A 25 años de la muerte de Favaloro, el doctor de renombre mundial y con conciencia social
Nacido en 1923 en una casa humilde de La Plata, el médico que creó la técnica del bypass coronario se suicidó de un tiro en el pecho a los 77 años en Buenos Aires. Perfil de un hombre probo y sensible.
- Info general
- Jul 29, 2025
El sábado 29 de julio de 2000 la Argentina despertó con un disparo en el corazón: el doctor René Favaloro, inventor, educador y cardiocirujano argentino de renombre mundial por haber creado la técnica del bypass coronario, se había quitado la vida de un tiro, justamente, en el corazón. Fue encontrado por una secretaria en su departamento del barrio porteño de Palermo. Había dejado siete cartas escritas a mano dirigidas a familiares, amigos, a “la sociedad” y al presidente de ese momento, Fernando De la Rúa. De una gran conciencia social, trabajó arduamente por el acceso a la atención sanitaria de las poblaciones que la necesitaban y terminó sus días denunciando un sistema corrompido que le exigía “retornos” para que la fundación que llevaba su nombre percibiera la cancelación de una deuda.
Aquel día marcó un antes y un después no solo en el ámbito médico, sino en la conciencia social del país. El cirujano cardiovascular, que había revolucionado la medicina con la técnica del bypass, tomó una decisión definitiva, motivada por la desesperación, el agotamiento y el abandono institucional.
René Favaloro tenía 77 años. Pese a su edad, seguía trabajando incansablemente en su gran proyecto: la Fundación Favaloro, una institución médico-científica dedicada a la atención, investigación y formación médica con excelencia y sentido social. Pero la fundación atravesaba una crisis financiera terminal. Favaloro había pedido ayuda al Estado, a empresarios, a dirigentes, pero no había recibido respuestas ni ayudas.
“Estoy cansado de golpear puertas sin obtener respuesta. Estoy viejo y cansado”, escribió en una de las siete cartas que dejó antes de suicidarse. En ellas no solo explicaba su decisión, sino que también denunciaba con claridad las deudas que el Estado y diversas obras sociales mantenían con su fundación, que ascendían a más de 18 millones de dólares.
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René Gerónimo Favaloro nació el 12 de julio de 1923 en una casa humilde de la ciudad de La Plata, a una cuadra del Hospital Policlínico, que sería clave en la futura formación del médico. Con tan solo cuatro años ya decía que quería ser “doctor”.
La mamá de Favaloro, Ida Raffaelli, era una modista muy habilidosa y el padre, Juan Bautista Favaloro, era ebanista. Tras aprobar un examen riguroso, ingresó al Colegio Nacional de La Plata para cursar la secundaria. Una vez terminado el colegio, empezó la carrera de Medicina en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). En tercer año, al empezar las concurrencias en el Hospital Policlínico, tomó contacto por primera vez con los pacientes y creció su vocación por la profesión.

Ya recibido le llegó una carta de un tío radicado en Jacinto Aráuz, un pueblo de 3.500 habitantes en la provincia de La Pampa. Decía que el único médico que había estaba enfermo y le pedía que lo reemplazara por dos o tres meses. Favaloro llegó a Jacinto Aráuz en 1950 y rápidamente se compenetró con las vicisitudes de la población, que en su mayoría se dedicaba a las tareas rurales.
Al poco tiempo se sumó a la clínica su hermano, Juan José, también médico. Durante los años que estuvieron en Jacinto Aráuz crearon un centro asistencial y elevaron el nivel social y educacional de la región. Cada tanto Favaloro volvía a La Plata, donde se actualizaba sobre las últimas novedades médicas y se iba interesando cada vez más en la cirugía torácica.
Después de 12 años como médico rural, se decidió a ir a especializarse a Estados Unidos, donde se quedó 10 años. Primero fue residente y más tarde, se integró al equipo de cirugía. Después de terminar su trabajo como cirujano, se iba a estudiar la anatomía de las arterias coronarias y su relación con el músculo cardíaco y revisaba cinecoronarioangiografías.
En 1967, a Favaloro se le ocurre la posibilidad de usar la vena safena en la cirugía coronaria y ese mismo año, llevó su idea a la práctica. La estandarización de esta técnica, llamada del bypass o cirugía de revascularización miocárdica, cambió la historia de la enfermedad coronaria. Fue el trabajo clave de la carrera del médico plantense, por el cual cobró prestigio y reconocimiento internacional.
El médico argentino decía que su contribución no era personal sino el resultado de un equipo de trabajo que tenía como primer objetivo el bienestar del paciente. En 1971 decidió volver al país y fundar un centro de atención médica, pero a la vez de investigación y de formación, todo con la máxima excelencia. En 1975 nació la Fundación Favaloro, que creó con otros colaboradores, que continúa hasta la actualidad siendo un centro de referencia internacional tanto en atención, como en investigación y educación.
Favaloro no solo se preocupó por resolver problemas médicos sino que se interesaba por varias de las problemáticas que aquejan a la sociedad. Siempre se hizo el tiempo y el lugar para denunciar la desocupación, la desigualdad, la pobreza, el armamentismo, la contaminación, la violencia, ya que creía que había que reconocer un problema para poder solucionarlo o prevenirlo. También dedicó tiempo a la enseñanza, profesional y popular, ya que solía decir: “Quisiera ser recordado como docente más que como cirujano”.
Carta a De la Rúa
En su departamento, donde se quitó la vida de un disparo en el corazón, dejó siete cartas. Una tenía como destinatario al presidente Fernando de la Rúa.
«Estimado Señor Presidente:
«Me dirijo a usted con el respeto que su investidura merece, pero también con la urgencia que la situación impone. La Fundación Favaloro, que he construido con esfuerzo y dedicación durante años, atraviesa una crisis económica insostenible. Las deudas acumuladas alcanzan los 18 millones de dólares, y las obras sociales, en particular el PAMI, nos adeudan 1.9 millones de pesos desde 1994. Estos fondos, que podrían resolverse en 48 horas, no llegan porque se nos exige participar en prácticas corruptas, como los “retornos” que enriquecen a los intermediarios a costa de los trabajadores.
«He golpeado todas las puertas posibles. He enviado cartas, he solicitado reuniones, he explicado hasta el cansancio la labor de nuestra institución, que combina asistencia médica de excelencia, docencia e investigación, siempre al servicio de los más necesitados. Sin embargo, no he encontrado respuestas. La indiferencia de las autoridades y el sistema de salud me han llevado a un punto de agotamiento absoluto.
«No puedo aceptar las reglas de este juego siniestro. Durante toda mi vida he defendido la ética y la honestidad, desde mis días como médico rural en Jacinto Arauz hasta mi trabajo en la Cleveland Clinic, donde desarrollé la técnica del bypass coronario. Regresé a mi país con el sueño de crear un modelo de salud que beneficiara a todos, pero hoy veo ese sueño desmoronarse. Ser honesto en esta sociedad corrupta tiene un precio que estoy pagando.
«Señor Presidente, le pido que considere la situación de la Fundación Favaloro. No hablo solo por mí, sino por los cientos de empleados, médicos y pacientes que dependen de ella. No puedo seguir luchando solo. Si esta carta no logra mover las conciencias, al menos quedará como testimonio de mi esfuerzo por mantener la integridad en un sistema que premia la deshonestidad.
Con el mayor respeto, René G. Favaloro»


