endeudamiento. Para el economista, también existe un cambio en la estructura del mercado laboral que impacta directamente sobre la capacidad de pago de los hogares.

En ese sentido, los empleos registrados pierden participación frente a modalidades como el monotributo, el trabajo autónomo y el empleo informal, mientras los salarios reales continúan bajo presión.

Sumado a esto, la reducción de los puestos registrados y el crecimiento de ocupaciones de menor calidad se combina con una caída del salario real, dado que las actualizaciones salariales se ubicaron por debajo de la inflación durante buena parte del primer trimestre.

 

 

UNA ECONOMÍA DE POCOS GANADORES Y MUCHOS PERDEDORES

La actividad económica también presenta fuertes diferencias entre actividades. Mientras el agro, la energía y la minería concentran buena parte del dinamismo otros sectores vinculados de manera más directa con el empleo y el consumo masivo muestran un desempeño mucho más débil.

Según explicó Pérez, los llamados sectores «estrella» representan menos del 20% del Producto Bruto Interno, mientras que actividades como el comercio, la construcción y las distintas ramas industriales tienen una ponderación considerablemente mayor tanto en el producto como en el empleo.

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La diferencia también se observa al analizar el consumo. El especialista señaló que determinados segmentos de mayores ingresos muestran una evolución favorable, con mayor consumo de bienes importados, vehículos y turismo en el exterior. En cambio, el consumo masivo continúa sin recuperar el mismo ritmo.

La misma heterogeneidad aparece a nivel regional y entre los distintos componentes de la demanda. Las exportaciones muestran un desempeño positivo, mientras la inversión permanece más rezagada. De esta manera, la recuperación macroeconómica todavía no consigue traducirse de manera homogénea en la actividad cotidiana de los hogares y las empresas.

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