Día del Scout: “Que haya un grupo en un barrio es construir un lugar de referencia, de construcción colectiva”
La presidenta de Scouts de Argentina, Luján Peciña, reflexionó sobre los desafíos que enfrenta actualmente el movimiento, lo que implica hoy en día trabajar con jóvenes y los escollos que presenta una sociedad fragmentada, acelerada y con mayor crítica hacia los discursos humanistas.
- Info general
- Por Manuel Parola
- Sep 5, 2025
“Más de 17.000 niños y niñas han sido asesinados y 33.000 han sido heridos en Gaza desde octubre de 2023. Las familias siguen siendo desplazadas por la fuerza y las y los niños viven con miedo, privados de la seguridad, la esperanza y el apoyo que todas las personas jóvenes merecen”. Así se posicionó la Organización Mundial del Movimiento Scout (Omms) frente al genocidio que tiene lugar en la Franja de Gaza, donde cientos de voluntarios scouts lideran y apoyan grupos de contención y ayuda humanitaria en el medio de los enfrentamientos.
El Movimiento Scout es la organización de jóvenes más importante del mundo. Cada 5 de septiembre, el escultismo en Argentina celebra su día desde que el Consejo Nacional de Educación dispuso esta fecha en 1928 como el “Día del Scout y de la Buena Acción Diaria”. Durante su siglo de existencia, el Movimiento ha sabido transformarse en favor de los desafíos y necesidades de su público objetivo: los jóvenes y su formación en valores civiles y humanismo.
Su fundador, Robert Baden-Powell, fue un militar británico que, con una formación cristiana y militar, una lectura de la naturaleza como escenario no sólo de exploración sino de aprendizaje y una profusa correspondencia con la pedagoga italiana María Montessori, ideó un método educativo no formal que ha enamorado a millares de personas desde que, el 1° de agosto de 1907, tocó un cuerno Kudú dando inicio al primer campamento scout y a la prueba piloto.
En Argentina, los scouts nacieron de la misma manera que en la Inglaterra postrevolución industrial: con el interés de un niño y el esfuerzo de un intelectual. El adolescente Arturo Penny, hijo de inmigrantes ingleses radicados en Exaltación de la Cruz (actual provincia de Buenos Aires), abrió a los 16 años (en 1907) las primeras dos patrullas scouts en Lomas de Zamora, mientras que Perito Moreno fundó la primera asociación nacional oficial del movimiento.
El escultismo, como se le llama al movimiento scout, tiene como libro fundamental el compendio de los escritos y enseñanzas de Baden Powell (también conocido cariñosamente como BP), titulado “Escultismo para Muchachos”. Allí, define que el objetivo del movimiento es “enseñar a los jóvenes cómo vivir, no simplemente cómo ganarse la vida (…), reemplazar el egoísmo con el servicio y hacer que sean eficientes individual, moral y físicamente, con el propósito de usar esa eficiencia en beneficio de la comunidad”.
Actualmente, la Scout de Argentina Asociación Civil (Saac) es la organización nacional oficialmente reconocida por la Omms y tiene más de 80 mil afiliados, entre niños de 7 y 22 años que se suman cada día a los más de 900 grupos distribuidos en todo el país, unidos bajo la premisa de estar “Siempre Listos” para “servir” a su comunidad, guiados por más de 20 mil adultos que acompañan a los jóvenes a desenvolverse en la propuesta educativa.
Luján Peciña, presidenta de Saac, dialogó en exclusiva con Conclusión sobre la actualidad del movimiento scout en Argentina, los desafíos que implica hoy en día trabajar con jóvenes y los escollos que presenta una sociedad fragmentada, acelerada y con mayor crítica hacia los discursos humanistas.
—¿Por qué es importante que exista hoy en día el movimiento scout?
—El Movimiento Scout genera buenas personas. Nos formamos para la construcción de un mundo mejor, pero no a través de cualquier modo, sino de uno que nos lleva a habitar espacios seguros y de confianza a través del juego. En Argentina el Movimiento tiene más de 100 años y eso es porque ha sabido responder a las necesidades de las niñeces y juventudes a través de los tiempos. Eso es lo que mantiene su actualidad y lo que nos mantiene vivos después de un siglo muy movido y complejo de historia global.
—Pero, ¿qué es lo que le brinda esa actualidad que al día de hoy hace tentadora la propuesta educativa del movimiento scout?
—El escultismo es ante todo un movimiento que defiende y promueve derechos. En ese sentido se va adaptando a cada realidad y cada país. Al adaptarse a cada una de esas necesidades, va brindando respuestas. Actualmente en Argentina, Saac tiene más de 80 mil miembros en todas las provincias. Nuestra política institucional va rumbeando hacia el sur, que necesita la organización para seguir siendo ese espacio seguro para nuestros chicos.
