DOMINGO, 21 DE JUN.

Islandia reanudó la caza de ballenas y crecen las protestas ambientalistas

Dos barcos balleneros partieron desde Reikiavik para dar inicio a la temporada de captura de cetáceos. Organizaciones defensoras de los animales convocaron manifestaciones, mientras el Gobierno analiza una prohibición definitiva de la actividad.

Islandia reanudó este sábado la caza comercial de ballenas luego de dos años de inactividad, en una decisión que volvió a generar controversia dentro y fuera del país. La partida de dos embarcaciones balleneras desde Reikiavik coincidió con nuevas protestas de organizaciones ambientalistas y con el debate político sobre una posible prohibición definitiva de esta práctica.

La nación nórdica es uno de los tres únicos países del mundo que aún mantienen la caza comercial de ballenas, junto con Noruega y Japón. El reinicio de la actividad marca el fin de una pausa que se extendió durante dos temporadas consecutivas por razones políticas y económicas.

En 2024, la entonces ministra de Agricultura, Bjarkey Olsen Gunnarsdóttir, demoró la autorización oficial para la temporada de caza, lo que terminó provocando su suspensión. Un año después, las dificultades económicas que atravesaba la industria llevaron a los operadores a desistir de la actividad al considerar que no sería rentable.

Este año, sin embargo, la temporada comenzó sin impedimentos. Uno de los buques, el Hvalur 9, zarpó desde el puerto de Reikiavik con un activista encaramado en su mástil en señal de protesta. La acción buscaba impedir la salida de la embarcación, aunque finalmente el barco continuó su recorrido y el manifestante descendió antes de que ingresara al mar abierto.

Las organizaciones defensoras de los animales redoblaron sus críticas ante el reinicio de las capturas. El grupo Hvalavinir («Amigos de las Ballenas») convocó una manifestación para este domingo en el puerto de la capital islandesa, con el objetivo de reclamar el fin definitivo de la actividad.

El debate también se instaló en el ámbito científico. El Instituto de Investigación Marina de Islandia recomendó reducir las cuotas de captura debido a la disminución observada en las poblaciones de cetáceos. El organismo sugirió no superar los 150 ejemplares de rorcual común y los 168 de rorcual aliblanco o minke durante la temporada.

En paralelo, el Gobierno mantiene abierta la discusión sobre el futuro de la industria. La ministra de Industria y Comercio, Hanna Katrín Friðriksson, anunció meses atrás su intención de presentar un proyecto de ley para prohibir la caza comercial de ballenas, una iniciativa que podría marcar el fin de una práctica que durante décadas formó parte de la actividad pesquera islandesa.

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