La empresa Briket, histórica pyme rosarina, se declaró “en alerta” a raíz de la fuerte caída en las ventas de sus productos.

Análoga situación se vive en toda la industria de la refrigeración, presa como tantos otros rubros de una recesión que ya tiene registros lapidarios en términos de producción y sostenimiento de los puestos de trabajo.

La producción de heladeras y freezers se derrumbó un 50% en el último año, debido a la abrupta caída del consumo, que al mismo tiempo sufre (especialmente en el rubro de electrodomésticos) del encarecimiento de las compras a crédito.

Roberto Lenzi, dueño de la firma y presidente de la Cámara Argentina de la Industria de la Refrigeración y Aire Acondicionado (Cairaa), explicó que la empresa tuvo que dar de baja un turno de trabajo en plena temporada alta, en meses en los que suele haber más producción y más ventas, en declaraciones al portal RosarioPlus.

“Nunca antes lo tuve que hacer, ni en el 2001. Es una medida inédita en un escenario inédito por el combo de recesión, alta inflación, costos por las nubes y altas tasas de interés”, dijo el empresario.

“Vivimos de un capital de trabajo financiado por los bancos. La cadena productiva termina con cobros a 120 o 150 días. Ese diferencial se financia con créditos. Desde hace meses estamos perdiendo plata para poder mover la empresa. Son muchos meses de altas que han llegado al 90%. Han bajado un poco, es cierto, pero siguen siendo altísimas para producir”, añadió.

Lenzi bregó por “tasas más normales”, aunque sabe que es algo difícil al ser una de las medidas que el Gobierno no está dispuesto a modificar en su intento de contener al dólar.

“No vemos que esto vaya a ocurrir. Lo vemos lejano. En este contexto, están paralizados completamente los créditos para maquinarias, para mejor infraestructura. Se piensa en la subsistencia”, afirmó.

“No sabemos cuánto tiempo vamos a aguantar”, concluyó el industrial.