Importadores destacan la reapertura del comercio
Particulares dijeron que "comenzaron a aprobarse importaciones y el país empieza otra vez a funcionar". Representantes de entidades del sector destacaron que "no hay falta de insumos".
- Economía
- Ene 6, 2016
Por Jennifer Hartkopf
El Sistema Integral de Monitoreo de Importaciones (SIMI), que termina con las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación (DJAI), fue oficializado el pasado martes 22 de diciembre en el Boletín Oficial a través de la Resolución General 3823 de la AFIP. El texto, que lleva la firma del titular de la entidad, Alberto Abad, pone como principal objetivo del nuevo mecanismo alentar «la competitividad y la facilitación del comercio exterior, sin perder de vista, los controles y la gestión de riesgo sobre las mercaderías».
En ese contexto y a partir de la implementación de tal medida, Conclusión consultó a importadores rosarinos así como a representantes de entidades del sector quienes se mostraron conformes y destacaron la reapertura del comercio.
Leonel Morelli, de la empresa «Rosario Air Craft SRL», cuyo fuerte es la aviación, señaló en diálogo con Conclusión que «a fines de 2012, cuando implementan la cuestionada y famosa DJAI, nos empezaron a poner muchas trabas y no pudimos importar más aeronaves, ni motos de agua, ni barcos, ni nada de lo que hacemos nosotros que tiene que ver con la hélice».
«Estuvimos renegando tres años muy fuerte, donde nos frenaron todo. Cuando cambió el Gobierno, arrancó con que sacaba la DJAI y se ponía el sistema SIMI y los importadores pensamos: ‘estamos en la misma, nada más que cambiaron las siglas’. Pero desde el lunes empezaron a aprobar algunas importaciones, y este martes aprobaron definitivamente la mía, que fue la primera en Santa Fe y representa seis embarcaciones», contó aliviado.
«Durante tres años estuvimos prendidos fuego, estábamos a punto de dejar todo y ahora cambia el Gobierno, promete que va a permitir las importaciones y lo primero que hace es cumplir»
Refiriendo a años anteriores, Morelli recordó que «durante tres años estuvimos prendidos fuego, ya estábamos a punto de dejar todo y ahora cambia el Gobierno, promete que va a permitir las importaciones, y lo primero que hace es cumplir».
De modo sencillo y simplificando el proceso que conlleva realizar una importación, el empresario rosarino explicó que el sistema SIMI consiste primeramente en el pedido de un producto, después se manda el pedido a la AFIP, luego a la Aduana, de vuelta a la AFIP y finalmente a la secretaría de Industria. «Es el mismo mecanismo que aplicaba el Gobierno anterior, la diferencia es que ahora salen las aprobaciones, la mayoría de las cosas salen aprobadas y antes no».
Además aclaró que existen dos tipos de licencias: automática y no automática, siendo la primera la que requiere de autorización y presentación de información adicional. «Esto se aplica en algunos casos porque tratan de proteger el comercio interno, como hacen por ejemplo con el textil, que lo están cuidando. Es decir, hay productos puntuales que van a ser estudiados y aprobados si no afectan la venta y el consumo interno, lo que me parece bastante coherente».
Satisfecho con la nueva medida expresó que «después de tanto renegar, veníamos tan mal, que no tengo para quejarme. Estábamos tan mal que lo mínimo de lo mejor ya es bueno. En un país normal, uno compra y vende libremente». Y agregó: «Está bien como lo está manejando el actual Gobierno, también me parece bien que cuiden el textil, los tornillos, los bulones, porque esas fábricas en Argentina no están desde hace mucho».
«Arrancamos de una vez por todas y el país con esta novedad comienza de nuevo a funcionar y permiten que el mercado interno a través de las importaciones funcione de nuevo, porque si no hay importaciones comienza la avivada; como no hay productos, suben los precios», concluyó Morelli.
Por su parte, Miguel Buz, de la Cámara de Droguerías, manifestó en diálogo con Conclusión que «actualmente no sufrimos la falta de insumos y no estamos teniendo ningún problema. Si bien es cierto que meses atrás registramos algunos faltantes, ya desde antes del cambio de Gobierno la situación se había normalizado».
