DOMINGO, 19 DE JUL.
Entrevista

Comenzó a practicar taekwondo a los 38 y seis años después salió subcampeón mundial

A pocas hora de llegar de España, Carlos Rodrigo Bustos contó detalles de su vertiginosa e inspiradora historia que lo llevó a lo más alto de la disciplina. "En seis años logré ser segundo a nivel mundial, por eso le digo a los chicos que aprovechen el tiempo que tienen, entrenen, que es muy gratificante".

 

En el documento figura Carlos Rodrigo Bustos, pero él prefiere que le digan Rodrigo. A pesar de haber llegado de España el viernes por la noche, no dudó de estar en el Gimnasio de Empleados de Comercio en la primeras horas de la mañana del sábado. Esa templanza, fortaleza y sacrificio son los pilares que lo llevaron a coronarse subcampeón del mundo, en tan solo 6 años.

Carlos es coach principal de la Asociación Almafuerte, que es la encargada de dictar las clases en la Asociación Empleados de Comercio de Rosario, en el gimnasio de Amecro y el campo de deportes. Allí, niños, jóvenes y adultos se preparan, no sólo para los torneos, sino para afrontar la vida desde otra perspectiva.

«Fue una competencia muy dura, cuando uno tiene que representar a una escuela, a un país o a una institución como esta, te llena de orgullo. En este tiempo me he entrenado muchísimo y poder representar a todos los chicos de Almafuerte, de la escuela y de integración federal es realmente muy importante» expresó Bustos en diálogo con Conclusión.

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Detrás de las medallas conseguidas se esconde un camino de lucha y resiliencia. «Hay que ser muy correcto en este tipo de cosas, y espero que todos los chicos lo entiendan y puedan seguir el camino que yo recorrí en este proceso».

Muchos deportistas arrancan su carrera de niños y la mantienen o profesionalizan con el correr de los años. Pero, la historia de Rodrigo no es de las convencionales. «Llegar a un mundial es realmente duro, muchos entrenamientos, debes alejarte de muchas cosas y perder mucho tiempo con tu familia. En mi caso particular, la institución me acompañó pero no siempre es así«.

«Empecé por uno de mis hijos; no quería jugar más al fútbol y me dijo que empezara taekwondo… y bueno, acá terminé siendo segundo a nivel mundial. Comencé a los 38 años y seis años después termino siendo segundo en el mundo. Es raro, pero puede pasar y por eso transmito que cuando lo hagan, lo hagan con ganas porque se puede» enfatizó.

Una disciplina que enseña mucho más que dar patadas y puños. «El taekwondo es como una mesa, son varias patas. Una de las patas es uno, después está la familia, la institución y tus compañeros. Esas son las cuatro patas fundamentales, sin ellas no podes hacer nada».

«Lo que hace el taekwondo es formar, no solo buenos competidores sino buenas personas. Después está la parte deportiva que requiere la representación de lo que es el deporte. Como escuela, tratamos siempre de dar lo mejor y cada uno acá es muy importante para todos, cada uno en su categoría, cada uno en su nivel, enseñan demasiado, se aprende y se ayuda mucho entre compañeros» concluyó.

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