Se acelera la inflación en Córdoba: la ventas de alimentos caen más del 8% y 6 de cada 10 hogares no cubren la canasta alimentaria
El relevamiento mensual del Centro de Almaceneros de Córdoba, da cuenta de una economía que cada vez tiene menor capacidad de consumo, en la que la aceleración de los precios va de la mano con la caída de las ventas, la imposibilidad de afrontar gastos básicos y una creciente dependencia del crédito y otras formas de financiamiento para alimentarse cotidianamente.
- Economía
- Oct 5, 2026
De acuerdo al relevamiento mensual del Centro de Almaceneros de Córdoba, en el mes de septiembre se registró una inflación del 2,1%, mostrando una aceleración respecto del registro del 1,8 % de agosto y quebrando la tendenncia a la baja. Cabe señalar la importancia de este informe ya que funciona como un termómetro de la economía cotidiana, al seguir de cerca los precios y, especialmente, el comportamiento de los consumidores en los comercios de proximidad.
Según el inforne, con el dato de septiembre, la inflación acumulada en Córdoba durante 2026 llegó al 24%, mientras que la variación interanual alcanzó el 32,8%. El mismo suele funcionar como un termómetro de la economía cotidiana, al seguir de cerca los precios y, especialmente, el comportamiento de los consumidores en los comercios de proximidad. En ese sentido, sus registros suelen ofrecer una señal temprana sobre la evolución del consumo y el poder adquisitivo de las familias, antes de que los números oficiales del Indec terminen de reflejar ese deterioro.
De acuerdo con el relevamiento, la inflación acumulada durante 2026 llegó al 24%, mientras que la variación interanual se ubicó en el 32,8%.
Costo de las canastas
El relevamiento detalló el valor de las canastas que determianan los umbrales de pobreza e indigencia. La Canasta Básica Total (CBT),alcanzó los $2.076.505, monto que establece la línea de pobreza. En tanto, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) llegó a $1.130.236, valor que fija la línea de indigencia.
La información da cuenta de que estos valores reflejan el nivel de ingresos que necesitan los hogares para sostener un consumo mínimo en un contexto de persistente inflación.
El consumo minorista
En tanto, otro punto del informe revela que el volumen de ventas de los comercios minoristas de proximidad continúan a la baja y que, durante el mes de septiembre, la comercialización de alimentos y bebidas registró una caída interanual del 8,3%. Esto da cuenta del impacto que la retracción económica tiene tanto para los hogares como para los comercios de cercanía.
Asimismo, el informe remarca que se agudizan las problemáticas financieras en los hogares, y muestra que el 28,5% manifestó haber tenido que pedir dinero para afrontar gastos básicos.
A su vez, el 61,3% indico que podría sostenerse menos de una semana ante una eventual inetrrupción de los ingresos, en cuanto un 32,7% dijo que tal vez podría hacerlo entre una semana y un mes. Esta información demuestra que hay una reducida capacidad de respuesta frente a situaciones de emergencia económica y una fuerte dependencia de ingresos regulares para cubrir las necesidades cotidianas.
Acceso a la comida
En cuanto a la seguridad alimentario, los indicadores relevados muestran una situación de vulnerabilidad. Sólo el 42,4% de los hogares afirmo acceder plenamente a los alimentos que necesita, mientras que el 57,6% restante manifestó algún grado de dificultad o restricción.
Un 28,6% de las familias con niñas, niños y adolescentes manifestaron que durante septiembre, al menos uno de ellos tuvo que reducir la cantidad de comida consumida por falta de dinero.
Además, el 39,1% de los hogares indicó que algún adulto redujo voluntariamente la cantidad de alimentos que consumió para que alcanzara para otros integrantes de la familia.
Por otro lado, el crédito y el fiado se convirtieron en las principales claves para comprar alimentos. La financiación es la principal herramienta que sostiene la alimentación. El 38,4% de los hogares recurrió al fiado, mientras que el 36,5% utilizó tarjetas de crédito y el 13,9% solicitó préstamos para financiar la compra de alimentos.
En total, el 88,8% de los hogares utilizó al menos una modalidad de financiamiento para acceder a productos alimenticios.
Como conclusión, el relevamiento da cuenta de una economía que cada vez tiene menor capacidad de consumo, en la que la aceleración de los precios va de la mano con la caída de las ventas, la imposibilidad de afrontar gastos básicos y una creciente dependencia del crédito y otras formas de financiamiento para alimentarse cotidianamente.