El tema del hambre, de la pobreza, de la vulneración de los derechos es estructural, viene de hace muchos años y es preocupante y grave. Brindamos nuestro granito de arena trabajando en red con otras organizaciones. Saac está predispuesta a sanar todas estas cuestiones que lastiman a la sociedad hoy en día desde nuestro lugar como institución.
—Scouts de Argentina tiene cerca de 60.000 jóvenes. En un contexto de una población de 48 millones, hay personas que dicen que el movimiento tiene poca representatividad, ¿qué te despierta esta observación?
—Dentro de las organizaciones scout nacionales de toda la región somos de las más multitudinarias, y hemos recuperado la membresía que habíamos perdido en la pandemia. La elección de un grupo scout se da en un abanico muy nutrido de oportunidades para los chicos y chicas en todo el país. La representatividad está dada en nuestra participación también con otras organizaciones no gubernamentales y civiles que trabajan con los chicos. Obviamente uno siempre quiere más scouts porque significa que hay más ciudadanos trabajando por el bien común.
Actualmente estamos viviendo una actualización integral del programa de propuesta educativa y allí estamos trabajando mucho la representación hacia el afuera, la vestimenta y la imagen. No desde lo marketinero, pero sí desde la imagen social que brindamos. Desde qué óptica nos representamos como movimiento juvenil, un movimiento abogado a la promoción de derechos y es en este sentido que vamos trabajando en materia de visualización.
—¿Cuál es la relación con el Gobierno nacional, liderado por Javier Milei?
—Cordial. No hemos sido convocados para ninguna reunión ni nada, entendemos que desde un respeto a nuestra actividad, por lo cual seguimos trabajando con gobiernos municipales y provinciales. Trabajamos siempre con el Estado porque tenemos que tener una acción en conjunto. No tenemos un accionar partidario, el movimiento scout trabaja por los chicos y las chicas y siempre vamos a estar dispuestos en cuanto nos llamen para brindar una mano en servicio a las comunidades que lo necesiten.
—Cada vez mayor necesidad en los barrios populares, villas y zonas vulneradas de una salida para los niños y jóvenes, dado que se amplían las ofertas de actividades ilegales de rápida remuneración, como el narcomenudeo. En ese contexto, nace preguntar cuál es la importancia de que haya un grupo scout en un barrio popular.
—Que haya un grupo scout en un barrio es construir un lugar de referencia, de reunión, de construcción de una solución colectiva. Trabajar a través de lo colectivo, y eso en una sociedad de consumo hoy no es muy atrayente. Pero nosotros trabajamos desde los valores del liderazgo, de ser liderados, del trabajo en equipo. No es fácil ser voluntario y una de las preguntas que nos hacemos es cómo se acompañan esas expresiones de voluntario en cada territorio del país. Y de manera integral. Hay vulnerabilidades que se soslayan en los chicos, como la depresión o la soledad, la baja autoestima, y tenemos que estar ahí para acompañar.
—¿Qué mensaje le darías a las comunidades argentinas hoy en día, para alentarlos a unirse a una patrulla?
—Confíen en el movimiento scout como espacio para educar a los chicos y a la chicas, nos tomamos muy en serio el trabajo con ellos. Necesitamos ayuda para seguir construyendo espacios seguros para cumplir los sueños y proyectos de los chicos, sabiendo que no siempre se cumplen, pero hay que trabajar para lograrlo. Eduardo Galeano escribió alguna vez que la utopía sirve para caminar. Desde que el movimiento scout se creó, fue en base al amor. En estos tiempos turbulentos, el grupo scout es una familia, somos una familia que se apoya, se ayuda, se diferencia por sus similitudes justamente. Somos ese movimiento que va a abrazar a los chicos para que nunca se sientan solos y ser el espacio de contención y de crecimiento que muchos en este momento necesitan para lograr ser la mejor versión de sí mismos.
—¿Y qué se le puede decir a un adulto que le interesa la propuesta del escultismo para que termine de tomar la decisión de unirse al movimiento?
—Lo principal es que hoy no hay tantos espacios pensados para las vejeces o las adulteces, y lo interesante es que el movimiento scout es una alianza intergeneracional hermosa, no hay otro movimiento que concentre tanta variedad etaria pensando en un objetivo común. Uno va adaptando su tiempo en función de lo que puede dar, acompañar como profesionales, a hacer el mate cocido a la tarde, a hacer actividades puntuales. Hay lugar para todos para dar lo que se quiera y pueda dar. Las puertas están abiertas para todo aquel que quiera dar lo mejor de sí.