«Actualmente no sufrimos la falta de insumos y no estamos teniendo ningún problema»
Artículos de bebés
Rubén Bercovich, importador de artículos de bebés, coincidió con los importadores consultados de los otros rubros en que el nuevo Gobierno traerá mejoras en materia de importaciones, y si bien reconoció que todavía «todo está en pañales», destacó que se auguran cambios positivos para el sector ya que «ahora va a ser más fluido porque se está abriendo el camino para varios sectores».
«En mi sector se está abriendo progresivamente. Las expectativas son buenas porque la gente que fabrica y necesitaba artículos importados o aquellos que directamente traían artículos importados que aquí no se fabrican van a tener la posibilidad, nuevamente, como ocurría antes, de poder importar los elementos necesarios para la fabricación y producción y venta de artículos de bebé, hablando fundamentalmente del rodado, no de ropa», explicó Bercovich.
Además, recordó tiempos pasados y señaló que «anteriormente el rubro estaba afectado debido a que se tenían que presentar DJAI que eran órdenes para la Secretaría de Comercio y había miles y miles y se sorteaba, al que le tocaba tenía suerte, porque a lo mejor había presentado 20 órdenes y le salía solo una, entonces había poco stock para ofrecer al público».
«Las expectativas son buenas porque la gente que fabrica y necesitaba artículos importados van a tener la posibilidad, nuevamente, de poder importar»
Por último, volvió a mostrarse esperanzado y mencionó que «ahora se va a abrir más el abanico en rodados para bebés, que no va a afectar a la industria nacional en nada porque son cosas que no se fabrican aquí, y entonces va a ser más fluida la comercialización y va a haber más fuentes de trabajo porque se va a necesitar más personal para completar el ciclo de la comercialización de las empresas».
Motos
Conclusión consultó al concesionario de BMW Walter Lastra, quien explicó cómo influye la reapertura del comercio en el mercado de la motos y describió: «Primero y principal, todas las motos que se ensamblan en el país no va a pagar impuesto interno. En los modelos que son importados, de alta gama, -continuó- pasan a tener un impuesto interno como el que teníamos previo a los cambios que había hecho el anterior Gobierno, o sea pasamos a tener el impuesto interno del 11,12%, con lo cual se acomodan un montón de cosas en el mercado: para las armadas, que serían motos nacionales, como para las importadas».
«El Gobierno va a tratar de sostener las motos que se arman y ensamblan en el país a los fines de sostener los puestos de trabajo, va a beneficiar eso, como por ejemplo los casos de Honda y Yamaha; mientras que Motomel y Zanella, que se ensamblan en el país, van a seguir estando», añadió Lastra.
Como aspecto positivo, señaló que «se abre un nuevo juego, algo que estaba prácticamente cerrado que es el de las marcas que no tienen ensamblado en el país y que se importan directamente, o modelos en marcas que se ensamblan en el país pero no estaban viniendo porque no había tecnología nacional para hacerlo, caso de Honda, de Yamaha, de BMW. Así hay un montón de casos donde se abre el juego con lo cual Argentina vuelve a insertarse en el mundo y vuelve a tener en paralelo todo lo nuevo».
Sin embargo, admitió que «hay algunas cuestiones que tienen que resolverse todavía» como por ejemplo «cómo van a liberar los tipos de divisas para poder girar al exterior», porque si bien «hoy se están liberando, todavía se está recién empezando a transitar ese camino».
«Se abre el juego, con lo cual Argentina vuelve a insertarse en el mundo»
«Otro tema clave en nuestro rubro es la homologación de los modelos. En el Gobierno anterior teníamos el problema de que cada modelo nuevo que traíamos había que homologarlo en el país y no nos aceptaban las homologaciones europeas, con lo cual eran trabas burocráticas y trabas en costos, porque hacían un laboratorio de control que distaba mucho de lo que tenía que ser», reveló Lastra y prosiguió: «En este momento aparentemente eso se destraba y todo está yendo en esa dirección, aunque todavía no está concretado tendríamos la posibilidad de que nos autorizaran y se aligerarían mucho los tiempos de resolución y de que ingrese ese producto al país».
A modo de conclusión dijo que «vamos camino a una normalización que teníamos previo a 2013 y no va a ser mágico ni inmediato pero va camino a normalizarnos».
Libros
Hoy quedó oficializada la eliminación de restricciones para el ingreso de libros del exterior mediante la publicación de la Resolución 1/2016 de la Secretaría de Comercio, en el Boletín Oficial.
