MARTES, 01 DE SEPT.

Más de 120 trabajadores quedarán en la calle tras el cierre de 20 sucursales de Musimundo

A menos de dos meses de haber solicitado el concurso preventivo de acreedores, la empresa cerró cerca de 20 sucursales en el Nordeste argentino y dejó a más de un centenar de trabajadores sin empleo. Los cierres que alcanzaron a locales de cuatro provincias, profundizan la crisis que atraviesa la tradicional cadena de retail.

 

La histórica cadena de electrodomésticos Musimundo pasó de comprometerse a preservar las fuentes de trabajo a cerrar cerca de 20 sucursales y dejar a más de 120 empleados sin trabajo en distintas localidades del Nordeste argentino. Los cierres se produjeron de manera sorpresiva, debido que algunos trabajadores fueron informados al finalizar su jornada y otros se enteraron de la decisión al presentarse a trabajar. La medida profundiza la incertidumbre de los empleados, que además reclaman certezas sobre el pago de sus salarios y las indemnizaciones.

Musimundo es una histórica marca argentina dedicada a la comercialización de artículos para el hogar, tecnología y otros productos de consumo. La cadena de Musimundo es propiedad de Carsa, empresa que recientemente solicitó la apertura de un concurso preventivo de acreedores ante una deuda concursal que supera los $63.500 millones.

Al presentar el concurso, los directivos de Carsa habían señalado cuatro objetivos centrales en preservar la continuidad de la explotación comercial, resguardar las fuentes de trabajo, mantener el valor de los activos de la sociedad y posibilitar una reestructuración ordenada del pasivo para hacer frente a los compromisos asumidos.

Sin embargo, a menos de dos meses de aquella presentación, la empresa avanzó con cierres y despidos masivos. Las persianas bajaron en localidades de Chaco, Formosa y otras dos provincias de la región, dejando a decenas de familias sin su principal fuente de ingresos.

La situación se suma a una larga lista de cierres y despidos que atraviesan distintos sectores de la economía argentina. Fábricas, comercios y grandes cadenas de distribución vienen reduciendo sus estructuras o directamente abandonando determinadas plazas ante el deterioro del consumo y la crisis económica.

En 2024, Musimundo contaba con unas 70 sucursales, concentradas principalmente en el norte del país. El actual proceso de crisis no es el primero que atraviesa la cadena, Carsa ya había recurrido anteriormente a un concurso preventivo.

Ahora, el cierre de sucursales impactó con fuerza en el Nordeste. En Chaco, dejaron de funcionar cinco locales; dos ubicados en Resistencia y otros en Presidencia Roque Sáenz Peña, Fontana y Barranqueras.

En Formosa, en tanto, cerraron seis sucursales: dos en la capital provincial y las restantes en Clorinda, Pirané, Las Lomitas y El Colorado.

A estos cierres se suman otros ocho locales correspondientes a dos provincias más, completando casi una veintena de sucursales que dejaron de operar en la región.

Para los trabajadores, el modo en que se produjeron los cierres agravó todavía más la incertidumbre. Algunos aseguran que trabajaron con normalidad durante el sábado y recién al finalizar la jornada fueron informados de que las sucursales no volverían a abrir. Otros se presentaron directamente a trabajar y se encontraron con la noticia del cierre.

Además, varios empleados todavía no recibieron los correspondientes telegramas de despido. En esa línea, la incertidumbre no se limita a la pérdida del empleo. Los trabajadores también reclaman certezas sobre el pago de los salarios adeudados y las indemnizaciones.
Una empleada que trabaja desde hace 16 años en una de las sucursales de Formosa y contó que apenas unos días antes del cierre habían recibido información completamente diferente.

«El martes pasado se presentó el gerente regional de Musimundo para decirnos que la sucursal seguiría abierta, pero el sábado cerró el local», relató Noelia. Según explicó, después del cierre les comunicaron que tanto los sueldos como las indemnizaciones serían abonados cuando la empresa decidiera avanzar con la venta de sus inmuebles.

La situación genera preocupación entre quienes durante años construyeron su trayectoria laboral dentro de la empresa.

Gonzalo, quien lleva 19 años trabajando en Musimundo, expresó su angustia frente al cierre de la sucursal y la pérdida de su fuente laboral. «Es muy doloroso que cierren esta sucursal y varias más. Siento impotencia y creo que es muy injusto«, manifestó.

Los empleados aseguran que, además de quedarse sin trabajo, no tienen certezas sobre cuándo cobrarán los salarios pendientes ni las indemnizaciones correspondientes. El antecedente más reciente ocurrió el 25 de agosto, cuando cerró la sucursal de Eldorado y los trabajadores tampoco habían recibido sus indemnizaciones.

Mientras crece la incertidumbre entre los empleados y sus familias, la empresa continúa con un proceso de reestructuración atravesado por una millonaria deuda y una fuerte reducción de su presencia comercial.

Como reflejo de la situación, el sitio web oficial de Musimundo permanece fuera de servicio desde el domingo y muestra un cartel que indica que se encuentra «en mantenimiento».

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