JUEVES, 03 DE SEPT.

Comienza el juicio por delitos de lesa humanidad en Molinos Río de la Plata

El próximo jueves 10 de septiembre comenzará en el Tribunal Oral Federal de La Plata el juicio oral y público contra Emilio Parodi, quien se desempeñaba como gerente de la planta de Avellaneda de Molinos Río de la Plata durante la última dictadura cívico-militar. El proceso buscará determinar su responsabilidad en crímenes cometidos contra trabajadores durante el terrorismo de Estado.

El juicio por delitos de lesa humanidad vinculados con la planta de Molinos Río de la Plata en Avellaneda comenzará el jueves 10 de septiembre a las 11, en el Tribunal Oral Federal de La Plata. En el proceso se juzgará a Emilio Parodi, exgerente de la planta durante la última dictadura cívico-militar, por su presunta responsabilidad en crímenes cometidos contra los trabajadores en el marco del terrorismo de Estado.

Este juicio oral y público es el resultado de años de lucha de familiares de trabajadores aceiteros detenidos-desaparecidos de Molinos Avellaneda. A lo largo de este proceso, llevaron adelante el reclamo junto con sobrevivientes, organismos de derechos humanos y organizaciones gremiales como la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, Desmotadores de Algodón y Afines (FTCIODyARA) y el Sindicato de Obreros y Empleados de la Industria Aceitera (SOEIA) Capital y Gran Buenos Aires.

En ese sentido, la Federación y el Sindicato Capital señalaron que “asumimos el compromiso de continuar representando a nuestros afiliados que fueron detenidos-desaparecidos con la complicidad empresarial, pero también de la conducción sindical de aquel momento”. Por esa razón, explicaron que aportaron “actas y otros materiales documentales”, además de presentarse como querellantes en 2015.

Parodi, quien se desempeñaba como empleado jerárquico de Bunge & Born, la firma propietaria de la empresa en ese momento, está acusado de ser partícipe necesario en los secuestros de tres trabajadores aceiteros ocurridos el 7 de julio de 1976: Roberto José Rivolta, Santos Ojeda y Francisco Fernández.

Según la acusación, desde su puesto como gerente de Recursos Humanos, Parodi habría sido uno de los responsables de confeccionar las listas con los nombres y apellidos de los trabajadores que debían ser detenidos y desaparecidos. Además, habría facilitado el acceso a las fuerzas represivas que ingresaron al establecimiento y secuestraron a trabajadores dentro de su lugar de trabajo.

Sin embargo, los casos fueron muchos más. Al menos 26 personas, entre trabajadores aceiteros y familiares, fueron víctimas de secuestros vinculados con su actividad sindical en la planta de Avellaneda, en el marco del aparato represivo desplegado durante el terrorismo de Estado.

En este contexto, desde el sector aceitero remarcaron que el inicio del juicio representa un avance, aunque señalaron que todavía quedan responsabilidades por investigar. “Si bien el inicio de este juicio es un paso adelante en el reclamo por memoria, verdad y justicia, pedimos en agosto de 2023 que sean citados a indagatoria otros dieciséis jefes y personal jerárquico de la planta de Avellaneda de Molinos Río de la Plata, que también fueron acusados de tener responsabilidad en el secuestro de los obreros”, señalaron.

En la planta de Molinos Río de la Plata, perteneciente entonces al grupo Bunge & Born y ubicada en Avellaneda, provincia de Buenos Aires, fueron identificadas como víctimas de delitos de lesa humanidad 26 personas: Francisco Fernández, Rubén Mataboni, Eduardo Rosen, Roberto Rivolta, Héctor Vidal y su esposa María Inés Ávila, Humberto Dippólito, Juan Carlos Pasquarrosa, José Jacinto Pasquarrosa, Héctor Dadin Vasere, Avelino Freitas, José Luis Salazar, Carlos Robles.

También, Alfredo Patiño, Carlos de Jesús Espíndola, Santos Ojeda, Ricardo Avelino Almaraz y su esposa Celia Arzamendia, Graciela Vitale, Juan Omar Durante, José Vega, Marcos Augusto Vázquez, Jorge Luis Gurrea, René Albornoz, su esposa Elba Noemí Musaschio y Paula Noemí Albornoz Musaschio, hija de ambos, quien fue apropiada cuando tenía seis meses de edad luego de la desaparición de sus padres.

Por otra parte, las organizaciones gremiales señalaron que estas personas fueron perseguidas por su actividad sindical y por la defensa de sus derechos. “Fueron atacados por luchar por sus derechos laborales, sindicales y democráticos, los mismos que hoy el poder económico más concentrado y el gobierno actual volvieron a poner en la mira. Enfrentamos esta ofensiva con unidad, solidaridad y conciencia de clase, la misma que tuvieron ellas y ellos”, indicaron.

Finalmente, los aceiteros reivindicaron la continuidad del reclamo y reafirmaron el vínculo entre las luchas del pasado y las reivindicaciones actuales. “Por eso decimos que su lucha y la nuestra fue y sigue siendo una sola, y reafirmamos: por nuestros compañeros detenidos-desaparecidos, Memoria, Verdad y Justicia, concluyeron.

 

Últimas Noticias