JUEVES, 15 DE OCT.

Quebró la Algodonera Avellaneda: la planta seguirá funcionando, pero el panorama es incierto para más de cien trabajadores

El juez de Reconquista Fabián Lorenzini declaró la quiebra de la empresa, que era parte del Grupo Vicentin. Desde Sindicato de Textiles del norte santafesino remarcaron hay 200 operarios en actividad, aunque sin aportes ni obra social, mientras que más de cien empleados no fueron reincorporados y hace casi un año que no cobran haberes, a pesar de que en lo formal siguen vinculados a la compañía.

 

La Algodonera Avellaneda –que pese a su nombre está ubicada en el parque industrial de Reconquista, en el noreste santafesino– fue declarada en quiebra. Así lo dispuso el juez Fabián Lorenzini quien, sin embargo, permitió que la planta siga produciendo hasta que aparezca algún comprador. A partir de la decisión judicial, la empresa ya no estará manejada por el grupo Vicentin, sino que será administrada por síndicos nombrados por el magistrado.

En una resolución que se conoció este miércoles, Lorenzini, a cargo del Juzgado Civil y Comercial de Segunda Nominación de Reconquista, declaró la “quiebra indirecta” de la Algodonera Avellaneda al considerar que tiene una “insolvencia irreversible” para afrontar sus compromisos. La medida pone punto final a un extenso proceso judicial en donde los dueños de la firma no lograron acordar con sus acreedores –principalmente el Banco Nación– un refinanciamiento de la deuda, y tampoco aparecieron interesados en comprar la compañía ni se presentó una propuesta de salvataje o “cramdown”.

Incertidumbre para un centenar de trabajadores

En diálogo con Conclusión, el secretario general del Sindicato de Textiles delegación Reconquista, Juan Carlos Bandeo, reconoció que el tema es “complicado”, pero destacó que esta quiebra, al ser “indirecta”, permite que la planta siga operando. La mayor preocupación del referente gremial son los cien trabajadores que aún no fueron reincorporados a la empresa y que hace casi un año que no cobran un peso, pese a que en el plano formal siguen siendo operarios de la Algodonera Avellaneda.

Para entender la situación hay que remontarse a septiembre del 2025, cuando la empresa anunció que dejaba de producir y sus 350 empleados pasaron a estar bajo un régimen de suspensiones en el que cobraran apenas un porcentaje de sus salarios. La dramática situación se extendió hasta marzo de este año, cuando la compañía reactivó su actividad y de a poco fue reincorporando a los operarios. Al momento de la quiebra, 200 trabajadores estaban en funciones.

“Tenemos 200 trabajadores adentro, trabajando, pero más de cien personas quedaron excluidas. Ese es el problema más grande que tenemos y ahora debemos resolver cómo hacemos para conseguir plata para esa gente. Según al resolución del juez, a partir de la quiebra se van a poder liquidar bienes de la empresa para solventar gastos, como, justamente, la gente que está afuera”, detalló Bandeo.

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No obstante, advirtió: “Hay que tratar de no desglosar o vender por partes la compañía. La idea es que se comercialicen los bienes que no se usan, como el edifico que está en Buenos Aires. No conviene ofrecer las desmotadoras y la hilandería por separado, sino que lo ideal sería que, si hay un comprador, las adquiera a todas juntas”.

De acuerdo con la página oficial de la Algodonera Avellaneda, la firma dispone de cuatro instalaciones: una hilandería en Reconquista; una desmotadora en General Pinedo (Chaco); otra en Bandera (Santiago del Estero); y una oficina en la Ciudad de Buenos Aires.

El Grupo Vicentin, afuera

Hasta que alguien compre la fábrica, la algodonera estará a cargo de síndicos que serán nombrados por el juez Lorenzini y se encargaran de controlar las compras y las ventas de la empresa, como así también toda la parte administrativa y financiera. Con la quiebra, en tanto, se desplazó de su cargo a los directores de la empresa –a quienes también se les prohibió salir del país–, de forma que el grupo Vicentin dejó de tener injerencia en la compañía.

Una vez que estos síndicos comiencen a controlar la firma, tendrán unos días para presentar una serie de informes al juez, en donde determinarán si es viable seguir trabajando como actualmente lo hace la algodonera o si se deben aplicar cambios

Los 200 operarios que están trabajando se distribuyen en cuatro turnos rotativos –como ocurrió históricamente en las instalaciones– y actualmente producen entre 350.000 y 400.000 kilos de tela e hilos, una cifra bastante alejada de la capacidad máxima de planta, que es de 800.000 kilos al mes.

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“Están trabajando con fasón, entonces se produce a medida que entran pedidos. Los contratos estaban hechos hasta diciembre y creo que va a haber una continuidad hasta fin de año, después hay que ver si se extienden, pero eso va a estar a cargo de la sindicatura. Este viernes tenemos una reunión con los trabajadores que están en la empresa para ver cómo está el tema y si hay que pasar algún informe al Juzgado. Lo que preocupa son los cien puestos de trabajo que están afuera, porque hay que vender algún bien de la Algodonera Avellaneda para pagarle a esa gente”, remarcó Bandeo.

Asimismo, aclaró que estos trabajadores nunca fueron despedidos: “Si así fuera, podrían cobrar un Fondo de Desempleo, pero ante el sistema siguen siendo trabajadores de la algodonera, aunque hace un año que no reciben sus haberes”.

¿Por qué es una “quiebra indirecta”?

El referente del gremio textil aclaró que los cien operarios afectados hace casi un año que no cobran: “El último haber se les pagó en septiembre del año pasado y en diciembre cobraron un proporcional porque se había firmado un acuerdo para que les entrara algo de plata de cara a las fiestas, recibieron alrededor de $750.000. Esa es la única plata que vieron este centenar de personas que están afuera. Los que están adentro cobran la quincena normal, pero no están haciendo aportes y no tienen obra social, es como que estarían trabajando en negro. La empresa no daba recibo de sueldo, solo entregaba una constancia que les servía más a ellos por si el día de mañana le reclamaban indemnizaciones. Con ese documento podían demostrar que a esa gente le depositaban dinero mensualmente”.

Bandeo también explicó en qué consiste una “quiebra indirecta”: “Si se hubiese declarado sólo una quiebra, tendría que parar todo, no trabaja nadie. Al ser indirecta, da la posibilidad de seguir produciendo, pero corrieron a los administradores, es decir, a los directores de la empresa”.

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“La producción va a seguir siempre y cuando haya contratos de fasón. El rubro textil está trabajando a un 40% de su capacidad a nivel nacional. Si terminado el año no hay contratos nuevos, no va a haber ventas y quedamos todos en la calle. Por eso uno quiere y tiene la esperanza de que venga un comprador y se haga cargo de todo esto, pero es difícil. Pueden pasar quince días, un mes o un año”, reflexionó el dirigente textil, quien también recordó que la empresa le debe al Banco Nación 260 millones de dólares, más un pasivo postconcursal de 6.000 millones de pesos.

El próximo jueves 22 de octubre, a las 8.30, habrá una reunión en el Juzgado de Reconquista. “Creo que va a ser más informativa, va a dar la posibilidad que hablen los fasoneros y los síndicos, mientras que nosotros vamos a reclamar por la gente que está afuera”, auguró Bandeo, quien adelantó que el lunes habrá una asamblea con la gente que aún no fue reincorporada.

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