Los ministros de Cultura, Pablo Avelluto; y Producción, Francisco Cabrera, anunciaron en un comunicado el levantamiento de las restricciones e informaron que la medida «busca incrementar la diversidad bibliográfica y favorecer la libertad de elección de lectores argentinos y facilitar el intercambio de la industria editorial local con los mercados internacionales».
«La restricción -informaron- era parte de las consecuencias del cepo cambiario y se buscaba evitar la fuga de divisas impidiendo el ingreso de libros y materiales culturales al país».
Según el comunicado, esta resolución «pone fin a una política de restricción que desde su aplicación en 2010 limitó el ingreso de libros importados y provocó que en los últimos años los costos de producción locales volvieran menos competitiva a nuestra industria, a la vez que desalentó la exportación de libros al exterior».
Cabrera sostuvo que “la restricción además de aislarnos hizo caer a la industria editorial. El libro tiene un enorme valor cultural, pero además genera miles de empleos calificados que queremos promover: autores, editores, correctores, ilustradores y diseñadores argentinos entre otros. Queremos que desarrollen su talento, en comunicación con el mundo”.
Ambos ministerios anunciaron también que trabajarán «junto al sector para promover a la industria editorial dentro de las industrias culturales donde la Argentina tiene mucho para aportar, en especial al mundo de habla hispana. Se trabajará en líneas de crédito, capacitación y promoción de exportaciones desde distintas áreas de ambos ministerios».
En ese contexto, Conclusión consultó a Esteban Mestre, editor de libros argentinos con autores argentinos del área salud y de medicina, quien consideró que debe existir un equilibrio entre la restricción y la liberación indiscriminada.
«Hay que buscar un equilibrio, ni hacer un cierre de importaciones indiscriminado, ni volver a los 90»
«Restringir en forma indiscriminada hace que haya libros que no se pueden conseguir y tampoco se pueden producir en Argentina. Hay que buscar un equilibrio, ni hacer un cierre de importaciones indiscriminado, ni volver a los 90, donde las empresas extranjeras que no son de capitales argentinos van a estar contentas porque vuelven a vendernos su mercadería, pero eso no es bueno para la salud de la economía argentina, ni para los trabajadores, porque esas empresas producen afuera».
Luego consideró que «la medida de restricción era en general fortalecer o propiciar el desarrollo de la industria editorial nacional, esa era la idea conceptual en general. En el caso de los libros, en particular, hay dos cuestiones: una es que muchos autores argentinos importantes como Borges o Cortázar, el producido económico de ese negocio en general quedaba en manos de capitales españoles y uno espera que cualquier producido económico de autores argentinos estaría bueno que quede en manos de empresas argentinas. La otra es que las restricciones produjeron trabas en determinados rubros que no hay posibilidades de producir acá en Argentina, como pasó con el tema de medicamentos, por ejemplo».
En su caso particular, contó que «en libros médicos había cosas que perjudicaban, porque hay un montón de libros de determinadas especialidades, que no se pueden producir en Argentina por una cuestión de generación de conocimientos. Pero habría que hacer un plan estratégico en ese sentido porque no está bueno que dependamos siempre de las grandes potencias».
«La industria nacional no se la puede desproteger porque es la única fuente de generación de riqueza genuina y no volver al neoliberalismo de los 90 que destruyó el aparato productivo argentino. Una política de apertura total en lo económico hace que las empresas argentinas empiecen a quebrarse, porque entran productos a muy bajo precio y se les hace muy difícil competir, como pasó con los textiles. En los 90 las únicas empresas que subsistían eran las de servicios y las de servicios no generan riquezas para el país», manifestó.
Luego citó como ejemplo el caso de Airoldi, empresa que se dedica a la fabricación de computadoras con material importado: «Cuando restringen la importación se vieron complicados, pero desde la Secretaría de Comercio le dijeron que la idea era que aquel que no pudiera importar compensara esa baja en su actividad económica con participar de las exportaciones y Airoldi no le fue nada mal. Pasaron de ser una empresa que solamente armaba computadoras a exportar pre mezcla de soja, que le fue muy bien; tan bien que después compraron una bodega y ahora exportan vino y también biodiesel. Y eso está bueno porque es una empresa de capital nacional».
«Si yo pienso en mí puntualmente obvio que me conviene que abran las importaciones pero en general para el país, y en particular, para las imprentas y editoriales argentinas no es bueno», reflexionó Mestre.

