Balotaje en Brasil: Lula logró una remontada histórica y será presidente por cuarta vez
Con el 99,7% de los votos, el actual mandatario y candidato del PT obtuvo el 51,75% de los votos, una diferencia irremontable de 3,5% frente al 48,25% de Flávio Bolsonaro.
- Internacionales
- Oct 25, 2026
En una jornada electoral marcada por denuncias y la extensión del cierre de las urnas, el presidente de Brasil y candidato del Partido de los Trabajadores (PT), Luiz Inacio Lula da Silva, logró una remontada inédita en la historia del país y se impuso con el 51,75% de los votos frente al senador y candidato del Partido Liberal (PL), Flavio Bolsonaro, que obtuvo el 48,25%. El líder de la izquierda nacional cumplirá así, a sus 80 años, un segundo mandato consecutivo, convirtiéndose en el primer mandatario brasileño en estar cuatro veces al frente del Palacio del Planalto.
La votación quedó atravesada por la decisión del juez del Supremo Tribunal Federal (STF), Cristiano Zanin, quien ordenó prolongar los comicios hasta las 19 en todo el país, después de que ambas campañas pidieran más tiempo para votar. El Tribunal Superior Electoral (TSE) debió suspender la difusión de resultados parciales mientras las urnas seguían abiertas.
El triunfo de Lula supone además el primer freno al giro a la derecha que venía experimentando la región, tras casi tres años de victorias conservadoras en la Argentina, Perú, Colombia, Chile y Bolivia. El fenómeno, que algunos leen como una reacción conservadora frente a los gobiernos progresistas y otros como el hartazgo con décadas de gestiones ineficientes, encontró una excepción en el gigante sudamericano.
Brasil, la mayor economía de América Latina, se mantiene así al margen de la ola de gobiernos afines que el presidente norteamericano, Donald Trump, consolidó en la región. Lula hizo de la defensa de la soberanía nacional uno de los ejes de su campaña y planteó la elección como una disputa entre un país autónomo y uno subordinado a Washington. Con este resultado, por ende, Brasilia no se sumará al Escudo de las Américas ni declarará terroristas a las facciones criminales, una medida que el petista rechazó por considerar que abre la puerta a la injerencia extranjera.
La gestión del presidente argentino, Javier Milei, que respaldó abiertamente a Flavio Bolsonaro tras meses de tensión diplomática con Lula, también estuvo en el centro de la campaña. Con la victoria del petista, la relación entre Buenos Aires y Brasilia, los dos socios principales del Mercosur, queda ante un escenario incierto, con un vecino que apostó abiertamente por la derrota del presidente reelecto.
Con un Congreso inclinado ampliamente hacia la oposición y una Corte Suprema debilitada por escándalos en su seno, pero sobre todo con prácticamente la mitad del país en contra y con una representación política clara en el PL y el bolsonarismo, gobernar Brasil los próximos cuatro años no será tarea sencilla para Lula.
UNA JORNADA MARCADA POR LA POLÉMICA
A minutos del cierre de las urnas, previsto para las 17, ambas campañas pidieron a la Justicia Electoral extender la votación por problemas con el transporte público en nueve estados y por las fuertes lluvias en el sur. El reclamo de la coalición de Lula apuntó a la falta de colectivos en Salvador, Feira de Santana y Lauro de Freitas, en Bahía, y también en San Pablo, distritos donde Flavio se había impuesto en la primera vuelta.
El presidente del Tribunal Superior Electoral (TSE), Kassio Nunes Marques, admitió la escasez de vehículos pero no se pronunció sobre la prórroga. Fue entonces el juez del Supremo Tribunal Federal (STF) Cristiano Zanin, exabogado de Lula y designado por él en 2023, quien ordenó extender la votación dos horas en todo el país, pese a que la Fiscalía Electoral sostenía que debía respetarse el horario legal.
La decisión llegó luego de que el escrutinio ya hubiera comenzado. El TSE suspendió entonces la publicación de resultados con apenas el 0,25% de los votos contados, pero en la práctica reinó la confusión. Muchas escuelas ya habían cerrado a las 17 y dejaron afuera a votantes que llegaron después, mientras en otras ya se habían emitido los boletines de urna. Ante eso, Zanin aclaró en un nuevo despacho que la prórroga solo regía para las mesas que seguían abiertas, y los votos de las ya cerradas se computarían con normalidad.
El episodio escaló rápidamente en lo político y lo judicial. La Policía Federal abrió una investigación por presunta obstrucción del derecho al voto y ocultamiento de medios de transporte en Sergipe. Desde el PT, su presidente, Edinho Silva, calificó la suspensión del transporte gratuito como una interferencia directa en el proceso electoral. Del otro lado, Rogério Marinho, coordinador de la campaña de Flavio, cargó contra Zanin por su vínculo con Lula y acusó al oficialismo de intentar alterar una elección que, según él, ya había perdido en las urnas. Finalmente, a las 19, el TSE reanudó el conteo, en una jornada que volvió a exponer los choques entre los tribunales superiores brasileños.
UN PAÍS PARTIDO EN DOS
Una muestra del clima de división que hereda el presidente reelecto se vio temprano, cuando su rival fue a votar. Flavio Bolsonaro fue recibido cerca de las 8.15 de la mañana del domingo electoral, apenas abiertas las urnas, por una guerra de cantos entre bolsonaristas y petistas, que esperaron escondidos en un bar frente a la Escuela Municipal Barão de Mello, en la Zona Norte de Río de Janeiro, para intentar arruinarle la fiesta al senador.
El «olé olé olé, Lula, Lula» de unos fue respondido con un «Lula, ladrón, tu lugar es la prisión» de los otros, reflejando la polarización que se vive en un país dónde muchos de los votos se definieron más por rechazo al candidato opuesto que por genuina preferencia por el propio.

