La ONU alertó que El Niño empujará hacia la inseguridad alimentaria en el mundo
El organismo internacional indicó que existe un 81% de probabilidades de que se desate un episodio de extrema intensidad, con temperaturas en la superficie del mar en sus niveles más cálidos desde 1982. América Latina y el Caribe figura entre las regiones con mayores riesgos.
- Info general
- Ago 5, 2026
El Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) alertó que el fortalecimiento de El Niño empujará al menos a 49 millones de personas adicionales hacia la inseguridad alimentaria aguda para finales de 2027. El impacto afectará a 45 países vulnerables debido a sequías, inundaciones y temperaturas extremas que dañarían las cosechas.
El organismo dependiente de las Naciones Unidas indicó que existe un 81% de probabilidades de que se desate un episodio de extrema intensidad, con temperaturas en la superficie del mar en sus niveles más cálidos desde 1982, lo que podría convertirlo en el evento climático de este tipo más fuerte registrado desde 1950.
Según los especialistas, el fenómeno climático alcanzaría su punto máximo entre septiembre y diciembre de 2026, pero sus efectos podrían extenderse hasta gran parte del 2027 debido al impacto sobre los ciclos agrícolas y las futuras cosechas. Sequías, inundaciones y temperaturas extremas ya están afectando a algunas comunidades, mientras otras podrían enfrentar condiciones más adversas durante las próximas temporadas de siembra y recolección.
El análisis del PMA se concentra en 45 países donde El Niño podría alterar de manera significativa las lluvias, las temperaturas y la frecuencia de sequías e inundaciones. En conjunto, la cantidad de personas que enfrentan inseguridad alimentaria aguda podría pasar de unos 225 millones a 274 millones, un aumento aproximado del 22%.
El Programa Alimentario recuerda que el episodio de El Niño de 2015-2016 afectó la seguridad alimentaria de entre 60 y 100 millones de personas, lo que demuestra la magnitud que puede alcanzar el fenómeno cuando coincide con contextos de pobreza, conflicto o fragilidad económica.
Regiones que podría afectar EL Niño
América Latina y el Caribe figura entre las regiones con mayores riesgos. Más de 16 millones de personas podrían ver deteriorarse su seguridad alimentaria, y Centroamérica registraría el mayor aumento proporcional entre todas las zonas analizadas con más del 83%.
África oriental y austral también afronta riesgos importantes, especialmente en los países donde las próximas temporadas de lluvias son determinantes para la producción de alimentos. Más de 18 millones de personas podrían sufrir un deterioro de su situación alimentaria, lo que representa un incremento del 26%.
El sur de África es especialmente vulnerable debido a la dependencia de muchas familias de la agricultura de subsistencia alimentada por las lluvias. Una temporada seca o irregular puede reducir rápidamente la producción de alimentos y los ingresos de los hogares.
En Asia y el Pacífico, se estima que 8,2 millones de personas adicionales podrían enfrentar inseguridad alimentaria aguda, mientras que en África occidental y central la cifra aumentaría alrededor de un 12%, afectando a casi seis millones de personas más.
Prevenir ante una emergencia
Ante estas previsiones, la agencia de la ONU está ampliando las medidas de preparación y respuesta en más de 50 países. Los analistas de la agencia remarcaron que limitar el seguimiento presupuestario justo cuando se desencadena una amenaza climática de esta magnitud dificulta la detección temprana de crisis incipientes, por lo que instaron a las potencias y organizaciones humanitarias a acelerar las partidas de acción anticipatoria y la entrega de asistencia directa en efectivo para amortiguar el impacto en las poblaciones en riesgo.
Desde este 2026, estos mecanismos ya se han activado en Sudán del Sur, Chad, Mauritania, Uganda, Guatemala y El Salvador, movilizando más de 14 millones de dólares para apoyar a medio millón de personas. Las medidas incluyen transferencias de dinero, mecanismos de financiación previamente acordados, seguros contra desastres y apoyo para reducir los riesgos antes de que ocurran inundaciones, sequías o tormentas.
La experiencia de episodios anteriores muestra que anticiparse también puede reducir considerablemente los costos. Según el PMA, cada dólar invertido en programas de acción anticipatoria puede ahorrar entre tres y siete dólares en pérdidas evitadas y gastos de respuesta humanitaria.


