MIéRCOLES, 03 DE JUN.

Exigen pasafaunas en la ruta Rosario-Victoria: en un recorrido encontraron más de 30 animales atropellados

Organizaciones ambientalistas presentaron una cautelar para que el Gobierno nacional incorpore un pasaje seguro para la fauna en la nueva concesión de la autovía. Además, contribuiría en gran medida a la seguridad vial. Santa Fe es la segunda provincia con más muertes de animales por choques.

Por los 59,43 kilómetros de la ruta 174 que separan Rosario de Victoria no pasan solamente automóviles o camiones, también transitan por ella gran cantidad de animales, quienes, en alguna maniobra temeraria y desconociendo las elementales reglas de tránsito, cruzan el ancho del pavimento. Es que la ruta interrumpe buena parte de su territorio, los humedales del Delta del Paraná. Pero algunos animales no llegan a completar el cruce.

Antes de que el contrato de concesión finalizara, la ruta era controlada por Caminos del Río Uruguay S.A. Luego de la expiración, la gestión, por tanto, pasó a manos de Vialidad Nacional; y en junio comenzó la licitación que abrirá sus sobres en septiembre. En este contexto, organizaciones ambientalistas reclaman que se incluya dentro del pliego, obras que eviten la persistencia de atropellamientos a la fauna del lugar.

Es así como en abril pasado unas 70 agrupaciones de todo el país presentaron un pedido a la justicia para que se le exija al Gobierno nacional la inclusión en la licitación de pasafaunas, es decir, túneles por debajo de la traza para que los animales puedan cruzar la ruta sin correr peligro.

Para reafirmar la solicitud, en los últimos días realizaron un recorrido en el que constataron, mediante escribana, 32 animales atropellados a lo largo de los casi 60 kilómetros de extensión de la arteria. Puntualmente, se encontraron trece carpinchos, cinco caranchos, cinco zorros, cinco lechuzas, una tortuga, un aguilucho, un coipo y un yaguarundí sin vida a la vera de la ruta. Ahora, esperan que un juez dicte una medida cautelar que obligue a los concesionarios la construcción de estos pasafaunas.

El atropellamiento de la fauna no solo causa un daño al ecosistema de humedales, sino que pone en riesgo la vida y la integridad física de los conductores y pasajeros de los vehículos. En virtud de esto, también solicitan una disminución de la velocidad máxima, que hoy asciende a los 110 kilómetros por hora.

Frango Peruggino, responsable del estudio e integrante de la ONG Mundo Aparte, describió, en diálogo con Conclusión, la situación: “Es una ruta monocarril, con niebla, se te cruza un animal y no te da tiempo de nada. Muchas especies tienen hábitos nocturnos o crepusculares, entonces no se ven. Eso hace que la siniestralidad vial aumente”.

En temporada baja

Los más de treinta ejemplares hallados durante el periplo de una tarde de fines de julio por la ruta que une Rosario con la ciudad colonial no necesariamente representa la real magnitud del problema. Ya que en época invernal reptiles y anfibios experimentan un estado de letargo llamado brumación. Por lo tanto, durante esta etapa del año es menor la cantidad de animales que suelen cruzar la autovía.

Además, cuando el río se mantiene en niveles bajos -como el actual- los bichos se trasladan menos. Otro aspecto a tener en cuenta son los tristemente frecuentes incendios en las islas, que provocan un desplazamiento de la fauna, lo que deriva en mayor tránsito por la arteria. O sea, más animales muertos en la ruta.

“Todo lo que es reptiles no se contabilizó, eso se da desde septiembre hasta abril. Y hay más atropellamientos cuando está el río alto porque los animales se desplazan mucho más. En 2015 cuando hubo una creciente, se llenó de animales atropellados”, explicó Peruggino.

Área natural desprotegida

La traza vial en cuestión abarca un ecosistema de humedales que fue declarado Reserva Natural de Usos Múltiples por ley provincial de Entre Ríos 10.671 “por el alto valor biológico”, remarca Peruggino, pero, inmediatamente lamenta que “la traza vial está haciendo estragos”.

“Los animales se trasladan por cuestiones naturales. El tema es que le partimos el humedal al medio. Es una ruta que se debería haber construido sobre pilotes, no sobre un terraplén”, agrega el ambientalista.

“Hoy solamente hay doce puentes por los cuales los animales pueden pasar por debajo, donde hay arroyos importantes. Pero entre uno y otro puede haber diez kilómetros. Un animal no va a caminar eso para cruzar”. Además, destacan que son necesarias medidas complementarias como la instalación de un tejido que guie al animal hacia estos conductos.

El modelo de Misiones

Uno de los modelos a imitar es la ruta nacional 101, contenida por los límites misioneros. El trayecto de 145 kilómetros desemboca en el Parque Nacional Iguazú y en su extensión atraviesa aquella área protegida y dos parques provinciales. Una ruta con alto tráfico de fauna; en consecuencia, la más mortal del país para las especies.

Según la Red Argentina de Monitoreo de Fauna Atropellada, son casi 6.000 los animales atropellados registrados en esa región del país. La zona, a gran distancia, es Santa Fe, con menos de mil choques a ejemplares. En total en Argentina, la plataforma registró un total de 11.562 animales atropellados hasta noviembre de 2024.

Por ello, la ruta 101 se resolvió la creación de 17 pasafaunas y un ecoducto, un puente que se encuentra sobre la traza cubierto de vegetación selvática.

Licitación en marcha

El contrato de la empresa Caminos del Río Uruguay S.A. para explotar la ruta 174 caducó el 8 de abril pasado. Actualmente la vía se encuentra bajo control de Vialidad Nacional, y en junio pasado se abrió el proceso de licitación, que debía finalizar el 5 de agosto, pero fue extendido hasta el mes de septiembre. Todo, en medio de una reestructuración de la cartera que maneja las rutas nacionales y una desfinanciamiento de las obras viales por parte del Gobierno nacional.

Por lo anterior, las organizaciones ambientalistas encomendaron a la Sala B de la Cámara de Apelaciones de Rosario ordenar a Vialidad Nacional incorporar dentro del pliego de condiciones, la construcción de diez pasafaunas en forma de túneles por debajo de los terraplenes de la traza vial; cinco de ellos en las zonas de mayor atropellamiento, que son entre los puentes 2 y 3.

A pesar de las presentaciones judiciales, Peruggino expone que “no hay un interés genuino en que esto mejore. Hace años que pasa y no tomaron ninguna medida. Lo único que dice el pliego licitatorio es que el concesionario está obligado a retirar los cadáveres de las banquinas”.

 

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