MARTES, 20 DE OCT.

El equipo ideal para un líder extraordinario

Y la Scaloneta jugará la final del mundo, un equipo basamentado en el trabajo, dando todo sin guardarse nada, con la idea clara de rodear al mejor del mundo, en lo futbolístico y anímicamente para seguir soñando con el máximo objetivo. Argentina no tuvo inconvenientes para seguir en la copa, borró de la cancha al difícil Croacia y llega con argumentos sólidos al partido decisivo.

Por Pablo Martínez

Y la Scaloneta jugará la final del mundo, un equipo basamentado en el trabajo, dando todo sin guardarse nada, con la idea clara de rodear al mejor del mundo, en lo futbolístico y anímicamente para seguir soñando con el máximo objetivo. Argentina no tuvo inconvenientes para seguir en la copa, borró de la cancha al difícil Croacia y llega con argumentos sólidos al partido decisivo.

De menor a mayor, con la espina de la derrota inicial ante Arabia pero la Albiceleste se levantó como en otras oportunidades, exhibiendo personalidad, inteligencia y a pesar de estar al borde del abismo, nunca dejó de creer en su fútbol, en sus formas, esas que lo llevó a la obtención de la Copa América en el 2021.

Argentina jugó «finales» desde el segundo partido en adelante, tuvo un desgaste mental y físico, que se bancó con entereza. En estas semis, la previa anticipaba un partido largo y sufrido, pero la perfomance del conjunto nacional borró definitivamente esas conjeturas.

La Scaloneta manejó la bocha cuando era necesario y fue letal cuando pisó el área rival, con una dupla fenomenal: Julián Alvarez y Lionel Messi, el goleador estuvo intratable y el 10 fue gravitante en todo momento.

El penal contra el exdelantero de River que el Pulga cambió por gol, transmitió tranquilidad y desequilibrio. Los croatas se sintieron tocados anímicamente, el combinado argentino pisó el acelerador y le dio el golpe de nocaut con la guapeada de Julián Alvarez, que se metió en la historia de la selección, sólo él y Maradona, anotaron dos goles en una semifinal.

Croacia estaba aturdido, nunca complicó al Dibu Martínez, que atrapó un par de pelotas con seguridad.

En el complemento, era sabido el control de la bocha para los europeos y Argentina agazapado de contra para liquidar el pleito. La Scaloneta no se relajó en ningún momento, la defensa estaba muy sólida y Messi frotó la lámpara, con una jugada excepcional, hizo lo que quiso ante Gvardiol y le sirvió en bandeja a Julián, el tercer gol argentino.

El seleccionado nacional tuvo argumentos sólidos para ganar el pasaje a la final, sin sufrir contratiempos, le ganó a un rival difícil con simpleza, evidenció poderío ofensivo, sagacidad a la hora de retroceder, lo colectivo respaldó la jerarquía individual y todo fue alegría.

Messi sigue siendo determinante, durante el mundial demostró un alto nivel futbolístico, que parece acrecentarse partido a partido, y llega a la final envalentonado, con la misión de alcanzar el máximo sueño como jugador, llenar ese faltante en su vitrina emocional.

Estamos en presencia de un momento histórico, Messi jugando su mejor mundial, rompiendo récords y regalando su extraordinario fútbol al planeta.

Párrafos apartes para Julián Alvarez y Nicolás Otamendi. El nueve cordobés, a lo Kempes hizo un gol muy celebrado por todos, en una actuación sorprendente, es que con sólo 22 años, en su primer mundial, exhibe una potencia fenomenal y el esfuerzo que hace (el primer defensor de la celeste y blanca) es envidiable, la revelación argentina en Qatar.

El experimentado defensor del Benfica bloqueó de gran manera casi todos los ataques de Croacia por su sector, firme cada partido, un león en el fondo que transmite seguridad.

El pueblo argentino festejó la clasificación pero todavía falta un partido más, este equipo invita a no conformarse con lo hecho, llega a la final con ideas claras, convencido que puede con lo que se propone, la Scaloneta en su máxima expresión, el fútbol argentino en el pedestal de la Copa, esa Copa que está tan cerca.

 

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