MIéRCOLES, 23 DE SEPT.

Se agrava la crisis de la industria automotriz alemana: peligran 100.000 empleos en distintas fábricas

El sector está golpeado por la competencia con China, los aranceles de Estados Unidos y los costos energéticos. Empresas proponen extender la jornada laboral de los trabajadores de 35 a 40 horas semanales, algo que es rechazado por los sindicatos. 

 

La industria automotriz alemana afronta un cóctel explosivo: los aranceles que el gobierno de Donald Trump impuso a los vehículos que importa Estados Unidos, sumado a los altos costos de energía –los cuales se dispararon tras los enfrentamientos entre el país norteamericano e Irán– y la competencia con China, donde la elaboración de autos está subvencionada por el Estado, desplomaron las ventas y las ganancias de fábricas alemanas como Volkswagen y Mercedes-Benz.

Ante la posibilidad de que haya despidos masivos en el sector, más de 175.000 trabajadores de Volkswagen, BMW, Mercedes-Benz y el proveedor de componentes Bosch, entre otras firmas, protestaron en casi 300 puntos de Alemania durante el pasado lunes. Las manifestaciones fueron convocadas por el sindicato IG Metall.

Las acciones de Volkswagen –el mayor fabricante de vehículos en Europa, con presencia a nivel mundial– llegaron a desplomarse un 75%. Ante este panorama, la empresa planea cerrar cuatro fábricas ubicadas en Alemania y recortar cerca del 20% de su personal a nivel mundial en los próximos años: para ello, deberá despedir a unos 100.000 operarios.

A fines de la semana pasada, Volkswagen rebajó sus previsiones de margen de beneficio para 2026 a un máximo del 1%.

Paralelamente, la automotriz alemana Mercedes-Benz alertó que la producción dejó de ser competitiva frente a otros mercados, como el asiático, por los altos costos laborales. Por ello, no descarta ajustes si no logra revertir la situación.

En una reunión con trabajadores, un alto directivo de Mercedes-Benz advirtió que si no se alcanzan acuerdos para reducir costos, podrían cerrarse dos instalaciones, una de ensamblaje y otra de motores. Sin embargo, no se adelantó cuáles son las plantas que están en la mira.

La presidenta del comité de empresa de Volkswagen, Daniela Cavallo, y la líder del sindicato IG Metall, Christiane Benner, reclamaron una mayor protección frente a la competencia desleal de China, una política de subvenciones más eficaz por parte de la Unión Europea y la continuación de un programa de jubilación gradual.

El sector empresarial también evalúa extender la jornada laboral de los operarios de las actuales 35 horas semanales a 40, sin aumento de sueldo. El sindicato rechazó de lleno esta idea y apuntó: “No se venderá ni un solo coche más simplemente porque la mano de obra trabaja más horas”.

La cadena alemana Deutsche Welle observó que la industria automotriz de este país europeo pasó de emplear unas 830.000 personas en 2018 a menos de 700.000 en la actualidad. Se proyecta que hacia 2030 la cifra se reducirá a 500.000 puestos laborales.

Otra cuestión que se debe tener presente es la actualidad política de Alemania: el domingo, el partido de derecha Alternativa para Alemania (AfD) se impuso en las elecciones regionales de Mecklemburgo-Pomerania Occidental.

La agencia de noticias Reuters señaló que grupos vinculados a la AfD buscan ganar presencia en las elecciones de los comités de empresa, tradicionalmente dominadas por los sindicatos. En este sentido, representantes sindicales expresaron preocupación por un eventual crecimiento de grupos vinculados a este partido dentro de las automotrices.

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