MIéRCOLES, 23 DE SEPT.

Parteras acusadas de venta de bebés: cuando una de las víctimas se encontró con sus presuntas apropiadoras

Las mujeres fueron denunciadas por falsificar actas de nacimiento entre 1968 y 1980. Las víctimas relatan que fueron vendidas a sus padres de crianza al nacer y apuntan a las trabajadoras de la salud como las culpables. Una de las personas apropiadas llegó hasta la casa de Dolly a pedirle explicaciones. Y en otra oportunidad mantuvo un intercambio con su hermana.

Foto: las hermanas Dolly y Silvia, denunciadas por sustracción de identidades, durante una fiesta familiar

La puerta de la casa de Lamadrid al 400 se abrió. Del otro lado estaba Dolly, la mujer a la que 40 años después denunciaría por cambiar su identidad al nacer. La hizo pasar y la sentó en un sillón marrón. Marina tenía solamente trece años, había caminado las cuatro cuadras que separaban su casa de la vivienda frente al Batallón 121 impulsada por la necesidad de conocer su origen.

Sin demasiado tacto, más bien “prepotente”, la obstetra ensayó una vaga respuesta. Marina, así, al cabo de la charla se llevó una explicación que no la conformó. Y cuatro décadas después, junto con otras personas que fueron separadas de sus familias biológicas y entregadas a otras parejas, la demandó en la Justicia.

La ex trabajadora de la salud, de hoy 88 años, se desempeñó como partera en el Roque Sáenz Peña, hospital de referencia de la zona sur rosarina. Pero su ‘labor’ no se limitaba al interior del centro de salud, también de acuerdo a los testimonios de víctimas- entregaba recién nacidos a cambio de dinero en otros lugares.

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Fue imputada días atrás a raíz de un caso de 1970, en el que acreditó en un acta de nacimiento que E.A.Q. y A.T.B. -ambos ya fallecidos- eran los padres biológicos de la niña Carmen Q., quien a sus 42 años comprobó que no existía lazo sanguíneo.

La única personas con un cargo en su contra, por el momento, es Dolly Viale de Garrido acusada de supresión y alteración del estado civil y de la identidad de un menor de diez años y falsedad ideológica de instrumento público. Aunque existen dos denuncias contra su hermana Silvia Viale (también partera del Roque Sáenz Peña). Una es la de Marina Andreani.

Cara a cara

La identidad de su familia biológica, lugar de nacimiento, e incluso la fecha exacta es un misterio para Marina. El acta de nacimiento dice 25 de agosto de 1972.

“Mi mamá me dijo que era adoptada, que por su edad no podía tener hijos, entonces se comunicaron con esta señora y me compraron”, asegura Andreani, en diálogo con Conclusión, al evocar los diálogos con sus padres. El contacto con Silvia se dio a través de la tía de Marina, quien era amiga cercana de la partera.

“Yo insistí para que mis padres me expliquen, pero en ese momento eran temas tabú. Sí me dieron la dirección de la partera, que era a cuatro casas de mi casa”. Entonces, con trece años, Marina fue a buscar respuestas. Se acercó en dos oportunidades, la primera no contestó nadie. La segunda, Dolly la hizo pasar. “Me sentó en una sala muy chiquita. La recuerdo muy prepotente. Lo único que me dijo era que mi mamá había fallecido”, revive ese momento.

Unos años después, también mantuvo un cara a cara con la otra persona que firmó su acta de nacimiento: Silvia, hermana de Dolly. El encuentro, en este caso, fue fortuito. Marina estaba embarazada por primera vez y asistió junto a su madre a un curso de psicoprofilaxis en una clínica de la ciudad. Quien facilitaba la capacitación era la misma persona que -de acuerdo a la mujer que la crió- la había apropiado. “Esa es la partera que te entregó”, le comentó casi al pasar su madre. El encuentro fue cordial y perturbador. “Qué grande estás”, la felicitó sin más la trabajadora de la salud. No hubo explicaciones, datos de su pasado ni arrepentimiento.

Sobre la culpabilidad o no de la hermana, fue tajante: “Estoy segura de que trabajaban juntas, Dolly y Silvia”. “Espero que puedan pagar, por más que sean grandes”.

El acta de nacimiento de Marina tiene el sello de las dos parteras; el de Andrea, solamente de Silvia.

A los 6 años a Andrea Camusso sus padres adoptivos le contaron que era no era su hija biológica. Nació, al igual que Marina, en 1972 en Rosario, adonde sus papás la fueron a buscar a los pocos días de nacida, desde allí siempre vivió en San Genaro, un pueblo de unos 11.000 habitantes a 100 kilómetros al norte de Rosario, junto a su familia.

“Desconozco si nací en el Roque Sáenz Peña o en otro lugar”, señala Andrea a este medio, antes de agregar que “también se decía que ellas tenían una clínica clandestina donde hacían todo esto”.

Sobre los pormenores de su ‘adopción’, los padres de Andrea se limitaron a contarle la historia de “una chica muy joven que estaba estudiando en la universidad, que no podía tenerme y que decidió darme en adopción”, un relato que se repite en varios de los casos de los integrantes del grupo denunciante. Lo que sí confirmaron sus padres fue que existió una retribución económica. “Mi mamá me contó que su padre (mi abuelo) la ayudó”.

Más allá de la presunta apropiación ilegal, Andrea habla con afecto de sus padres adoptivos, ambos ya fallecidos: “Me tocaron dos muy buenas personas, excelentes padres”.

“Es difícil encontrar mis orígenes ahora porque no hay registros de mi familia biológica. Pero lo que yo quiero es que se haga justicia, que esto no quede en la nada, para que no siga pasando, que no haya más casos así”, cierra Andrea.

Al menos doce años de dudas

Las denuncias contra Dolly y su hermana abarcan un plazo de doce años, lapso entre el nacimiento más antiguo (el de Silvina, hija de crianza de la propia partera imputada, que también podría haber sido apropiada) y el más cercano en el tiempo.

Hace unos años, los otros denunciantes de su madre se contactaron con Silvina y todos juntos llevan adelante la acusación contra la partera, incluso hoy integran un grupo de WhatsApp.

Los años de presunta operatoria de Dolly Viale de Garrido coinciden con los de apropiación de bebés por parte de los represores. Sin embargo, aún no se demostró que alguno de los denunciantes sea hijo de desaparecidos.

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De hecho, algunos, como el caso de Marina Andreani, se contactaron con Abuelas o Madres de Plaza de Mayo, pero debido al año de su nacimiento, el proceso no continuó. Otros, cotejaron su ADN con la base de datos de organismos de derechos humanos, sin resultado positivo.

En búsqueda de testimonios

La investigación vinculó a siete posibles víctimas, pero los investigadores sospechan que podrían existir más casos relacionados con la maniobra que se encuentra bajo investigación.

Desde el Ministerio Público Fiscal solicitaron que todas aquellas personas que hayan nacido entre 1968 y 1980 y sospechen de irregularidades en torno a su identidad se acerquen para aportar información o iniciar una búsqueda sobre sus orígenes. Los interesados pueden concurrir personalmente a la Fiscalía Federal de Rosario, ubicada en Mitre 621.

La convocatoria está dirigida tanto a quienes quieran recibir orientación para iniciar una búsqueda personal sobre sus orígenes como a quienes cuenten con datos que puedan resultar relevantes para la investigación que tiene como principal acusada a la partera de 88 años.

 

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