La Campagnola paraliza la producción en sus dos plantas de Mar del Plata y suspende a 60 trabajadores
La empresa del Grupo Arcor paralizará desde la próxima semana sus establecimientos de Edison y Ayolas por la caída de las ventas, la acumulación de stock y la escasez de magrú, la materia prima utilizada para elaborar conservas de caballa. Las suspensiones podrían extenderse entre uno y dos meses y todavía se negocia qué porcentaje de sus salarios cobrarán los empleados.
- Gremiales
- Oct 22, 2026
La Campagnola, firma perteneciente al Grupo Arcor, frenará la producción en dos de sus plantas de Mar del Plata y suspenderá al menos 60 trabajadores a partir de la próxima semana. La decisión se produce en un contexto de incertidumbre para la industria conservera local y responde a la acumulación de latas de atún en los depósitos, producto de la caída de las ventas, y a las dificultades para conseguir magrú, una materia prima fundamental para la elaboración de conservas de caballa. La medida afectará principalmente a los operarios comprendidos en el convenio colectivo de trabajo, mientras la empresa y los representantes gremiales negocian las condiciones económicas que regirán durante el período de inactividad.
La paralización alcanzará a los establecimientos ubicados en las avenidas Edison y Ayolas, en el puerto marplatense. Hasta el momento, la actividad se había sostenido con lomos de atún congelados importados desde Ecuador, mientras la empresa aguardaba el desarrollo de la temporada de caballa.
La estrategia de la empresa consistía en reemplazar progresivamente el atún por magrú para mantener las líneas de producción activas durante los meses siguientes. Sin embargo, la temporada tuvo resultados desfavorables y el abastecimiento irregular de pescado fresco impidió sostener el ritmo de elaboración previsto.
Al mismo tiempo, las latas de atún se acumularon en los depósitos ante la retracción de las ventas. La combinación de stock elevado y escasez de materia prima terminó por comprometer la continuidad operativa de las plantas.
La situación también refleja las dificultades que atraviesa el sector pesquero. Los desembarques de especies pelágicas, entre ellas la caballa, registraron una caída cercana al 90% respecto de los niveles del año pasado, según los datos consignados para la actividad.
Las suspensiones podrían extenderse entre uno y dos meses, de acuerdo con las estimaciones de los representantes sindicales. El plazo definitivo dependerá de la evolución de las condiciones productivas y de las negociaciones entre la empresa y los trabajadores.
La medida se encuadrará en el artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo, que contempla acuerdos de suspensiones por falta o disminución de trabajo no imputable al empleador, o por fuerza mayor debidamente comprobada, con el pago de asignaciones no remunerativas bajo las condiciones previstas legalmente. “Es una suspensión por el artículo 223 bis de la Ley de Contrato Laboral”, explicó Daniel Maggio, delegado de la planta industrial.
El principal punto pendiente es determinar cuánto cobrarán los empleados durante el período en el que no presten servicios. “El porcentaje del salario que recibiremos durante la suspensión lo estamos negociando con la empresa”, aclaró Maggio.
Las partes deberán definir las condiciones económicas del acuerdo y formalizar los términos de la interrupción temporal de las actividades.
Otro de los obstáculos es la falta de infraestructura para procesar otras especies de pescado. A diferencia de otros establecimientos de la industria pesquera local, las plantas de La Campagnola no cuentan con instalaciones adaptadas para elaborar conservas de anchoa bonaerense o proveniente de Rawson.
Esta limitación reduce las posibilidades de trasladar a los trabajadores hacia otras líneas de producción mientras persista la escasez de magrú.
El freno productivo, por lo tanto, no solo afecta la actividad de las fábricas, sino que también genera preocupación entre decenas de familias que dependen de los ingresos de la industria conservera en el puerto de Mar del Plata.
La decisión de La Campagnola se suma a las dificultades que atraviesa el sector, condicionado por la disponibilidad de recursos pesqueros y la evolución del consumo. La caída de las ventas, la acumulación de mercadería terminada y los problemas para acceder a materia prima fresca conforman un escenario que complica la continuidad de la producción.
Mientras avanzan las conversaciones entre la planta y los representantes gremiales, los trabajadores esperan definiciones sobre la duración de las suspensiones y el porcentaje de sus salarios que percibirán durante ese período.
Por ahora, el freno previsto para la próxima semana deja en suspenso la actividad de dos plantas emblemáticas de la industria conservera local y suma incertidumbre sobre la situación laboral de sus empleados.

