SáBADO, 17 DE OCT.

Alarmante bajante del Río Paraná: preocupación por el impacto hídrico económico en la región

Las expectativas señalan que el nivel del río seguirá bajando, hasta un piso de 60 centímetros en 14 días. Las últimas mediciones frente a la ciudad de Rosario llegaron a marcar una altura de 70 centímetros. La situación genera inestabilidad entre distintos sectores, especialmente aquellos vinculados a la navegación, la pesca y la provisión de agua potable.

 

El río Paraná atraviesa una alarmante situación a raíz de la importante bajante en toda la provincia de Santa Fe, la cual se profundizó en el último mes y podría seguir empeorando en el corto plazo. Según los pronósticos del Instituto Nacional del Agua (INA) y las mediciones realizadas por Prefectura en el Puerto de la provincia, el río perdió casi un metro de altura en el último mes y midió 92 centímetros.

Los profesionales del organismo especializado en cuestionas hídricas alertaron que «en Santa Fe se observó un nivel oscilante en el rango de aguas bajas y con base en descenso, dinámica que se mantendría durante los próximos días. En suma, el Paraná argentino se observaría en aguas bajas y con tendencia al gradual descenso de base».

Las expectativas señalan que el nivel del río seguirá bajando, se espera que alcance los 70 centímetros dentro de una semana y que descienda hasta un piso de 60 centímetros en 14 días. En cuanto a las últimas mediciones frente a la ciudad de Rosario llegaron a marcar una altura de 70 centímetros.

Esta caída del caudal del río genera preocupación entre distintos sectores, especialmente aquellos vinculados a la navegación, la pesca y la provisión de agua potable. En años anteriores, niveles bajos similares han tenido un impacto significativo en la economía y el ecosistema de la región.

La última medición realizada en el Puerto de Santa Fe arrojó una altura de apenas 92 centímetros, por debajo de la media para la época del año. Durante el verano, el nivel se mantuvo estable con marcas que oscilaban entre los 1,5 y 2,5 metros; sin embargo, en los primeros días de otoño se produjo una notoria caída que, según especialistas, podría acentuarse en las próximas semanas.

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Mientras que la última gran bajante del Paraná se produjo hace cuatro años: entre 2020 y 2023, el río alcanzó mínimos históricos, un fenómeno que se tradujo en problemas para la navegación, la generación de energía eléctrica, la potabilización de agua y la fauna ictícola, entre otros. Las similitudes con el panorama actual despiertan preocupación en estos mismos sectores debido al negativo impacto económico y ambiental.

Los expertos advirtieron que este comportamiento del río está vinculado a variaciones climáticas y a la situación hidrológica de la cuenca del Paraná, cuya parte alta se encuentra en territorio brasileño. Mientras tanto, las autoridades siguen de cerca la situación y extendieron la recomendación a los pobladores de mantenerse informados sobre la evolución de los niveles del río.

 

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