VIERNES, 21 DE AGO.

Mayores Conectados: un programa de alfabetización digital para fortalecer la autonomía financiera de los adultos mayores

El Grupo Petersen realizó en Rosario un encuentro sobre educación financiera y envejecimiento, en el marco de su programa Mayores Conectados. Especialistas y referentes de la iniciativa remarcaron la necesidad de acompañar a las personas mayores frente a la creciente digitalización de las operaciones bancarias.

 

La transformación digital de los servicios bancarios plantea nuevos desafíos para las personas mayores, especialmente para quienes durante gran parte de su vida realizaron sus operaciones de manera presencial y en soporte papel. En este contexto, el Grupo Petersen llevó adelante un encuentro en el teatro de Empleados de Comercio en el marco de su programa de educación financiera Mayores Conectados, una iniciativa que busca brindar herramientas para que los adultos mayores puedan desenvolverse con mayor seguridad y autonomía frente a la tecnología.

Victoria Barroso, líder de Sustentabilidad del Grupo Petersen, destacó a Conclusión la convocatoria del encuentro y explicó que la actividad funciona como complemento de los talleres presenciales que la entidad desarrolla en los cuatro bancos que integran el grupo: Banco Santa Fe, Banco San Juan, Banco Santa Cruz y Banco Entre Ríos.

“En Banco Santa Fe hicimos más de 30 talleres y hemos alcanzado, en total entre todos los bancos, a más de 3.000 personas que participaron”, señaló Barroso.

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Según explicó, el objetivo de estos espacios es que las personas mayores puedan “conectarse y amigarse con la tecnología”, incorporando herramientas que les permitan realizar operaciones de manera más independiente.

La referente de Sustentabilidad planteó que el desafío adquiere una dimensión particular frente a lo que denominó “la nueva longevidad” y al acelerado desarrollo tecnológico. “Nunca la humanidad ha vivido tantos años y también la tecnología nunca ha avanzado tan rápidamente y ha cambiado tan drásticamente la forma en que realizamos nuestras operaciones”, sostuvo.

En ese sentido, remarcó que actualmente buena parte de las operaciones bancarias pueden realizarse sin concurrir a una sucursal, lo que vuelve necesario generar condiciones para que las personas mayores puedan incorporar esas nuevas herramientas sin perder autonomía.

La principal barrera no es la tecnología

Barroso contó que una de las frases que más escuchan durante los talleres es: “Pensé que esto ya no era para mí”. Para la especialista, esa expresión permite identificar que muchas veces la principal dificultad no está en la tecnología en sí misma, sino en el temor o la falta de confianza para aprender.

“La verdadera barrera que teníamos en nuestros talleres no es la tecnología sino la capacidad para poder animarse a adquirir nuevas habilidades”, afirmó.

En esa línea, sostuvo que no existe una edad límite para el aprendizaje y que el acompañamiento resulta fundamental para que las personas puedan adquirir mayor confianza y seguridad en el uso de las herramientas digitales.

Desde el Grupo Petersen también remarcaron que la inclusión digital no consiste únicamente en poner a disposición canales digitales, sino también en garantizar que quienes tengan dificultades puedan acceder a una atención personalizada.

“Nuestro compromiso no es solamente disponibilizar herramientas digitales sino que va más allá: que esas herramientas puedan ser utilizadas por todas las personas a pesar de la edad, de los conocimientos digitales o de las experiencias previas que tengan”, explicó Barroso.

Por eso, señaló que la entidad trabaja para que también exista personal dispuesto a acompañar y capacitar a los usuarios “con paciencia y con respeto”.

“No necesitamos que alguien les haga las cosas”

Durante el encuentro también participó el psicogerontólogo Ricardo Lacub, quien puso el foco en el vínculo entre alfabetización digital, seguridad y autonomía de las personas mayores.

El especialista sostuvo que las dificultades para manejarse con las nuevas herramientas pueden tener consecuencias que van más allá de una simple complicación tecnológica.

“Cuando la gente mayor no puede ir al banco sola porque tiene miedo a equivocarse, esto va reduciendo los niveles de autonomía y de seguridad en sí mismos”, explicó.

Para Lacub, las iniciativas destinadas a acompañar a los adultos mayores en el proceso de aprendizaje son fundamentales porque permiten evitar que la digitalización termine generando una mayor dependencia.

El psicogerontólogo explicó que muchas personas mayores aprendieron durante décadas a desenvolverse en un “lenguaje de papeles”, que posteriormente fue reemplazado por sistemas digitales cada vez más complejos. “Se pasó de un modelo a otro sin tener en cuenta que las personas tienen que aprenderlo”, cuestionó, y remarcó que las entidades bancarias también tienen responsabilidad frente a los cambios que generan.

En ese sentido, consideró necesario que los bancos acompañen a sus clientes para que puedan aprender a utilizar herramientas como las tarjetas de débito y el home banking.

Aprender para ganar confianza

Lacub destacó que las personas mayores tienen capacidad para incorporar nuevos conocimientos, siempre que cuenten con el acompañamiento adecuado.

“Las personas mayores pueden tener esta plasticidad en la medida en que haya un soporte, una ayuda, y no simplemente alguien que le haga las cosas”, afirmó.

 

Según explicó, el objetivo no debe ser reemplazar a la persona en la realización de una operación, sino enseñarle a realizarla por sí misma.

“Una vez que la gente empieza a aprender algo, se empieza a animar”, señaló. Y explicó que en psicología esto se vincula con el denominado sentido de autoeficacia, es decir, la confianza que una persona desarrolla al comprobar que es capaz de resolver determinadas situaciones por sus propios medios.

“Si yo ya puedo usar el celular o si ya puedo utilizar la tarjeta, puedo ir por más”, ejemplificó.

Finalmente, el especialista consideró que el acompañamiento de las instituciones debe ser el punto de partida para que las personas mayores puedan incorporar las nuevas herramientas sin resignar su independencia.

“El primer paso tiene que estar dado por la entidad que lo está generando”, sostuvo Lacub, y concluyó que acompañar a los adultos mayores en este proceso “es de una gran generosidad y es un derecho también de los mayores”.

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