Disney recurre a sus clásicos para dar una versión “live action” (acción viva) para introducir a las nuevas generaciones.

Marc Forster dirige esta pieza que se asemeja al estilo de “Descubriendo el país de Nunca Jamás”.

Christopher Robin  y sus amigos encabezados por Winnie the pooh, Tigger, Pigley y Eyeore  fueron creados por el autor Alan Alexander Milne y Disney tomó esos libros para hacer su corto conocido como “Winnie Pooh y el árbol de miel”.

De ahí es que se retoma la historia en donde al inicio sigue contando la historia de Christopher (Ewan McGregor) y su desarrollo personal, su formación profesional y emocional, su experiencia en la Segunda Guerra Mundial y su relación con su familia. A medida que se desarrolla eso, paralelamente  Winnie nota que el pequeño se va olvidando de ellos y se asemeja a los acontecimientos que se vivieron en “Hook” (1991), donde el personaje (ya adulto) vuelve a su mundo de aventuras.

Se intenta mostrar en esta película  un viaje para los adultos e intenta dejar un mensaje positivo a la hora de estar con la familia. Es pesada para los chicos salvo cuando los simpáticos personajes, sobretodo el burro “Eeyore” y la energía de “Tigger”, se ponen en acción.

Calificación: Buena.