LUNES, 20 DE JUL.

Deuda social: más de seis millones de argentinos viven sin inodoro en sus hogares

La falta de este elemento básico de saneamiento dificulta la prevención de enfermedades, afecta la salud pública y genera desafíos ambientales y sociales.

Si bien la mayoría de los argentinos cuenta con un inodoro en su hogar, esta realidad aún es inaccesible para más de 6 millones de personas, según Datos de la ONG Módulo Sanitario. La falta de este elemento básico de saneamiento dificulta la prevención de enfermedades, la protección del medio ambiente y genera múltiples desafíos en materia de salud y dignidad.

La creación del inodoro moderno, tal como se lo conoce hoy, es el resultado de una larga evolución tecnológica e higiénica. Su incorporación a la vida cotidiana representa una de las innovaciones más significativas en la historia de la salud pública, ya que contribuyó a la conformación de entornos urbanos más seguros y a la protección sanitaria de millones de personas en todo el mundo.

En este sentido, y con el objetivo de generar conciencia sobre esta problemática y la importancia de las redes de saneamiento básico, Amanco Wavin se suma a la conmemoración del “Día Internacional del Inodoro”, que se celebra cada 19 de noviembre.

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Esta fecha fue declarada por la Asamblea General de las Naciones Unidas con el propósito de visibilizar los impactos de la falta de saneamiento y del acceso limitado al agua potable, promoviendo que ambos temas sean considerados prioridades dentro de los planes de desarrollo mundial.

Al respecto, Sandra Pérez, gerente de Producto LATAM de Amanco Wavin, explicó que “la falta de inodoros y servicios adecuados de saneamiento provoca graves problemas de salud, como la propagación de enfermedades infecciosas y diarreas, que siguen siendo una de las principales causas de muerte en niños menores de cinco años».

Añadió «el acceso a un inodoro limpio y seguro también está vinculado con otros derechos humanos fundamentales, como el acceso al agua potable, la salud y la seguridad de mujeres y niñas, quienes son particularmente vulnerables cuando no existen instalaciones privadas”.

Asimismo, esta problemática se agrava en las zonas rurales, donde los servicios de infraestructura son limitados o directamente inexistentes. En las áreas urbanas, en cambio, el crecimiento desordenado de los asentamientos informales contribuye a profundizar la falta de acceso a un saneamiento adecuado.

Entre los principales beneficios de contar con una red de saneamiento, se destacan:

Prevención de enfermedades: evita la propagación de patologías infecciosas, como cólera, hepatitis A o diarrea, causadas por bacterias, virus o parásitos presentes en los desechos humanos.

Higiene y salud pública: mantiene un entorno limpio, reduciendo la exposición de las personas a los residuos y promoviendo la salud colectiva.

Dignidad y privacidad: garantiza un espacio seguro y digno para realizar las necesidades fisiológicas, algo fundamental para el bienestar humano.

Protección ambiental: al tratar adecuadamente los desechos, previene la contaminación del agua y del suelo, contribuyendo a la preservación de los ecosistemas naturales.

Pérez subrayó “el uso del inodoro y los sistemas de saneamiento adecuados son clave para el desarrollo sostenible y la salud de las comunidades. No se trata solo de una comodidad moderna, sino de una herramienta esencial para la salud, la seguridad, el desarrollo y la dignidad de las personas”.

 

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