En Lobos llueven distintos tipos de «agrotóxicos»
Un Monitoreo Ambiental arrojó un resultado pavoroso: distintos plaguicidas fueron encontrados en aire, suelo y agua. Un lugar acorralado por los venenos del agro, que exige respuestas inmediatas por parte del estado. Como dato no menor, el intendente de Lobos es productor agropecuario y fue presidente de la Sociedad Rural.
- Info general
- Jun 1, 2021
Por Alejandro Maidana
En la ciudad bonaerense de Lobos, finalizó la primera etapa del estudio comunitario ambiental elaborado con el apoyo del Laboratorio de Plaguicidas del INTA Balcarce, a cargo de la Dra. Virginia Aparicio. El mismo contó con la ayuda de muchísimos vecinos y vecinas del lugar, ya que la incertidumbre y la preocupación por la utilización de agroquímicos ha ganado mucho terreno. El resultado de dicha investigación, es alarmante.
Este estudio demuestra la amplia distribución en el ambiente de Lobos de los diferentes plaguicidas utilizados por una forma de agricultura que depende de insumos químicos y de semillas modificadas genéticamente. El modelo agrotóxico se encuentra atravesando una crisis sostenida, apuntalado por un furibundo lobby mediático y estatal, el mismo sigue acechando las vidas de quiénes involuntariamente deben convivir con una forma de agricultura enemiga de la diversidad y el futuro.
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Como dato no menor, no mucho tiempo atrás, una investigación realizada por la Universidad Nacional del Centro (Unicen) arrojaría un escalofriante resultado en la ciudad de Tandil. Allí las muestras tomadas en suelos y pozos de agua de 15 escuelas rurales, encontrarían la acción explicita de 16 tipos de agrotóxicos. Lamentablemente la deshumanizante realidad, y la necesidad de avanzar en acciones concretas, choca de frente tanto, con la desidia privada, como con la estatal y judicial.
Bajo un contexto pandémico que mantiene acorralado nuestros días, debido al implacable virus circundante, las otras pestes que provienen de un modelo productivo extractivo y contaminante, siguen su curso anclado en los privilegios que otorga manejar los hilos de la marioneta económica. Los pueblos fumigados siguen alzando su voz, organizándose desde abajo, demostrando de una manera consistente, que, de la dignidad y la resiliencia, se puede construir un mundo en donde los derechos, puedan ser abrazados por absolutamente todas y todos.
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En Lobos, los químicos encontrados en cantidades exorbitantes, han generado una señal de alarma superlativa, ya que hablamos tanto de la Atrazina, como del 2,4 D y el glifosato, son considerados disruptores endocrinos, o sea, pueden provocar enfermedades de la glándula tiroides y de otras glándulas del sistema endócrino. Sumado a estos químicos, otras sustancias encontradas son probables causantes de cáncer en humanos.
Existen estudios científicos muy confiables tanto a nivel nacional como internacional que demuestran los impactos nocivos de los plaguicidas hallados en Lobos. Por ello es menester alertar y prevenir sobre los daños que pueden ocasionar en la salud, la exposición crónica a estas dosis de plaguicidas presentes en el agua de consumo.
Los resultados de laboratorio son públicos y están a disposición de la comunidad
Estos fueron financiados de manera colaborativa y auditados por decenas de vecinos. En esta primera etapa del estudio, se tomaron 13 muestras, seleccionándose los lugares más representativos de la diversidad ambiental del Partido.
Aquellos que participaron de este vital estudio, indican que se encuentra disponible para todos, el anexo documental con el detalle del informe. Por último, también es preciso destacar que se anexan:
- Resultados completos de la primera etapa del Monitoreo ambiental para la detección de agroquímicos plaguicidas en el partido de Lobos, realizado por el Laboratorio de Plaguicidas del INTA Balcarce, a cargo de la Dra. Virginia Aparicio.
- Trabajos científicos nacionales e internacionales sobre el impacto de plaguicidas en la salud.
