MARTES, 21 DE JUL.

La Justicia declaró la quiebra de la láctea ARSA, que dio vida a los clásicos yogures de SanCor

La justicia dispuso la liquidación de Alimentos Refrigerados S.A. (ARSA), empresa que elaboraba las líneas Shimmy, Sancorito y Yogs. La firma, que había entrado en concurso preventivo en 2024, no logró conseguir un comprador y deja más de 300 puestos de trabajo en riesgo.

El fallo fue dictado por el juez Federico Güerri, titular del Juzgado Comercial Nº 29, quien decretó la quiebra de Alimentos Refrigerados Sociedad Anónima (ARSA) y ordenó la liquidación final de la compañía junto con el cierre definitivo de sus instalaciones. La empresa láctea estaba encargada de producir los yogures, flanes y postres de la marca SanCor, entre ellos los reconocidos Shimmy, Sancorito, Sublime y Yogs.

La planta principal de ARSA estaba ubicada en el partido bonaerense de Lincoln, donde empleaba a unas 180 personas, mientras que otras 200 trabajaban en la fábrica y el centro de distribución de Córdoba. Además, la empresa contaba con una red logística de 165 distribuidores que abastecían semanalmente a 70.000 comercios en todo el país.

El desenlace se produjo luego de que fracasara el concurso preventivo abierto en abril de 2024, ya que no apareció ningún interesado en adquirir la compañía y mantener la producción en funcionamiento. En ese contexto, el magistrado dispuso avanzar con la liquidación total de los activos.

Cabe recordar que el grupo Vicentin había gestionado ARSA hasta hace aproximadamente dos años y medio, con participación del fondo BAF Capital. Posteriormente, la conducción quedó en manos de los empresarios venezolanos Manuel y Alfredo Fernández, quienes también administran la firma láctea La Suipachense.

Al momento de solicitar el concurso, la empresa atribuyó su situación a la crisis económica nacional, marcada por altos niveles de inflación y controles de precios, que dificultaron la sostenibilidad del negocio. Sin embargo, distintas voces del sector lácteo sostienen que la caída de ARSA se debió principalmente a una deficiente gestión interna y a incumplimientos reiterados.

En esa línea, la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (Atilra) denunció atrasos salariales, pagos irregulares y deterioro de las condiciones laborales. Los propios empleados confirmaron que en los últimos meses solo percibían una cuarta parte del sueldo y en efectivo, pese a cumplir con jornadas completas de trabajo.

Como resultado, el cierre de ARSA no solo implica la pérdida de cientos de empleos, sino también la desaparición de una de las productoras más emblemáticas del segmento de postres y yogures del país, que durante años abasteció a SanCor y dio vida a marcas que marcaron a varias generaciones de consumidores.

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