LUNES, 31 DE AGO.

Murió Miguel Zavaleta a los 71 años: ex líder de Suéter y una leyenda del rock nacional

Su legado atraviesa décadas y su obra con Suéter marcó una etapa clave de la música argentina. Con canciones que combinaron ironía, sensibilidad y mirada social, Zavaleta puso voz a una generación que recuperaba la libertad después de la dictadura.

Miguel Zavaleta, la voz, el rostro y el espíritu irreverente de Suéter, murió a los 71 años después de atravesar una larga enfermedad. La noticia se conoció durante la mañana de este lunes y rápidamente comenzó a circular entre amigos, músicos y periodistas que habían acompañado de cerca sus últimos días.

En las redes sociales, las palabras de despedida se mezclaron con fotografías, canciones, recuerdos de recitales y escenas compartidas durante décadas. Con su partida no desaparece solamente un cantante y tecladista, se va uno de esos artistas capaces de representar una época, ponerle música a una generación y hacerlo desde un lugar propio, con humor, sensibilidad y una mirada difícil de encasillar.

La noticia fue comunicada desde su círculo íntimo y encontró eco inmediato entre figuras vinculadas a la música y al periodismo. Entre quienes lo despidieron estuvo Sergio Marchi, quien reconstruyó la intimidad de los últimos días y compartió una frase que resume la manera en que Zavaleta enfrentó la enfermedad: “Se fue tranquilo pero a regañadientes, porque quería vencer a ese cáncer cruel”.

En esas palabras aparecen dos dimensiones inseparables del músico, la serenidad ante un momento definitivo y, al mismo tiempo, la voluntad de seguir peleando que lo acompañó hasta el final. Incluso frente a uno de los desafíos más difíciles de su vida, conservó algo de aquel hombre que había irrumpido en la escena del rock argentino con una personalidad imposible de encasillar.

Durante sus últimos días estuvo rodeado por amigos y colegas. No atravesó ese momento en soledad, sino acompañado por personas que habían formado parte de distintos capítulos de su historia y que conocían tanto al artista como al hombre detrás del escenario.

Quienes estuvieron cerca lo recordaron como alguien genial, divertido, afectuoso y capaz de convertir cualquier reunión en un acontecimiento. También como uno de los protagonistas de aquellos años 80 en los que el rock argentino adquirió una identidad renovada después de atravesar años de censura, restricciones y transformaciones profundas.

Por eso su muerte provocó algo más que tristeza, despertó una memoria colectiva. La de una época en la que las canciones podían convertirse en refugio, celebración, protesta y, muchas veces, en una manera de volver a respirar.

Miguel Zavaleta había nacido en febrero de 1955 y desde muy joven encontró en la música el territorio donde podía expresarse. Antes de convertirse en el líder de Suéter formó parte de Bubu, una experiencia vinculada al circuito under de finales de los años 70 y comienzos de los 80, que combinaba música, teatralidad y una búsqueda artística alejada de los formatos convencionales.

Aquella etapa funcionó como un laboratorio creativo. Allí comenzó a construir una personalidad artística que luego encontraría en Suéter su forma más reconocible: canciones de melodías accesibles, letras cargadas de ironía y una particular capacidad para observar los cambios sociales y culturales de la Argentina.

Suéter se convirtió en una de las bandas distintivas de la escena porteña de los años 80. Zavaleta ocupó el centro de la propuesta como cantante y tecladista, pero también como compositor y figura escénica. Su manera de interpretar las canciones escapaba de los moldes tradicionales del rock y combinaba humor, provocación y sensibilidad.

Uno de los mayores símbolos de esa capacidad para convertir una situación social en una canción fue “Vía México”, uno de los temas más recordados de Suéter, lanzado en 1985.

La canción hacía referencia, con humor e ironía, a una realidad que atravesaba a muchas parejas argentinas de aquel momento, la imposibilidad de disolver legalmente un matrimonio y volver a casarse en el país. La letra juega con la idea de viajar al extranjero, menciona México y Paraguay para poder concretar una nueva unión.

El tema funcionó así como una fotografía de la Argentina de los primeros años de la democracia. Después de la dictadura, comenzaban a discutirse públicamente cuestiones que durante años habían permanecido relegadas al ámbito privado o directamente habían sido consideradas tabú.

“Vía México” convirtió esa problemática en una canción popular y, desde el humor, reflejó un debate que pocos años después tendría una transformación decisiva, al promulgarse en 1987, la ley del Divorcio vincular.

El contexto político resulta fundamental para comprender el impacto de aquella canción. Con el regreso de la democracia y la asunción de Raúl Alfonsín en 1983, la sociedad argentina comenzó a recuperar espacios de discusión y a poner en agenda derechos y libertades.

 

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