Una victoria y Serena Williams conseguirá una de las mayores hazañas de la historia del deporte. La estadounidense disputa el sábado (13.00 GMT-10.00 de Argentina) la final de Wimbledon ante Angelique Kerber y puede igualar el récord absoluto de Grand Slams solo diez meses después de dar a luz a su primera hija.

La antigua número 1 mundial, actual 181ª de la WTA, señaló que la posibilidad de igualar a Margaret Court con 24 títulos mayores es “solo un número”.

Pero hace varios años que el récord de la australiana, estrella en los 60 y 70, es el gran objetivo de la mayúscula carrera de la pequeña de las Williams. El último obstáculo será Kerber, a la que dominó hace dos años en el mismo escenario para lograr su séptimo y por el momento último Wimbledon.

Entonces Angie, actual décima de la clasificación mundial, cayó en dos mangas (7-5, 6-3) en un 2016 en el que la alemana batió a Serena en la final de Australia y logró el número 1 mundial al vencer en el US Open, destronando precisamente a la estrella estadounidense.

A principios de 2017, Serena recuperó el trono en Australia al lograr su 23º título mayor, cuando ya estaba embarazada. Fue su último torneo antes de dar a luz en septiembre a Olympia en un parto en el que su vida corrió peligro, según explicó meses más tarde.

El club de las madres campeonas

Durante su ausencia, entre febrero de 2017 y marzo de este año, ninguna tenista recogió su relevo. Tras Kerber, pasaron por la primera plaza la checa Karolina Pliskova y la española Garbiñe Muguruza. Desde el 9 de octubre, la rumana Simona Halep, ganadora del último Roland Garros, está en la cima y continuará el lunes, sin importar lo que pase en el All England Club.

En Londres Halep fue víctima de la tormenta que se llevó por delante a las diez primeras cabezas de serie antes de los cuartos de final, lo nunca visto en Grand Slam desde el comienzo de la era profesional (1968).

Serena, por su parte, fue confirmando partido a partido su condición de favorita. Con su potencia inalcanzable desde los primeros golpes de raqueta, ha dominado todos los partidos, a excepción del duelo en la Central en el que cedió un set ante la italiana Camila Giorgi.

Con cerca de 37 años, quiere escribir una nueva página en la historia del tenis e integrar el club muy selecto de las madres campeonas. La australiana Evonne Goolagong fue la última en lograrlo en Wimbledon, en 1980.

Court también lo logró, en 1973, con una cosecha que incluyó Abierto de Australia, Roland Garros y US Open, o la belga Kim Clijsters, ganadora en 2009 en Nueva York apenas un año después de su regreso.

Pero estas tres campeonas tenían 31 años o menos. Serena cumplirá 37 en septiembre.