El turismo internacional receptivo cayó más de 50% en Argentina desde la llegada de Milei
En el primer semestre ingresaron al país casi 2,9 millones de turistas extranjeros, menos de la mitad de los 6,3 millones registrados en el mismo período de 2023. Desde el sector atribuyen el desplome principalmente al encarecimiento de Argentina en dólares, la presión impositiva y el alto costo de los servicios turísticos.
- Economía
- Ago 14, 2026
El turismo internacional receptivo atraviesa uno de sus peores momentos de los últimos años en Argentina. Según los datos del INDEC, durante el primer semestre ingresaron al país casi 2,9 millones de turistas extranjeros, una cifra apenas superior a la del mismo período del año pasado, pero que representa una caída del 54% respecto del primer semestre de 2023, cuando habían llegado cerca de 6,3 millones de visitantes. La contracción se profundizó desde 2025, con la apreciación del peso frente al dólar.
Los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) permiten dimensionar la magnitud del retroceso. Mientras que 2023 y 2024 todavía se ubicaban dentro de los parámetros registrados durante la década anterior, el derrumbe más pronunciado se produjo en 2025, cuando Argentina comenzó a perder competitividad como destino internacional.
En el primer semestre de 2023, el último antes de la asunción de Javier Milei, habían ingresado al país unos 6,3 millones de turistas extranjeros. Tres años después, la cifra se redujo a menos de la mitad, con apenas 2,9 millones de visitantes.
El fenómeno también se refleja en las estadísticas internacionales. El Barómetro de Turismo Mundial de la ONU ubica a Argentina entre los países que registraron las mayores caídas del turismo receptivo en los últimos años, solamente por detrás de destinos afectados por conflictos bélicos, como Rusia, Ucrania, Irán e Israel.
Como consecuencia de este proceso, en 2025 Argentina perdió el liderazgo regional en materia de turismo receptivo y descendió al cuarto lugar en Sudamérica, por detrás de Brasil, Colombia y Chile, de acuerdo con los datos de Naciones Unidas.
Entre las principales causas señaladas por el sector aparece la política cambiaria del Gobierno nacional. La apreciación relativa del peso convirtió a Argentina en un destino más caro para los extranjeros, especialmente frente a competidores regionales como Brasil.
Uno de los indicadores utilizados para medir esta distorsión es el índice Big Mac, elaborado por la revista británica The Economist. El indicador compara el precio de la tradicional hamburguesa en distintos países para estimar el grado de sobrevaluación o subvaluación de sus monedas.
En 2025, el peso argentino llegó a ser considerado la moneda más sobrevaluada entre las más de 50 incluidas en el índice. En su última actualización, publicada recientemente, Argentina quedó en el puesto 14 entre las monedas más sobrevaluadas cuando se contempla la relación con el PBI per cápita, una metodología que busca incorporar las diferencias de ingresos entre países.
Con esa medición, el peso argentino aparece un 19% sobrevaluado frente al dólar, mientras que el real brasileño registra una subvaluación del 6%.
El sector privado también apunta a la estructura de costos que enfrentan los prestadores turísticos argentinos. En una entrevista con La Nación, el expresidente de la Cámara Argentina de Turismo, Aldo Elías, cuestionó la pérdida de competitividad de la economía y atribuyó parte del problema a la elevada presión impositiva.
“Argentina tiene problemas de competitividad en sus actividades económicas y la razón de esto es la asfixiante presión impositiva que padecemos”, sostuvo el dirigente.
Elías también cuestionó la idea de recurrir a devaluaciones para recuperar competitividad y advirtió que sus efectos pueden ser solamente temporales. Según planteó, inflación, emisión y devaluación pueden favorecer circunstancialmente la llegada de turistas extranjeros, pero generan costos elevados para la economía.
A este escenario se suma el precio de los pasajes y de los servicios aéreos. Un relevamiento de la Cámara Argentina de Turismo señala que las tarifas elevadas constituyen otro de los factores que dificultan el crecimiento del turismo receptivo.
Así, la combinación de un peso fortalecido frente al dólar, una estructura de costos elevada, presión impositiva y tarifas aéreas poco competitivas plantea un desafío para uno de los sectores que históricamente aportó divisas y actividad económica al país.

