MARTES, 03 DE NOV.

La crecida del Paraná golpea a Corrientes: ya hay más de 1.680 evacuados por las inundaciones

La cantidad de autoevacuados aumentó un 76% en apenas una semana por el avance del agua, en medio de la creciente asociada al fenómeno de El Niño. Capital, Itatí y Paso de la Patria concentran los mayores impactos, mientras numerosas familias debieron abandonar sus viviendas y buscar refugio en zonas seguras.

La crecida del río Paraná continúa generando complicaciones en Corrientes y ya obligó a más de 1.680 personas a dejar sus hogares entre evacuados y autoevacuados. El avance del agua, asociado al fenómeno climático de El Niño, agravó la situación de las familias que viven en las zonas ribereñas y encendió las alarmas de las autoridades provinciales. Según datos de la Dirección Provincial de Defensa Civil, el número de personas que debieron abandonar sus viviendas por sus propios medios creció un 76% en apenas siete días, con los escenarios más complejos en la capital correntina, Itatí y Paso de la Patria.


Uno de los indicadores que refleja la gravedad de la emergencia es el incremento de los vecinos que decidieron trasladarse por sus propios medios ante el avance del agua. De acuerdo con el relevamiento oficial, los autoevacuados pasaron de 726 a 1.278 personas en solo una semana.

En total, la provincia contabilizó 1.682 desplazados, entre quienes fueron trasladados a centros de evacuación y aquellos que encontraron refugio en viviendas de familiares, amigos o conocidos.

La situación afecta especialmente a las familias asentadas en las zonas bajas y cercanas a la costa del Paraná, donde la creciente obligó a abandonar casas, trasladar pertenencias y reorganizar la vida cotidiana frente a la emergencia hídrica.

El impacto de la creciente se siente con fuerza en distintas localidades correntinas. Paso de la Patria registró uno de los aumentos más pronunciados: la cantidad de personas que debieron dejar sus viviendas pasó de 110 a 228.

En Itatí, el panorama también es preocupante. Allí se contabilizaron 518 afectados, de los cuales 190 permanecen alojados en centros oficiales de evacuación y otros 328 encontraron resguardo en casas particulares.

La ciudad de Corrientes concentra otros 672 registros de vecinos damnificados por el avance del río. En la ribera capitalina, el nivel del Paraná alcanzó los 7,15 metros, una marca que mantiene en alerta a los habitantes de los sectores más vulnerables.

Pese al complejo escenario actual, las proyecciones hidrológicas anticipan una posible mejora. Según las estimaciones del Instituto Nacional del Agua (INA), la cuenca del Paraná mantendría una tendencia descendente y podría ubicarse cerca de los 6 metros para el próximo 10 de noviembre.

De concretarse ese pronóstico, la baja del caudal representaría un alivio para las localidades afectadas y permitiría avanzar con las tareas de asistencia a las familias desplazadas. Sin embargo, las autoridades continúan monitoreando la evolución del río y la situación de los barrios ribereños.

La emergencia hídrica también alcanza a otros municipios de la provincia, aunque con diferentes niveles de afectación.

En la Isla Apipé, la cantidad de pobladores desplazados llegó a 119, mientras que en Ituzaingó se contabilizaron 17 personas. En Goya, los autoevacuados en la zona del puerto sumaron 36 y en Bella Vista el registro ascendió a 19.

Por su parte, Paso de los Libres mantiene a 31 vecinos bajo asistencia en centros de evacuación. En Santa Lucía, en cambio, se observó una leve mejoría: el número de damnificados descendió de 28 a 21.

Aunque algunos distritos muestran señales de estabilidad o retroceso en la cantidad de afectados, el panorama provincial continúa siendo delicado. Con más de 1.680 personas fuera de sus hogares, la prioridad de los equipos de emergencia sigue siendo garantizar asistencia, alojamiento y contención a las familias que sufren las consecuencias de la creciente del Paraná.

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