MIéRCOLES, 19 DE AGO.

La bandera argentina volvió a flamear en Malvinas a 44 años de la guerra

El excombatiente Eduardo Canitrot regresó al archipiélago para cumplir una promesa que había hecho durante el conflicto de 1982. Visitó Puerto Argentino, el cementerio de Darwin y distintos escenarios de la guerra, donde homenajeó a sus compañeros caídos.

El excombatiente Eduardo Canitrot regresó a las Islas Malvinas, a 44 años de la guerra, donde combatió como soldado conscripto en 1982, para cumplir una promesa que había quedado pendiente durante más de cuatro décadas. Acompañado por una de sus hijas recorrió Puerto Argentino, el cementerio de Darwin y otros escenarios del conflicto, donde rindió homenaje a sus compañeros caídos y desplegó una bandera argentina, cuyas imágenes luego compartió en redes sociales.

Para Canitrot, el regreso a las islas significó cumplir una promesa que había hecho cuatro décadas atrás. Actualmente, preside la Asociación de Veteranos Puerto Argentino de Pinamar y durante la guerra integró el Batallón Logístico 10 de la X Brigada de Infantería. Con menos de 20 años, llegó a las islas y permaneció allí durante el conflicto bélico con el Reino Unido.

El viaje tuvo un fuerte significado personal. Durante su recorrida por el archipiélago, el excombatiente llevó consigo una bandera argentina y la desplegó en distintos puntos de las islas. Las imágenes rápidamente se difundieron en redes sociales y recibieron numerosos mensajes de reconocimiento.

Uno de los momentos más emotivos ocurrió en el cementerio argentino de Darwin, donde descansan los restos de numerosos soldados argentinos caídos durante la guerra. Allí Canitrot visitó la tumba de Pedro Larrosa, uno de sus compañeros, a quien había prometido regresar.

Frente a la cruz blanca que recuerda a su amigo, el veterano recordó aquel compromiso asumido hace más de cuatro décadas y expresó la emoción de haber podido cumplirlo. En una de sus publicaciones escribió: “Cumplí con lo que te prometí, Pedro”, una frase que sintetizó el sentido de su regreso a las islas.

Durante la visita también rindió homenaje al conjunto de los combatientes fallecidos y a quienes sufrieron las consecuencias de la posguerra. En otra publicación, recordó a quienes murieron durante el conflicto, a los que quedaron en las islas y en el mar y a los veteranos que no pudieron sobrellevar las secuelas de la guerra.

Otro de los momentos que más repercusión tuvo ocurrió en Puerto Argentino, donde Canitrot corrió con la bandera argentina en las inmediaciones de un mástil en el que se encuentra la insignia británica.

El excombatiente también llevó la bandera a distintos puntos del archipiélago, entre ellos Monte Harriet, donde registró un video mientras la enseña nacional flameaba al viento. “Mi bandera no se arrodilla ante nadie”, expresó en una de las publicaciones que acompañaron las imágenes del viaje.

Además, durante su recorrida logró localizar el lugar donde había permanecido durante gran parte del conflicto y visitó otros escenarios de la guerra, como Pradera del Ganso y Monte Kent. El regreso le permitió reencontrarse con paisajes vinculados a sus recuerdos de 1982 y homenajear, a través de su recorrido, a quienes combatieron junto a él.

Más de cuatro décadas después de la guerra, el viaje de Canitrot estuvo marcado por la memoria, el homenaje a sus compañeros y el cumplimiento de una promesa personal que había quedado pendiente desde aquellos días en las islas.

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