LUNES, 21 DE SEPT.

“La clave era ‘ya tengo el paquete’”: la historia de las víctimas de robo y venta de bebés por la que acusaron a una partera rosarina

“Esa abuelita que hoy parece tan amorosa, quemó cantidades de papeles”, denuncia, en diálogo con Conclusión, Carmen, cuyo caso derivó en la imputación de la partera acusada de cambiar su identidad. “Puede ser que las madres hayan sido engañadas, que les hayan dicho que el bebé nació muerto y después los vendían”, completó Roberto Fargiani, el primer denunciante.

Foto: Roberto Fargioni, primer denunciante, durante su infancia en Rosario

“De manera sistemática entre 1968 y 1980 separaba bebés de sus madres biológicas y los entregaba por dinero”, afirmó la fiscal federal Soledad García sobre el caso de tráfico de recién nacidos que conmocionó Rosario.

Dolly Viale de Garrido, hoy de 88 años, trabajó durante décadas en el hospital Roque Sáenz Peña, el nosocomio público referencia en el sur de la ciudad, donde se desempeñaba como personal de salud en procesos de parto. Ahora, se la acusa de vender bebés a otras familias y suprimir su verdadera identidad.

Son siete las personas que denunciaron situaciones vinculadas con su identidad, el elemento que las une es que en todos los partos se repetía un apellido: Viale, ya sea por Dolly o por su hermana Silvia.

Un papel fundamental lo tiene Silvina Garrido, quien realizó una denuncia contra Dolly, su propia madre, debido a que podría no ser descendiente biológica. En este caso, el juez solicitó una extracción compulsiva de ADN que se llevará adelante en los próximos días para determinar si existe o no un vínculo filial entre ambas.

Los casos abarcan de 1968 a 1980, ya que el período corresponde al lapso comprendido entre la denuncia más antigua y la más cercana en el tiempo, pero se estima que el tiempo de operatoria criminal podría ser mayor, lo mismo que el número de víctimas.

La historia que destapó todo

La partera fue imputada a raíz de un caso de 1970, en el que habría confeccionado un certificado de nacimiento con datos falsos sobre la filiación de una beba. El papel acreditaba que E.A.Q. y A.T.B. -ambos ya fallecidos- como los padres biológicos de la niña, llamada Carmen Q.

Esa nena, 56 años después, contó su historia a Conclusión. “Nací el 27 de diciembre de 1969, me entregaron el 5 de enero del 70. Esos cinco días no sé quién me tuvo”, comienza relatando la mujer sobre esas inciertas primeras horas de vida, pese a que la partida cuenta con fecha del 9 de enero de 1970.

“En realidad nací en una casa que tenían Dolly y su hermana, luego trasladaban a los bebés al Sáenz Peña”, refiere Carmen. Se presume que la partera, incluso, habría llevado en persona la documentación con datos falsos hasta el Registro Civil 5 de Rosario.

Desde muy chica Carmen comenzó a tener sospechas en cuanto a su identidad. A los 42 años recién pudo disipar su duda al cotejar su ADN con el de su madre, quien accedió sabiendo que la verdad saldría a la luz. Luego del resultado negativo acudió a una ONG e incluso a Abuelas de Plaza de Mayo, sin coincidencias con la base de datos de desaparecidos.

Así, se conectó con otros ‘buscadores’ a través de redes sociales. “Nos preguntábamos con quién había nacido cada uno, y en todos los nacimientos estaba la misma partera”, ese fue el puntapié para iniciar una denuncia que hoy tiene a Dolly Viale en el banquillo de los acusados.

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Para el caso de Carmen, su escaso peso al nacer de 1 kilo 700 gramos fue determinante a la hora de desentreñañar su pasado. “Muy pocos bebés pesan eso, entonces encontramos el registro. Pero en el acta de nacimiento faltaban datos, había distintas irregularidades. Firmaba Dolly Viale de Garrido”.

