Los que han leído algo del terapeuta, escritor y psiquiatra argentino Jorge Bucay pueden experimentar algún cambio en su manera de pensar y de encaminar la vida. Otros, por el contrario, tienen a la realidad como la única verdad. En lo que sí coinciden los lectores del escritor argentino es que nada es imposible, y a la hora de buscar nuevos caminos alternativos con la intención de modificar algunas pautas ya conocidas, a veces es una ayuda muy saludable.

“El camino marca una dirección. Y una dirección es mucho más que un resultado”. “No hay que morir por el otro, sino vivir para disfrutar juntos”. “La elaboración del duelo significa ponerse en contacto con el vacío que ha dejado la pérdida de lo que no está, valorar su importancia y soportar el sufrimiento y la frustración que comporta su ausencia”. “Crecer sin que la altura me haga perder de vista lo importante. Y lo importante… Es la vida”.

Estas son algunas de las frases escritas por el terapeuta Jorge Bucay, de acuerdo a la historia de vida que le corresponde a cada individuo.

No es fácil tomar una sola opinión cuando se llega a esta instancia emocional límite, como tampoco se puede inculcarle a nadie una manera de pensar si esto que ocupa una parte de la psiquis es tan determinante.

La psicología después de estudiar mucho sobre el tema descubrió algo trascendental: “Para estar contento, activo y sentirse feliz, hay que estar de novio con la vida”, según palabras de Bucay.

“Muchas personas tienen un amante y otras quisieran tenerlo. También están las que no lo tienen, o las que lo tenían y lo perdieron. Y son generalmente estas dos últimas, las que vienen a mi consultorio para decirme que están tristes o que tienen distintos síntomas como insomnio, falta de voluntad, pesimismo, crisis de llanto o los más diversos dolores”, enumera Bucay.

“Me cuentan que sus vidas transcurren de manera monótona y sin expectativas, que trabajan nada más que para subsistir y que no saben en qué ocupar su tiempo libre. En fin, palabras más, palabras menos, están verdaderamente desesperanzadas. Antes de contarme esto ya habían visitado otros consultorios en los que recibieron la condolencia de un diagnóstico seguro, como depresión y la infaltable receta del antidepresivo de turno”, agrega.

Entonces, después de que las escucho atentamente, les digo que” no necesitan un antidepresivo; que lo que realmente necesitan, es un amante. Es increíble ver la expresión de sus ojos cuando reciben mi veredicto. Están las que piensan: ‘¡Cómo es posible que un profesional se despache alegremente con una sugerencia tan poco científica!’. Y también están las que escandalizadas se despiden y no vuelven nunca más. A las que deciden quedarse y no salen espantadas por el consejo, les doy la siguiente definición. Amante es: ‘Lo que nos apasiona’. ‘Lo que ocupa nuestro pensamiento antes de quedarnos dormidos y es también quien a veces, no nos deja dormir'”. Y continúa: “Nuestro amante es lo que nos vuelve distraídos frente al entorno. Lo que nos deja saber que la vida tiene motivación y sentido”.

“A veces a nuestro amante lo encontramos en nuestra pareja, en otros casos en alguien que no es nuestra pareja. También solemos hallarlo en la investigación científica, en la literatura, en la música, en la política, en el deporte, en el trabajo cuando es vocacional, en la necesidad de trascender espiritualmente, en la amistad, en la buena mesa, en el estudio, o en el obsesivo placer de un hobby… En fin, es alguien o algo que nos pone de novio con la vida y nos aparta del triste destino de durar”, expresa.

Y para culminar parte de lo que pregona, Bucay dice: “Y ¿qué es durar? Durar es tener miedo a vivir. Es dedicarse a espiar como viven los demás, es tomarse la presión, deambular por consultorios médicos, tomar remedios multicolores, alejarse de las gratificaciones, observar con decepción cada nueva arruga que nos devuelve el espejo, cuidarnos del frío, del calor, de la humedad, del sol y de la lluvia. Durar es postergar la posibilidad de disfrutar hoy, esgrimiendo el incierto y frágil razonamiento de que quizás podamos hacerlo mañana. Lo trágico, es no animarse a vivir; mientras tanto y sin dudar, búscate un amante…”.