Una ciudad que no se resigna a convivir con los venenos del agro
Con la intención de aportar más claridad a un estudio que interpela en profundidad el rol del estado y la justicia, Conclusión dialogó con Facundo Casela, vecino de Villa Loguercio, Laguna de Lobos. Este habitante del lugar también forma parte de la Junta Vecinal de Fomento, institución que hace más de 10 años viene denunciando fumigaciones en el barrio y el Humedal.
“Lamentablemente los resultados obtenidos son alarmantes, ya que encontramos plaguicidas en todas las muestras de la zona urbana y rural de Lobos. En el agua corriente, en el suelo de jardines de infantes y plazas, en el aire, en el agua de lluvia, en los cursos de agua y en nuestra laguna. Esta investigación demuestra que en Lobos la agricultura industrial, que dependen de insumos químicos y de semillas modificadas genéticamente, acorrala la vida en todas sus formas”, indicó.
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La primera parte de este estudio, pone en evidencia el transporte de estos plaguicidas y sus impactos por fuera de los campos en donde se utilizan. “La deriva y los desplazamientos en formas de gota, partículas secas o vapores, generan contaminación del agua de consumo humano. Encontramos 11 plaguicidas en aguas subterráneas en distintas profundidades, incluso la utilizada en las estaciones de bomberos municipal, a 50 metros de profundidad. Para tomar el grado de gravedad de esta situación, tomemos como ejemplo que uno de los herbicidas encontrados, es el 2,4-D. En la bomba 19, perteneciente al agua corriente de Lobos, encontramos niveles de este herbicida que superaban 45 veces el permitido aceptado por la Unión Europea que es la referencia utilizada por el INTA en estos casos”.
En Lobos llueve veneno, una ciudad que, como tantas otras, se ha convertido en un laboratorio a cielo abierto. “También encontramos plaguicidas en el agua de lluvia, la misma fue tomada el 8 de abril en la plaza de Lobos. Es decir, nos llueven en las cabezas herbicidas e insecticidas, las mayores concentraciones fueron de atrazina, fipronil y 2,4D. También se pudo medir el impacto de los agroquímicos en la copa de los árboles, esperando solo uno o dos, nos sorprendieron seis plaguicidas <descansando> sobre los mismos”.
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El impacto en los suelos de uso público también fue un sacudón muy importante, tanto en las plazas como en los sectores recreativos de las escuelas, se pudieron encontrar distintos químicos. “Tomamos muestras en la escuela N°3 de Chacras y en la plaza 1810. Allí encontramos cinco plaguicidas, debajo de los juegos de la institución educativa N°3, hallamos gran cantidad de glifosato al igual que en la plaza principal de nuestra ciudad. Por último, pudimos constatar el enorme impacto de los agroquímicos, tanto en arroyos y canales que abastecen de agua a nuestra querida laguna de Lobos. En estos cursos de agua encontramos 12 plaguicidas, debido, posiblemente, a los eventos de lluvias que arrastran los venenos hacia las aguas. Destacando que, en los sedimentos, se hallaron 7 plaguicidas, entre ellos glifosato, 2,4D y clorpirifós.
Para concluir, Facundo Casela brindó una conclusión sobre el estudio realizado en Lobos, que generó indignación e incertidumbre. “Es importante remarcar, que, si bien los resultados no fueron buenos, es una ventaja haberlos obtenidos, ya que aún estamos a tiempo de resolver esta problemática. No esperemos otros 25 años para que Lobos no tenga agua potable, o que su laguna de 800 hectáreas esté irrecuperable. Está demostrado que, disminuyendo la cantidad de agroquímicos aplicados, y alejándolas de las zonas afectadas, en pocos años se reduce los niveles de contaminación. Consideramos que es muy importante que todas las personas que habitan Lobos, especialmente la gente joven que hereda este problema, este informada sobre estos temas que impactan sobre nuestra salud, y la de las futuras generaciones”.
El intendente de Lobos es Jorge Etcheverry, productor agropecuario y ex presidente de la Sociedad Rural, algo tan paradójico como exasperante. Quién gobierna esta ciudad, es el mismo que a través de su actividad privada, se encarga de envenenarla.