Al conocer esta situación, las preguntas a su madre fueron inevitables: “Charlamos y me confesó que ni ella ni mi padre de crianza eran mi familia biológica. Más adelante, el alzheimer de su madre le impediría llegar a mayores precisiones. Su padre, por su parte, “se llevó el secreto a la tumba”. Era un hombre que mantenía un alto rango en el área de Investigaciones de la Jefatura de Policía de Rosario. Entonces, “se le hizo fácil adulterar los papeles”. “Mi padre manipuló la información y calló a mi entorno, un pariente me dijo que no me lo podía contar porque estaban amenazados”, aseguró Carmen.

A los buscadores de identidad, les repetían el mismo “cuentito” como aprendido de memoria -narra Carmen-, “que había una chica muy joven que no te podía tener, entonces te entregó a la partera y ella nos lo dio”, se limitó a contar su madre.

La mujer, ahora radicada en el sur, durante años de búsqueda pudo reconstruir que luego de ser entregada, en un primer momento, no llegó a casa de sus padres, sino a otro domicilio, donde permanecieron durante unos noventa días, para luego sí recalar en la vivienda familiar. También se enteró por vecinos que su mamá utilizaba un almohadón para simular el embarazo durante los meses previos a la llegada de la niña, lo que marca una planificación de la posterior apropiación.

Esa abuelita que hoy parece tan amorosa, quemó cantidades de papeles, pero creo que algunas cosas se encontraron. Ellas dos -por la partera y su hermana- habían conformado una empresa que movía millones”, denunció la víctima. “Nuestra búsqueda es para que se haga justicia para que estas cosas no vuelvan a suceder”, reclamó.

“Una tía dice que una vez me vio en un colectivo, pero no era yo. Debo tener una hermana que tampoco debe saber nada, le consulté a mi madre y me dijo que podía ser”, se sigue preguntando sobre su identidad Carmen.

De todas maneras, reconoce que “estos años con mi madre pudimos construir una relación en paz, en aceptación y perdón se podría decir”, y destaca desde su nueva vida a orillas del Nahuel Huapi que “nuestra familia y amigos son los que nos sostienen en toda esta búsqueda”.

Un ‘paquete’ en un cajón de manzanas

Roberto Fargioni fue quien realizó la primera denuncia a la Justicia contra Dolly. Tuvo dudas sobre su identidad desde chico porque sus padres eran demasiado mayores para él, así que le explicaron que habían realizado un tratamiento para poder tenerlo. Eso, sumado a que nunca vio fotos de su madre embarazada generó una desconfianza que fue creciendo con los años. Como Carmen, encontró una excusa y en septiembre de 2014 se hizo un ADN que dio “cero por ciento”.

Yo nací en el 78. Fui a Abuelas, ahí les sonaba el nombre de Dolly Viale…”, manifestó a este medio Roberto. Entonces en febrero de 2015 le realizaron un examen de sangre, pero pese a que su año de nacimiento concuerda con la última dictadura militar, por la que unas 300 personas aún no conocen su origen, los estudios no mostraron relación con la base de datos de desaparecidos durante esa oscura etapa.

Su papá de crianza lo negó, pero su madre finalmente le confesó una porción de su historia: luego del Mundial en que Argentina se consagró campeón con los goles de Kempes y Bertoni acudieron a una partera de su barrio, Arroyito. “Querían conseguir un niño rubio, esa mujer les dijo que no tenía, que se contactaran con otra partera, entonces se comunicaron con Dolly. Unos días después, recibieron un llamado a la casa de una vecina -porque nosotros no teníamos teléfono- y la clave fue ‘ya tengo el paquete’”, detalló Roberto.

“Mis padres me fueron a buscar a zona sur, frente al Batallón 121. Era plena época militar. Me pusieron en un cajón de manzanas en el baúl del auto”, continuó. Sobre las condiciones de la entrega, esbozó que “hubo un pago”.

“Cuando publiqué mi historia en redes sociales, mis vecinos me empezaron a contar y pude empezar a reconstruir. Todo el mundo guardó silencio en el barrio”, señaló el hombre. Así llegó al nombre de Dolly Viale de Garrido y se contactó con otras presuntas víctimas, incluso hoy integran un grupo de WhatsApp.

El grupo ‘buscadores’ se hace llamar Cardumen por la Justicia, puesto que esta figura “nos enseña que estamos conectados a una red invisible y que nuestras acciones individuales también afectan al colectivo, todos somos uno”.

Puede ser que las madres hayan sido engañadas, que les hayan dicho que el bebé nació muerto y después lo vendían. Ante ese engaño, la madre no busca. La supresión de identidad continúa, hasta que no podamos resolver nuestro origen biológico”, expresó Roberto, quien hoy se encuentra viviendo en la Costa Atlántica.

El camino a la justicia

Con gran cantidad de datos recabados, Fargioni, en agosto de 2023, realizó una presentación en la Secretaría de Derechos Humanos de Santa Fe. Le siguió una denuncia ante el MPA (Ministerio Público de la Acusación) de forma virtual en noviembre de 2023, y de manera presencial en abril de 2024.

La causa fue derivada a Tribunales Federales y, en octubre de 2025, el resto de los miembros del grupo se convirtió en querellante. De esta forma se sumaron Carmen Q, Á. C., S. S. y A. G. Además, M. A. y A. C., quienes realizaron denuncias contra Silvia Viale, hermana de Dolly.

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Estas nuevas denuncias fueron recibidas por la Oficina de Criminalidad Económica y Trata de Personas del Área de Investigación y Litigio de Casos Complejos, a cargo de Soledad García. Y en febrero de este año se produjo un allanamiento en la vivienda de Viale de Garrido.

Luego de la imputación, el juez Rodrigues Da Cruz dispuso medidas para evitar la salida del país de la mujer de 88 años y su presentación periódica ante los tribunales.

Verdades que tardaron décadas

“Pasaron más de 50 años pero no significa que no podamos reunir elementos de prueba”, comentó a Conclusión la fiscal García. Sobre la cantidad de años transcurridos desde los hechos investigados, para el juez Eduardo Rodrigues Da Cruz se trata de un delito continuado, que no prescribió, ya que sus efectos se mantienen mientras no se conozca la verdadera identidad de las víctimas.

Durante la audiencia en la que se la imputó por supresión y alteración del estado civil y de la identidad de un menor de diez años (artículo 139 del Código Penal) y falsedad ideológica de instrumento público (artículo 293 del mismo código) la imputada se abstuvo de declarar.

Sin embargo, algunas de las víctimas, tiempo atrás, se animaron a acercarse a su domicilio y tocarle la puerta. Según el relato de Roberto, en una ocasión la mujer abrió, habló, pero se escudó en el paso del tiempo y la presunta falta de memoria.

Desde la Fiscalía aclararon que la investigación no implica, por el momento, una acusación contra el Hospital Roque Sáenz Peña ni contra otras personas que trabajaran allí. García enfatizó que, hasta ahora, la única persona investigada es la ex partera. Aunque cuesta imaginar un mecanismo de sustracción de bebés tan aceitado para evadir los controles de un hospital, fraguar certificados y ocultarlo por más de 50 años llevado a cabo solamente por una persona.

Sigue la recopilación de datos

La investigación continúa, a su vez, con la recopilación de elementos probatorios sobre las restantes denuncias y la búsqueda de personas que puedan aportar información sobre el caso.

El Área Investigación y Litigio de Casos Complejos, de la Oficina de Criminalidad Económica y Trata de Personas de la Unidad Fiscal Rosario, puso a disposición el correo electrónico [email protected] para quienes cuenten con datos relacionados a la causa o requieran asistencia.

 

La fiscal federal Soledad García, a cargo de la Oficina de Criminalidad Económica y Trata de Personas del Área de Investigación y Litigio de Casos Complejos de la Unidad Fiscal Rosario

 

 

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